Asiento Reservado: Reflexiones en torno al libro “Misterios del antiguo Perú”

Escribe: Francisco León

Hace poco tuve la oportunidad de presentar la obra de Roger Ildefonso Huanca. De dicha presentación surgieron algunas interrogantes. Partamos de la premisa que la “verdad” es una construcción, ya que hasta la ciencia asume su cualidad en sí de probable. Entonces cabría preguntarse ¿qué tipo de “verdad” conocemos con respecto a lo que fue la civilización andina? Y lo más importante ¿quiénes la elaboraron y con base a qué intereses?

Hablé con enorme placer de Misterios del antiguo Perú por motivos de afinidad electiva, como diría Walter Benjamín, que provienen de la época de mi infancia.  Aún recuerdo el verano de 1985, aproximadamente, en que vi aparecer en los quioscos de mi barrio la colección llamada Los temas ocultos, dirigida por el doctor Jiménez del Oso. Un español barbado que luego me enteré tenía un programa de televisión con el mismo nombre, y que fue anterior a la publicación por fascículos. Esa fue la primera vez que tomé contacto con lo que podría definir como “el otro lado del saber”. Es decir, más allá del mundo de la academia existían hombres que buceaban, realizaban una arqueología en la zona de sombra que la luz de la ciencia oficial producía por defecto.

Con estas claves: ufología, esoterismo, magia, chamanismo, alquimia, cábala, era posible abordar lo inexplicable. Trabajo empírico muchas veces y titánico como el de Charles Fort y su recopilación de recortes de periódico con tales noticias. Es por eso que para nombrar a estos fenómenos también se les dice: hechos fortianos. Igual tarea ha acometido el autor Roger Ildefonso Huanca en un libro que cruza transversalmente todo el Perú. Aquí veremos cómo se descorre el velo, que como forma de leyenda o mito, esconde verdades antiguas y cuyo descubrimiento perturba la noción clásica de lo conocido y aceptado. Encontraremos narraciones de hombres cóndor nacidos de huevos (naves espaciales tal vez) caídos del cielo. Nos toparemos con Wiñaymarka.

La ciudad eterna destruida por el diluvio universal. O como menciona el autor, los diversos diluvios acaecidos en varios lugares. Nombres de libros que hablan sobre otros tipos de Apocalipsis como el  Popol Vuh mexicano, serán mencionados. Conoceremos la historia de Apu Kon Tiki Illa Wiracocha o el encuentro de Magallanes en 1520 con los indios patagones de La Argentina. Oiremos habla de nuestra serpiente voladora. El Amaru. De cuyos ojos surgían rayos mortales. Los continentes perdidos aparecerán mencionados para establecer otras migraciones y relaciones: Hiperborea. Lemuria. La tierra de Mu. El libro nos cuenta sobre el  origen de la Jiurya, o quinua. El alimento de los Dioses. Descubriremos a los Hampicamayocs (médicos milenarios) de Sechin y sus manuales de anatomía tallados en piedra. Descubriremos la historia de Tunupa un supuesto predicador del cristianismo, anterior a la llegada de los españoles. Según el autor y cito: Algunos lo identificaron como San Pedro, otros como San Pablo, Santo Tomas, San Bartolomé, etc. Según ellos, uno de estos predicadores había llegado a Sudamérica en tarea evangelizadora.

Una historia que me llamó la atención fue la del pueblo que sufrió un castigo radiactivo, llevado a cabo por “dos soles” que dejaron la tierra negra, como se cuenta sucedió en la ciudad de Mohenjo Daro en la India. Allí, se hallaron piedras negras producidas por la radioactividad de los Brahmastras. O armas nucleares sutiles, producidas por los sacerdotes védicos mediante mantras. Cito al autor con relación a lo acaecido en las punas de Junín: Cierto día aparecieron en el cielo dos soles. Estos se acercaron y luego produjeron un calor inmenso que quemó parte de la meseta y la ruta de descenso hacia la selva. En un instante toda esa zona quedó convertida en ceniza. Hecho esto, los dos soles se fueron.

Volví a encontrarme con la civilización de Tiahuanaco, una de las culturas madres del antiguo Perú, como lo fueron los Chavín, Chimú, Wari. Me causó sorpresa el saber acerca del manejo de las Kelkas (un tipo de escritura) que fueron usadas en el altiplano y que al enterarse el Inca Pachacutec las prohibió en favor del uso de los quipus.

Aquí desfilan autores clásicos como Erich von Däniken en su libro “Recuerdos del Futuro”. El padre Francisco de Ávila autor de El Manuscrito de Huarochirí, traducido al español por  José María Arguedas. Veremos al dios Naylamp y a los Anunnakis planteados por Zecharia Sitchin.

Para finalizar, obviamente y tengo que decirlo no comparto las interpretaciones, casi al final del libro, hechas por el autor en las que de cierta manera justifica la conquista debido a la supremacía de la religión católica. Esto no representa ningún demérito a la obra, pero quería aclarar que tales interpretaciones estarían relacionadas con un tema de subjetividad del autor, y creencias establecidas, que se remontan a la conquista… Desde que el padre Valverde esgrimiera “la palabra” revelada del “señor” frente al Sapa Inca Atahualpa, donde se inició a lo que denominaré “conquista-real-ininterrumpida”. Pues se trató de un proceso que, a pesar de algunas modificaciones, aún no ha concluido. Es la “conquista de las  almas” de la que hablara Alberto Flores Galindo, y cuya herramienta se hace patente de manera irrefutable en la imagen del cura Valverde. Trataremos de explicar este proceso y cómo se llevó a cabo.

Se debe comprender que la creación de lo que se conoce o entiende como el mundo occidental se llevó a cabo gracias  a la utilización de la escritura. Esta formaba parte del dominio de unos cuantos grupos privilegiados, entre ellos y de manera hegemónica el clero. No es de extrañar entonces que el acto previo a la conquista del Perú, el que la inicia, fuese el mencionado “rechazo” al libro sagrado por parte del Inca. Este no fue solo un “rechazo” al texto en sí, sino a lo que había “detrás” de este. Ese acto, maquinado o no por los hispanos, fue el que hizo posible la conquista tal y como se dio.

¿Qué hubiese pasado si el Inca aceptaba lo escrito y sus potencias?, si inclinaba la cabeza, o se arrodillaba ante el libro. De hecho, se hubiera dado “otro modo” de conquista. Un proceso, quizá no menos brutal pero distinto. Michel Foucault realiza una arqueología para hacernos comprender, en la actualidad, el tipo de “potencias” que transportaba la escritura para los hombres del siglo XVI.

La imprenta, la llegada a Europa de manuscritos orientales, la aparición de una literatura que ya no se hacía para la voz o para la representación ni estaba bajo su dominio, el paso dado hacia la interpretación de los textos religiosos según la tradición y el magisterio de la Iglesia —todo esto da testimonio, sin que pueda separarse la parte de los efectos de la de las causas, del lugar fundamental que tomó, en Occidente, la escritura—. El lenguaje tiene, de ahora en adelante, la naturaleza de ser escrito. Los sonidos de la voz solo son su traducción transitoria y precaria. Lo que Dios ha depositado en el mundo son las palabras escritas; Adán, al imponer sus primeros nombres a los animales, no hizo más que leer estas marcas visibles y silenciosas; la Ley fue confiada a las Tablas, no a la memoria de los hombres; y la verdadera Palabra hay que encontrarla en un libro.[1]

De allí, la seguridad, la certeza, de lo “justo” del obrar de los conquistadores. Amparados en el libro que Valverde blandía como una espada flamígera.

La escritura posibilitó, además, elaborar un discurso que transportaba un mensaje claro y contundente: “si hemos ganado esta guerra es porque somos mejores que ustedes, debido a que nuestro dios es más poderoso que el suyo, y así lo quiso. Ustedes solo existen para servirnos. No valen nada en sí mismos”. Su objetivo fue la instauración, una cierta “programación”, que intentó cristalizar en el yo de los andinos, tanto su “inferioridad” como la supuesta “superioridad” de los invasores.

El siguiente esquema muestra la manera cómo se lleva a cabo dicho proceso:

Funcionarios religiosos, políticos y militares, unidos, se encargaron de imponer aquel discurso. Además, no debemos olvidar que para poder acceder a “beneficios”, los pobladores del incanato, debieron adoptar la lengua de los hispanos, ocultar la suya, o incluso reemplazarla en el caso de sus descendientes. Dicha situación, se agravó con la “independencia” y no ha parado hasta nuestros días. Es que existe una relación, una asociación, lingüística entre la palabra quechua y atraso, así como entre indio y siervo pobre (como  mencionara Degregori), y ni qué decir de sus creencias: culto al Sol, a los Apus igual atraso, catolicismo superioridad, que debe ser rota.

[1] FOUCAULT Michel, Las palabras y las cosas: una arqueología de las ciencias humanas. 2da ed. 1era reimpresión. Buenos Aires: Siglo XXI editores, 2010. P. 56.

Francisco Adriano León Carrasco

Nació en Lima el 8 de mayo de 1975. Escritor, poeta, editor, historiador, músico. Cursó estudios de literatura en la UBA (Universidad de Buenos Aires). Promotor cultural. Publica  la novela corta Resplandor Púrpura (Grupo Editorial RAS, Lima, 2004). El año 2005 obtiene mención honrosa a nivel nacional en el concurso de Poesía Iberoamericano, Cuento y Dramaturgia 500VL, organizado por el Boulevard de la Cultura de Quilca y la Municipalidad de Lima. Aparece su primer poemario titulado Ad Gloriam (Arteidea editores, 2006). Publica el trabajo de investigación: La historia de Salamanca de Monterrico (Grupo Editorial RAS, 2006 – 3 ediciones).

Obtiene 2ª mención honrosa en el concurso mundial de poesía erótica Bendito sea tu Cuerpo (2008). Aparece en el compilatorio del mismo nombre. Aparece su plaquette Sandra, (Maribelina editores, 2009). Publica su poemario temático Summer Screams(Hipocampo editores, 2009). El 2012 publica. Publica Historia de Sangallaya (Asociación Distrital Sangallaya, 2012). El año 2013 publica con Altazor editores su segunda novela Tigres de Papel. Publica la II edición de su novela Resplandor Púrpura, editada por G4eneration (2014), en Buenos Aires. Publica Salamanca Sixties Un estudio sobre el rock en la Clase Media de Lima, (Editorial Selección Gallera 2014). Publica su novela Los Stones, (Animal Literario, 2016).

Publica Song From Lima, poesía, (Korriente A editores, 2017). Publica el trabajo de investigación Wanka Rock, historia del rock en Huancayo de 1959-1979, Korriente A editores (2017) con una reimpresión de Sonidos Latentes Producciones ese mismo año. Dirige el equipo técnico para la elaboración de el Plan Municipal de La Lectura y el Libro de la Municipalidad Provincial de Cusco, 2017. En 2018 publica tres ediciones de Manco Inca y la gran guerra de reconquista (Grupo Editorial RAS, Raymi Editores, Zafiro Editores). Con tres ediciones agotadas en menos de tres meses. El libro fue el segundo más vendido de la Feria Internacional del libro de Cusco.

Ha aparecido en 20 compilados de poesía a nivel mundial, incluye traducciones al francés y portugués de su obra. Ha sido columnista del diario Extra, y del Diario del PaísDiario del Cusco, Diario El Sol del Cusco. Además de las revistas digitales Punto de EncuentroMain Neim, Cronopio, etc., a nivel nacional e internacional. Ha sido conductor del programa El Rincón de Los Incomprendidos por HCM Tv radio, y de Palabra x Palabra por HCM Tv radio. Ha editado más de 20 libros con su sello RAS. Es en la actualidad columnista del semanario Qosqo Times y editor periodístico de la revista Open Cusco, de distribución gratuita en Lima y la Ciudad Imperial.

Síguelo en: https://www.facebook.com/franciscoleonescritor/

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