“Asiento Reservado”: El Señor de los Temblores

Cuando el dolor se convierte en consuelo

Escribe Francisco León

Y llorará su corazón 
como un nazareno del Cuzco 

Letra de Luzbelito y las sirenas

No existe nada más doloroso que la imagen de un Cristo en la Sierra del Perú. Se han realizado muchas investigaciones que explican el porqué de esto y cómo influenció el modo de pensarnos a nosotros mismos.

Uno de estos es el Señor de los Temblores adorado en la ciudad imperial del Cusco. Él vino a “cumplir” una misión: “La conquista de las almas”, de la que habló Alberto Flores Galindo. Vino a reforzarla, a reemplazar a otros dioses, más antiguos, más propios tal vez. Llegó como un suplente, pero se quedó. Es que deliberadamente se buscó un tipo de Cristo el cual por sus rasgos, y color, generara identificación con los indios.

Debemos comprender que el dolor por la destrucción del “universo inca” fue terrible, tan profundo que hizo brotar lágrimas de sangre, como en Getsemaní. Sangre representada en el color rojo del Ñucchu, esa flor ofrecida por los fieles que cubre  la cabeza y el cuello del Señor como si fuese otra cabellera.

Por ello, la hábil utilización del Apuyaya Jesucristo que es, según testimonio del doctor Jorge Núñez del Prado, una intervención hecha por los jesuitas sobre un qrawi (Harawi) en honor a Pachacamac, que se cantaba en el Inti Raymi. Los españoles cambiaron el nombre de Pachacamac por el de Jesucristo. Hicieron creer que el dolor por la muerte de Cristo era el único que podía compararse con el de la pérdida del Inca.

Apuyaya Jesucristo

Qispichiqniy Diosnillay

Rikraykita mastarispam

Hampuy churiy niwachcanki

Nevado, Apu, señor Jesucristo,

tú, mi Dios, que me has hecho crecer

tendiéndome tu manto,

me estás diciendo: “Ven conmigo, hijo mío”

Nuqaraykum waqarqanki,

kruspipas wañuykurqanli.

Pusakapuy alrnallayta,

Hanaq pacha wasiykima.

Lloraste a causa de nosotros,

te mataron en la cruz.

Llévate mi alma, por favor,

a tu casa del cielo.

(Versión de Jorge Núñez del Prado del libro Encanto y celebración del wayno, En honor de Jorge Núñez del Prado y de Edwin Montoya, de Rodrigo Montoya, Lima, 2013. P. 67)

Intentemos imaginar aquella época, en que el hombre andino, harto de sufrir, busca en derredor con la mirada enloquecida algo que pueda aliviar su tormento. Frente a él, la figura del altar vacío. Piensa que su dios se ha ido, lo ha abandonado. Debe ser así, pues le cuesta, se resiste a creer que los invasores pudieron haberlo arrojado de allí. Cómo explicar esa vejación a una deidad cuyo poder, supuestamente, estaba mucho más allá de concebible en este mundo.

Entonces, algo de culpa debo tener se dice. Es la única explicación, de lo contrario  ¿por qué su dios lo castiga? ¿Por qué no acaba con sus tribulaciones? Es en ese instante que utiliza lo que Michel de Certeau, define en La invención de lo Cotidiano como “tácticas”. Es decir, un modo de “resistencia” a dicha situación. Y ¿qué son esas tácticas? Son la manera, la forma, el método de aquel que no tiene un “espacio” propio desde el cual implementar estrategias de oposición. Es la acción desde adentro, del que “trabaja” en el terreno del otro.

Tenemos así una entrada para comprender lo que se “hizo” con esta imagen. Los vencedores la impusieron con la finalidad de convertir a los vencidos (aplicaron una estrategia) pero estos la hicieron suya. Es decir: mi dios se ha ido, o me lo quitaron, entonces, yo me sublevo, incluso contra ese mismo dios, y me creo “otro”  utilizando la imagen que los extranjeros trajeron para que adore. Así, se produce una reescritura, un palimpsesto donde lo que se “adora” ni siquiera es al Cristo, sino el dolor que el  hombre siente, sublimando o intentándolo, por la devastación producida por la Conquista.

Sin embargo, como todo tiene una contraparte, este nuevo culto lleva a una idealización del dolor, a considerarlo casi como una “virtud”. Idea reforzada, además, por la prédica de los curas españoles y que conlleva la docilidad, la mansedumbre, y aceptación de una situación que en esta tierra no cambiará.

Cuando ya no tienes hacia dónde más descender en el sufrimiento, pues todo te ha sido arrebatado, solo queda el subir, el elevarse. En esa instancia, el Señor transporta al fiel hacia un estadio en el que si no es feliz al menos puede encontrar consuelo. Entre estas variables y la fe, esa cosa no razonada pero inevitable para el ser humano, se mueve una de las tradiciones más espectaculares del Cusco moderno.

Francisco Adriano León Carrasco

Nació en Lima el 8 de mayo de 1975. Escritor, poeta, editor, historiador, músico. Cursó estudios de literatura en la UBA (Universidad de Buenos Aires). Promotor cultural. Publica  la novela corta Resplandor Púrpura (Grupo Editorial RAS, Lima, 2004). El año 2005 obtiene mención honrosa a nivel nacional en el concurso de Poesía Iberoamericano, Cuento y Dramaturgia 500VL, organizado por el Boulevard de la Cultura de Quilca y la Municipalidad de Lima. Aparece su primer poemario titulado Ad Gloriam (Arteidea editores, 2006). Publica el trabajo de investigación: La historia de Salamanca de Monterrico (Grupo Editorial RAS, 2006 – 3 ediciones).

Obtiene 2ª mención honrosa en el concurso mundial de poesía erótica Bendito sea tu Cuerpo (2008). Aparece en el compilatorio del mismo nombre. Aparece su plaquette Sandra, (Maribelina editores, 2009). Publica su poemario temático Summer Screams (Hipocampo editores, 2009). El 2012 publica. Publica Historia de Sangallaya (Asociación Distrital Sangallaya, 2012). El año 2013 publica con Altazor editores su segunda novela Tigres de Papel. Publica la II edición de su novela Resplandor Púrpura, editada por G4eneration (2014), en Buenos Aires. Publica Salamanca Sixties Un estudio sobre el rock en la Clase Media de Lima, (Editorial Selección Gallera 2014). Publica su novela Los Stones, (Animal Literario, 2016).

Publica Song From Lima, poesía, (Korriente A editores, 2017). Publica el trabajo de investigación Wanka Rock, historia del rock en Huancayo de 1959-1979, Korriente A editores (2017) con una reimpresión de Sonidos Latentes Producciones ese mismo año. Dirige el equipo técnico para la elaboración de el Plan Municipal de La Lectura y el Libro de la Municipalidad Provincial de Cusco, 2017. En 2018 publica tres ediciones de Manco Inca y la gran guerra de reconquista (Grupo Editorial RAS, Raymi Editores, Zafiro Editores). Con tres ediciones agotadas en menos de tres meses. El libro fue el segundo más vendido de la Feria Internacional del libro de Cusco.

Ha aparecido en 20 compilados de poesía a nivel mundial, incluye traducciones al francés y portugués de su obra. Ha sido columnista del diario Extra, y del Diario del País, Diario del Cusco, Diario El Sol del Cusco. Además de las revistas digitales Punto de Encuentro, Main Neim, Cronopio, etc., a nivel nacional e internacional. Ha sido conductor del programa El Rincón de Los Incomprendidos por HCM Tv radio, y de Palabra x Palabra por HCM Tv radio. Ha editado más de 20 libros con su sello RAS. Es en la actualidad columnista del semanario Qosqo Times y editor periodístico de la revista Open Cusco, de distribución gratuita en Lima y la Ciudad Imperial.

Síguelo en: https://www.facebook.com/franciscoleonescritor/

 

 

 

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