Columna: Maleta americana en Lima

Escribe: Diego Samalvides 

La semana pasada llegó mi tío Martín de viaje. El tío Martín vive en Estados Unidos junto a mis primas Valeria, Camila, mi tía Rosita y Lily, la engreída del hogar. Es un hombre sensible que dialoga con sapiencia. Cada vez que he tenido la oportunidad de hablar con él he aprendido mucho. El tío Martín tiene algo especial, como vive lejos, las pocas veces en que lo vemos, suele hablar del pasado, de sus recuerdos en el barrio. Una Lima que se disipa para el resto pero que en él está cada vez más nítida. Cada visita del tío Martín es sumamente enriquecedora. Yo lo escucho, desde el borde de mi silla, atento, mientras cuenta sus anécdotas, habla un poco de fútbol, trastabilla, parco, sin exaltarse, no pierde la cordura. Mis tíos son hinchas de Alianza Lima. Papá y yo somos del Cristal. Sin embargo, cuando hablamos de fútbol con mis tíos, existe un ambiente de legítimo respeto. Pienso que el verdadero sentido del deporte rey ha sido siempre unirnos y que luego el mundo se ha encargado de manchar su esencia con el vandalismo, la aversión al rival y el desprecio.

El tío Martín escribe de una forma admirable. Es un hombre sincero. Se trasforma, redacta a tajo abierto, desenfundado, sin coraza. Descriptivo, analítico, perspicaz; con una capacidad única para recordar. Como se diría coloquialmente «con una memoria de elefante». Desde que escribo he valorado enormemente las críticas constructivas de mis tíos, siento que me ayudan a ver el panorama con mayor claridad. Ellos poseen, indiscutiblemente, un mayor bagaje cultural y la experiencia de todo lo que han vivido. El tío Martín, de vez en cuando escribe textos largos cuando un familiar está de cumpleaños o a través de una vieja fotografía su memoria trae del olvido la luz. Redacta muy bien, siempre pensé que él debía de ser periodista por su gran afición al fútbol. Sé que en el fondo quiso serlo, pero en antaño la situación no era la mejor y había que amoldarse a las carreras que tuvieran mayor salida.

Mi familia es numerosa, grande, cálida. Pero el tío Martín hace que sea aún más grande. Gracias a la tecnología nos hemos permitido conversar más por el grupo de fútbol junto a mis otros tíos. A pesar de estar lejos el resto del tiempo, lo siento cercano, como una voz continúa, prolongada, presente. Mientras lo escucho, veo que se le nublan los ojos intensamente. Parece estar triste, largamente afligido. Él lo disimula bien, ha empezado a reír un poco, a soltarse. Habla con su acento característico. Pienso cuándo podremos tenerlo nuevamente por tierras limeñas. Espero sea pronto. Es reconfortante oírlo, verlo al lado de mi tía Nancy. Mi tía Nancy, su madre, es descomunalmente feliz cuando ve a su hijo. Su rostro es otro. Cuando estamos detenidos todos, oyéndolo, pareciera que el tiempo que anduvo en el exterior no hubiese pasado, verdaderamente. Una sola visita recorta las horas en que se ausentó. Es un tío cercano, fraterno. Estados Unidos parece quedar a la vuelta de la esquina.

Al culminar la reunión cada uno se fue despidiendo, le di un fuerte abrazo. Me replicó en el oído: sigue escribiendo. El tío Martín, al igual que mis otros tíos han sido para mí un gran aliciente en momentos difíciles para continuar en la travesía del mundo de la escritura. Me fui de prisa. Durante el trayecto a casa anduve pensando en él y recordé la vez en que compartimos habitación en un viaje a Paracas. Conversamos sobre sus anécdotas del pasado, me contaba sobre su infancia, con los ojos vivarachos, pero a la vez nostálgicos, cargados de pena y alegría. Imposible contarlo todo en una columna. Fueron grandes días aprendiendo de un hombre con tantas vivencias e historias por contar como él. El tío Martín es un gran tío, una fuente inacabable de memorias. Él dejará Lima por otra larga temporada, pero nos deja más unidos, compartiendo. Quiero pensar que se fue a buscar algo en su maleta, le reservo el sitio en la mesa. No se ha ido, vuelve pronto.

Diego Alonso Samalvides Heysen

Actualmente cursa la carrera de Comunicación y Periodismo en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Se desempeña como Director Periodístico y columnista en el Diario El Gobierno, redactor web en UCI Noticias. Obtuvo el 4to lugar en el 5to Concurso de Poesía nacional Antenor Samaniego en la edición por el centenario del natalicio del legendario poeta peruano. Ha formado parte de la antología poética “Amor Libre” y “Primavera de Versos” en la selección de la destacada poeta peruana Martha Crosby. Ha publicado poemas en las revistas literarias digitales: Lenguaje Perú (Perú), Ángeles del Papel (Perú), en la octava edición de la revista Íbidem (México), en Desafíos Literarios (España). Ha participado en el I Festival peruano de poesía joven «Desde los hombros de nuestra historia”.

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