Antonio Zegarra, el peruano que destaca en el arte gráfico

El destino de Antonio Zegarra parecía ya trazado. Su padre, cirujano plástico había puesto en él la continuidad de su carrera. Pero, solo llegó a las prácticas profesionales, la triste realidad de nuestros hospitales lo hizo cambiar de rumbo. Hoy es uno de los pioneros del arte gráfico en nuestro país.

Escribe: Omar Amorós / Foto: Sara Rodríguez

Desde que tiene uso de razón Antonio ha visto fotografías de rostros –sobre de todo de mujeres- esto debido a la cirugías plásticas realizadas por su padre. Este hecho ha marcado su obra que siempre está relacionada con el tema de la belleza y el envejecimiento. A pesar que accedió a estudiar medicina nunca dejó de desear ser artista, porque desde muy pequeño ya dibujaba, pero nunca tuvo un artista cerca que lo introdujera a ese mundo. Fue recién cuando abandonó sus prácticas en el Hospital Dos de Mayo que empezó a averiguar sobre ese ambiente y descubrió personajes bohemios y contestatarios que le hicieron dudar. Él -en ese entonces- era muy educado y responsable.

Pero fue después de esa búsqueda que decidió estudiar la carrera de diseño gráfico, y no arte como tal. Desde un primer momento Antonio destacó por su pasión y entrega. Primero estudió un curso de diagramación para luego seguir con la carrera completa, y ya desde el primer año una agencia de publicidad y eventos se lo jaló para que trabaje con ellos. Al inicio todo el tema de hacer cuadros era un hobby, su trabajo era otro; pero fue en ese ínterin que descubrió cómo hacer que la cara de una persona en una fotografía pareciera que fuera hecha a mano, como una acuarela. Su finalidad era lograr hacer eso en una computadora… Y lo hizo. Estamos hablando de inicios del 2000, todo un pionero en esas técnicas gráficas. Descubrió todo lo concerniente a las resoluciones, “mientras más pesada sea la foto se obtiene mejores resultados en una edición, cuando la fotografía era muy ligera le podía sumar otros aspectos”.

Es cierto que la tecnología ha evolucionado mucho y que existen muchos programas que vectorizan con más detalle, pero en esencia el trabajo, el arte de Zegarra no ha cambiado aunque ahora es más rápido. Lo que sí ha generado en él es inseguridad porque ahora cualquiera lo puede hacer desde un celular, aunque no todos tengan el talento de Antonio, quien ha empezado a crear archivos que pesan muchísimo y a los cuales coloca un buen número de detalles para que las impresiones salgan perfectas. También hubo un tiempo en que intentó intervenir sus cuadros a mano, pero se dio cuenta que eso no era lo suyo. Que era el mouse, no la brocha. Estar en su computadora creando nuevas imágenes es lo que le da placer. Hay mucha gente que critica su trabajo, pero como dice “si me detengo a escuchar las críticas nunca voy a avanzar. No las escucho ni les presto atención. Aprecio mucho el arte, leo y estudio mucho sobre él y analizo lo que a mí me va a sumar, por eso tampoco soy de juzgar”.

Honesto y autocrítico como pocos, Antonio nos confianza que tiene cuadros de los que no se siente orgulloso. Para que se sienta orgulloso de uno debe existir comunicación entre la gráfica que está viendo y él. Existen trabajos a los cuales les tiene que meter más ganas que otros y algunos que le salen en cuestión de segundos, esto depende mucho de cuánto le gusta el personaje con el cual está trabajando. Cuando le ha salido algún cuadro de forma fácil es cuando ha encontrado personajes muy frescos y que le dan alegría. Con los personajes más serios el proceso demora un poco más.

Este año estuvo en México en un Encuentro de Artistas, donde fue el único representante peruano, y en Italia junto a la artista plástica argentina Nora Iniesta, a quien conoció en Trujillo y ya había expuesto con ella en México. En nuestro país ha participado de Casacor (con un par de cuadros en el Refugio del Trotamundos), El Rastrillo (con un cuadro de la emblemática Susy Díaz), de la International Comprehensive Cleft Care Workshop destinado a ayudar a niños con labio y paladar fisurado (con su Marilyn Monroe fisurada) y en el Lima Desing Week.

Por estos tiempos ha regresado al diseño gráfico como tal, pero con un equilibrio artístico, en el cambio de imagen de empresas corporativas (estuvo a cargo de la gráfica del Congreso de Áreas Protegidas de Latinoamérica y el Caribe que se realizó en Lima). Estará a cargo de la remodelación artística del restaurante El Colonial de Trujillo estos meses y el próximo año tendrá un taller de su técnica en México y expondrá en Buenos Aires. Seguiré viendo más de Antonio Zegarra por todos lados.

*Editor de Cocktail

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