AltaCima, los vinos bajo la mirada de los Schröder

Por un estrecho pasillo a 200 kilómetros al sur de Santiago, se forma un cordón de viñas que va por la Cordillera de la Costa prolongándose hasta la ribera sur del río Lontué en Chile, en ese privilegiado terroir se aloja AltaCima.

Escribe Augusto Carrera*

“El lugar cuenta con influencia de brizas frescas del sur y nubosidad matinal, aparte de una oscilación térmica que se sobrepone a los 20°C, con veranos de noches frías bajo los 10°C y días cálidos que por unas breves horas pueden superar los 30°C. Nosotros estamos justo en la parte más delgada de ese pasillo”; explica Klaus Schröder Hanke, hijo del fundador de AltaCima y actual gerente comercial. AltaCima dispone de 126 hectáreas en total, sin embargo sólo utilizan 46 para sus vides. En lo que actualmente se conoce como el viñedo Los Peumos se cultivan cabernet sauvignon, carmenere, syrah, merlot, petit verdot, chardonnay y gewürztraminer. A lo que también se le suma sauvignon blanc, uva que se desarrolla bajo un suelo de origen coluvial por la erosión de las montañas circundantes. “El sauvignon blanc es la única excepción a la regla. Esta es una cepa que nos encanta pero que no cultivábamos por no contar con condiciones adecuadas en Los Peumos, pero que a partir del 2016 hemos comenzado a comprarle a un amigo sus cosecha a 25 kilómetros de distancia  hacia el este, en el valle cordillerano de Potrero Grande, que se encuentra a una altura de 800 metros sobre el nivel del mar”, revela Klaus.

La historia de este viñedo chileno – alemán se remota con Klaus Schröder Baasch, que tras nacer en 1939 en un turbulento Berlín debido a la Segunda Guerra Mundial, tuvo que pasar la infancia y parte de su juventud por distintas vicisitudes, logrando terminar sus estudios de enología en la bella y apacible zona vitivinícola del sur-oeste alemán, en el prestigioso instituto Geisenheim. Llegó  a Chile en el año 1965 como enólogo de la Viña San Pedro (1965 – 1980) y parte de su carrera profesional trabajó de enólogo jefe en la Viña Errazurriz Panquehue (1982 – 1989) y Viña Santa Rita (1989-1996), en donde la fortuna lo acompañó para ser el desarrollador de las primeras versiones del vino Casa Real Reserva Especial. A los pocos años conoce y se casa con Katharina Hanke, también alemana, residente en Chile desde los 6 años. Es en este contexto que, tras 9 años de búsqueda en Chile con respecto a la cultura vitivinícola, encuentran y les surge la posibilidad de comprar el campo Fundo Los Peumos, lugar idóneo para producir sus vinos.

El campo Fundo Los Peumos

Tras esta última parada, y luego de haber recibido el Premio al Mérito Vitivinícola, máxima distinción que puede recibir un enólogo en Chile, es que junto a su esposa Katharina deciden darle forma a su sueño y construyen una moderna bodega al lado de su casa familiar en el campo. Luego viene la primera vendimia en el 2001, cuya llegada al mercado tarda hasta el 2003 con el lanzamiento del AltaCima 6330 Ensamblaje Gran Reserva 2001, vino que hoy en día, tras 15 años, cambia su nombre a AltaCima 6330 Ensamblaje • K, cosecha 2015, como un homenaje hecho por los hijos de Schröder.

Bodega de AltaCima.

El limo, la arcilla de origen aluvial por arrastre y sedimentación proveniente de la gran cuenca del Rio Lontué, con presencia variable de piedras de tamaño medio, caracterizan los viñedos de AltaCima. También en la composición del suelo se puede apreciar una influencia volcánica relevante, tanto por las erupciones modernas del complejo volcánico Planchón-Peteroa, como por las grandes erupciones prehistóricas de otros volcanes de la zona central de Chile; así como también el de la Caldera Diamante o del Volcán Quizapu, que erupcionó por última vez en 1932. Por otro lado, cuando se trata de cepas selectas, sin duda alguna el trato para la cabernet sauvignon es especial. “Claramente la fidelidad a una cepa no es lo nuestro, o al menos ninguna variedad nos ha logrado aún llevar al altar, pero sin duda alguna somos muy respetuosos de la cabernet sauvignon, que eventualmente ahora último no está acaparando las páginas de los críticos mundiales del vino, pero que enológicamente nosotros seguimos venerándola”, dijo.

Klaus Schröder Baasch, fundador de AltaCima.

Tampoco se puede dejar de hacer menciones a su syrah, su petit verdot y la carmenere. “Ahora, como cepa emblema de la viña, y a su vez muy poco convencional, habría que mencionar la gewürztraminer, que año tras año nos da muchísimas satisfacciones, tanto en su versión tranquila como en late harvest, y de la que somos uno de los pioneros en Chile”, detalla orgulloso el hijo del fundador de AltaCima, Klaus Sebastian Schröder Hanke. El interés de crecer de la viña AltaCima es pasar de ser una bodega “bastante pequeña” a “poco pequeña”, quizás nunca mediana ni grande debido a la calidad de escala humana que quieren conservar. Actualmente superan los 50.000 litros de vino embotellado. “En todo caso me gustaría dejar una exhortación, si es que esta nota volviera a ser leída en 40 años más y AltaCima fuera mediana, ¡me declaro inocente!, toda la culpa la tendría la tercera generación”; advirtió Sebastian Schröder con una sonrisa en el rostro.

 

* Periodista

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