Can Sumoi: La visión sigue intacta

Pepe Raventós, enólogo y rostro de Raventós I Blanc, tiene por estos días la atención puesta en su nuevo proyecto: Can Sumoi, vinos naturales de altura que están por llegar a Lima gracias a Panuts.

Escribe John Santa Cruz* / Fotos de Jaime Cuellar

Las conversaciones que regala Pepe Raventós son para enmarcarlas y colgarlas en tu sala. Cada minuto te suelta una frase para titular de periódico, sobre todo conceptos semánticos ligados a la enología. Pero lo que irradia este español es pasión y transparencia, ya que hay veces carece de filtros para exponerte un punto de vista, que quizás puede moverte los cimientos, pero sus argumentos son válidos y sobre todo solidos. En esta última charla que sostuvimos profundizamos en los conceptos, algo errados para él, de cómo se está vendiendo el vino natural en el mundo, puesto que como comento líneas arriba, hoy anda impulsando Can Sumoi, un proyecto de vinos tranquilos en las alturas del Penedés, idea que lo inquietaba desde hace algunos años con la finalidad de separar los espumosos que nacen en la Conca del riu Anoia, con los de corte tranquilos. Esa es la madre del cordero.

Y así, como rezan los cuentos con final feliz, Pepe se encontraba entrenando con su bicicleta pistera y buscando nuevas rutas, cuando en un par de curvas recayó en Can Sumoi, un viñedo algo olvidado que se encontraba oculto entre el Coll de les Ventoses, en un punto elevado a 600 metros sobre el nivel del mar, entre el pueblo de Sant Jaume dels Domenys i Pla de Manlleu; rodeada al este por el Mar Mediterráneo, al norte por la Sierra de Marmellar, al oeste por la Sierra del Montmell y al sur por la Sierra de l’Home. Fue amor a primera vista. Caminó por las viñas viejas, se enamoró de ellas, de su suelo calcáreo, de la vista. “Es una finca que desde 1645 impresiona por la solitud del lugar que la rodea, por la desnudez mineral de sus suelos y por su geología singular. Consta de una bodega principal con tres masías de finales de finales del siglo XVIII donde antiguamente se elaboraba vino, de una casa de caseros, de un corral, de 20 hectáreas de viña plantada de Parellada y Sumoll y de 380 hectáreas de bosque”, nos cuenta Pepe.

Los suelos de estos viñedos se desarrollan sobre materiales cobrizos, ocres y marrones que corresponden a la Formación Montmell, “la cual está compuesta por sedimentos formados hace entre 100 y 113 millones de años del período del Cretáceo: unos de los únicos suelos con tal antigüedad que existen a la Península Ibérica. Es por ello que es el lugar correcto para elaborar los vinos que deseo”. Hay registros que acá se practicaba la viticultura biodinámica desde 1645, por ello en esta línea se aplica la mínima intervención en sus procesos de viticultura y vinificación. La línea Can Sumoi estará íntegramente formada por los vinos Xarel·lo, Perfum, La Rosa, Sumoll Negre, Sumoll Ancestral y Montònega Ancestral, todos ellos de la vieja escuela de la zona. Es todo un rescate de tradición y expresión. “Nuestro reto es elaborar vinos que reflejen su origen, recuperando las tradiciones y sin ningún tipo de aditivo enológico”, agrega Pepe Raventós.

Regresando al mundo del cava, donde Pepe nada como pez en el agua, sigue impulsando la denominación de origen Conca del riu Anoia a paso seguro. Anda con este tema sobre los hombros desde el 2012, y poco a poco le está dando el espíritu necesario para que empiece a crecer. “Hay bodegas que se vienen uniendo, sin duda algunos han mostrado interés. Pero, el sector cavista no está enfocado en la viticultura en general; y la palabra “cava” les ayuda en muchos mercados. Unirse a Conca supondría para mucho miles de ajustes a nivel de elaboración, de viticultura; y sobre todo sacrificios a nivel de mercados, de ventas. Se ha de tener una clara apuesta de futuro, poder arriesgar y creer profundamente en este futuro. Estoy esperando una nueva generación con menos ego”, dice Pepe.

Enólogo Pepe Raventós rostro de Raventós I Blanc.

Sin embargo, no concuerdo con la nueva asociación que se acaba de formar en el mundo del cava, la Corpinnat. Esta marca colectiva busca distinguir a los vinos espumosos de alta calidad. Inició con seis bodegas, y Raventós i Blanc fue invitado a unirse al proyecto, pero ellos desistieron de este llamado. “Creemos que no hay voluntad ni ambición clara ni explícita de luchar y trabajar por una nueva denominación de origen. Su único fin es la marca. Es seguramente una buena estrategia de marketing”, asegura Raventós, quien decidió seguir su propio camino con Conca del riu Anoia. Es un tema sensible para Pepe, piensa que el cava va por un rumbo errado, donde se prioriza el marketing, las ventas y todo lo ajeno a la tierra, a la esencia. Por ello Raventós i Blanc tiene otro perfil cuando lo bebes. Es un espumante con mucha personalidad desde la vista y ni qué decir en boca. El tiempo de contacto en lías con un mínimo de 18 meses le da toda esa fuerza y personalidad. “Estos parámetros para Conca del riu Anoia son claros: Tener el 80% de la viña en propiedad, trabajar con fincas ecológicas y a ser posible, biodinámicas, trabajar con variedades autóctonas, todos los vinos deben ser de añada, y con una crianza mínima de 18 meses. Estos son algunos de los requisitos, los ingredientes para fraguar esta idea es el convencimiento rotundo de que en estas tierras se pueden elaborar unos de los mejores espumante del mundo, y probablemente el espumoso más mineral. Sin complejos”, finaliza.

*Director de Cocktail

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