Arte en cada esquina

Valparaíso te aturde de una manera agradable. Colores, arte, literatura y una brisa de mar inolvidable convierten a este puerto en el pulmón cultural de esta parte del continente. Cocktail recorrió sus calles y esta es nuestra mirada.

Texto y fotos de John Santa Cruz*

Esta ciudad es un remolino de colores. La vista se agota de tanto sudor de arte que viste sus vetustas calles. Estilos peculiares, diversas técnicas, sensaciones antagónicas y expresiones propias de cada artista, son lo que le dan vida a este puerto. En los últimos años, los muros de las calles porteñas se han llenado de arte callejero de muy buena calidad realizado por artistas locales y de otras partes del orbe, quienes viajen hasta Valparaíso solo para pintar en la que es considerada la capital sudamericana del graffiti. Producto de este auge del arte callejero y con el objetivo de difundirlo, surgió Valpo Street Art, una organización que se dedica a realizar tours guiados por los murales y grafitis de los cerros aledaños, haciendo que los visitantes pueden conocer en detalle de más de 200 de estas obras y pintar sus propias creaciones.

Valparaíso se levanta frente al mar y ha crecido de tal manera sobre un total de 45 cerros que sus casas parecen un teatro desde donde se observa la ida y venida de los barcos. A cosa de hora y media en autobús desde Santiago de Chile, Valparaíso es hoy en día el resurgir bohemio y alternativo de una ciudad decadente que vivió años de gran esplendor. Su puerto fue el más importante del Pacífico latinoamericano cuando la fiebre del oro de California se conectaba por barco con Europa, hasta que su ajetreo y su riqueza se truncaron con la construcción del canal de Panamá. Para conocer sus contrastes hay que pasearlo, subir y bajar sus calles, sus escaleras y sus ascensores. Maravillarse con el arte urbano de sus fachadas, dejarse impresionar por sus colores y la belleza de sus graffitis, pero siempre sin perder de vista el suelo para no pisar una de las “trampas” que dejan sus numerosos perros callejeros.

Caminar por los cerros de Valparaíso es, sin duda, la mejor alternativa para conocer esta ciudad. Pero ojo, se tiene que hacer con guía pues es muy probable que te pierdas, ya que es las calles son tan similares que la desubicación está a tiro de piedra. Además, como ningún cerro se parece al que está al lado, dan ganas de seguir un recorrido que permite distinguir un punto en común entre ellos: los murales. Si hablamos de las zonas que se tienen que conocer sí o sí, estas son cinco. Se comienza por el Barrio Puerto, el sector más antiguo de la ciudad que entre sus lugares emblemáticos tiene las plazas Echaurren, Sotomayor y Wheelwright, la Iglesia de la Matriz y el Mercado Puerto, uno de los barrios que más me sorprendió. A estos tradicionales lugares se suman las obras del muralista chileno Cekis, del neoyorkino Cern y de los colectivos 056 Crew, HA Crew, PK Crew y Stgo Under Crew.

El segundo barrio por donde se hacen tours es en el Cerro Alegre, uno de los más turísticos y en donde se encuentra el tradicional Paseo Yugoslavo y el Museo de Bellas Artes que funciona en el Palacio Baburizza. En este sector los visitantes pueden llegar del enorme mural pintado por INTI, a uno realizado por el colombiano Stink Fish; a uno del español Cuellimangui, al de los franceses Ella & Pitr. Estos conforman una ruta junto a los graffitis hechos por los grupos porteños Caos, Painters, Andrea Cecilia Bernal (ACB), quien falleció en 2006, Cekis, DVE Crew, Un Kolor Distinto Crew(UKD) y Teo. Otro barrio es el Cerro Cárcel, el mismo en donde está el Parque Cultural de Valparaíso (PCdV), un cementerio y la Plaza Bismark, que tiene un mirador que, para algunos, ofrece la mejor vista panorámica de la ciudad.

Por este cerro se puede visitar un mural del destacado artista belga Roa, el mismo que pintó un reconocido caballo en el Museo a Cielo Abierto en San Miguel, y otros realizados por Swaze (Australia) y Pam y Tikka (Brasil) colectivo que pintó junto a los vecinos. También se encuentran muestras de artistas chilenos hechos por UKD , Teo y Dasic Fernández. El cuarto barrio que uno puede elegir al tomar un tour es el sector de Van Buren, el que toma este nombre del hospital que se encuentra ahí. En las calles aledañas hay murales de los artistas daneses Soten y TIWS y del francés Kaput, así como de los locales 056 y UKD. Finalmente, el Cerro Polanco es otro sector para visitar debido a que en noviembre de 2012 acogió al Primer Festival Latinoamericano de Graffiti Mural, conocido como Polanco GraffFest, haciendo que este barrio se integrara a las rutas de arte callejero porteño. En esa oportunidad, 77 artistas nacionales y provenientes de Argentina, Perú, Brasil, Colombia y México, pintaron los accesos al cerro y en las calles Porter, Recreo, Valderrama y Vivaceta.

Pero la literatura también es historia en este pueblo costero. De las casas de Pablo Neruda recuperadas y abiertas al público, la de Valparaíso fue su lugar preferido para el retiro. Ubicada sobre el cerro Florida, La Sebastiana goza de unas vistas privilegiadas de la bahía, con grandes ventanas y claraboyas que miran al mar. Es una de las visitas imprescindibles en Valparaíso y es perfecta para conocer al poeta chileno. Una casa disparatada, con varios niveles y terrazas, con una decoración excéntrica y única. Fue nombrada monumento nacional de Chile y puede ser visitada como museo gracias a la Fundación Pablo Neruda. También conocido como Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, fue sin dudas uno de los máximos referentes de la poesía, considerado entre los más destacados e influyentes artistas de su siglo; “el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma”, según Gabriel García Márquez. Tuvo grandes reconocimientos donde se destacan el Premio Nobel de Literatura en 1971 y un doctorado honoris causa por la Universidad de Oxford.

Además, fue un destacado activista político, senador, miembro del Comité Central del Partido Comunista, precandidato a la presidencia de su país y embajador en Francia. Por ello, sufrió diferentes persecuciones tanto por el franquismo -al estallar la guerra civil- como por la derecha chilena, que culminó saqueando gran parte de sus pertenencias en 1973 luego de su muerte y con la dictadura de Pinochet en marcha. Uno de los mayores saqueos a los bienes de Pablo Neruda fue se produjo en La Sebastiana. Esta casa fue comprada a medias junto a la escultora Marie Martner y a su marido, el doctor Francisco Velasco, debido a su gran tamaño. La casa se inauguró el 18 de septiembre de 1961 con una fiesta memorable, y tuvo un poema dedicado a ella que fue leído durante la celebración y años después integró el libro “Plenos poderes”.

“Siento el cansancio de Santiago. Quiero hallar en Valparaíso una casita para vivir y escribir tranquilo. Tiene que poseer algunas condiciones. No puede estar ni muy arriba ni muy abajo. Debe ser solitaria, pero no en exceso. Vecinos, ojala invisibles. No deben verse ni escucharse. Original, pero no incómoda. Muy alada, pero firme. Ni muy grande ni muy chica. Lejos de todo pero cerca de la movilización. Independiente, pero con comercio cerca. Además tiene que ser muy barata ¿Crees que podré encontrar una casa así en Valparaíso?”. Estas fueron las palabras de Pablo Neruda dedicadas a sus amigas Sara Vial y Marie Martner en el año 1959, que culminó en el hallazgo arquitectónico.

La casa, con su extravagante arquitectura, había sido construida por el español Sebastián Collado, quien destinó todo el tercer piso a una pajarera. Don Sebastián murió en 1949 y aquella casa inconclusa y llena de escaleras quedó abandonada durante muchos años. En esas condiciones Pablo Neruda compró la casa y la remodeló ubicándose en los últimos 3 pisos, y dejando los primeros para sus compañeros de vivienda. Allí instaló un living-comedor con una vista inmejorable de la ciudad y un bar con extravagantes copas. Arriba su habitación, que compartió con su mujer y por último su lugar para leer y escribir con ventanales gigantes para poder apreciar todo lo que ocurría en la ciudad porteña. En el año 1991, ya en democracia, la Fundación Pablo Neruda junto a Telefónica de España restauraron la casa y así se convirtió en uno de los museos sobre el poeta. Valparaíso, como lo ven, es suma de arte y tradición. //
* Director de Cocktail

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