En honor al mérito

Todos recordamos a Jorge Pardo por haber ganado el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar en 2005 (dos Gaviotas de Plata, por mejor canción y mejor intérprete), pero Pardo ha sido y es algo más que el artista peruano que venció al “monstruo de la Quinta Vergara”.

Escribe Omar Amorós

En la comodidad de su departamento, el publicista de profesión empieza la entrevista (que después se convertiría en una amena conversación) señalando que le gusta involucrarse no solo en todo lo relacionado a su carrera artística, sino también en el contenido de sus entrevistas para la prensa, eso sí: “cuando se pueda hacer”, nos indica, como si pidiera nuestra aprobación.

Pardo habla con un tono sereno, con aquella voz ronca característica y seguro de cada palabra que dice, pero envuelto en una atmósfera de misterio, que atrae a escucharlo: “Los méritos que he logrado, por alguna razón, no los han tenido otros artistas, me ha tocado a mí vivir ese sentimiento de peruanismo cuando gané Viña, pero también en muchos otros momentos”.

Lo que ha diferenciado siempre a Jorge Pardo de otros artistas peruanos contemporáneos a él, es que le han pasado cosas en función al mérito. Porque, según nos cuenta, hay artistas que tienen mucho más infraestructura a su alrededor: representantes, managers, agentes de medios, compañías disqueras, etc, que pueden lograr lo que él ha logrado sin todo eso a sus espaldas; así lo demuestra, por ejemplo, que en 2009 fuera invitado por el 50° aniversario de Viña, y quedara como finalista, además de ser considerado entre los tres mejores cantantes que se han presentado en el festival en sus cinco décadas de existencia.

Fue entonces que, con su segunda visita a la Quinta Vergara, su carrera diera un vuelco, porque cuando regresó de allí, sus inquietudes artísticas ya no eran las mismas. Lo que a Jorge le sucedió es que estando en el festival le llamaba más la atención el intercambio cultural con los participantes de la competencia folclórica que la fama que pudo adquirir como uno de los mejores cantantes de todos los tiempos de Viña.

Ha sido nominado dos veces al Grammy Latino, una en 2006 en la categoría de Mejor Canción Rock y otra en el 2011 en la categoría Mejor Álbum Folclórico, justamente con su primer disco de música peruana.

En una de esas noches de intercambio cultural en el lobby del hotel, donde los artistas se hospedaban, se produce una tertulia musical donde el chileno canta una cueca, el colombiano un vallenato, el brasileño un bossa nova, el argentino un tango y cuando le tocó a él, la primera canción en que pensó fue La Flor de la Canela, y como no es un cantante de música criolla, de música tradicional -viene de las canteras del pop y del rock (recordemos que fue vocalista de la banda Frágil, en una de sus etapas), y actualmente del jazz-, la cantó en un estilo jazzeado.

La reacción del público (entre asombro y desconcierto) le llamó la atención y le hizo dar cuenta lo importante que era la identidad; por eso, cuando regresó al Perú de ese viaje, volvió consciente de que cuando uno sale al extranjero haciendo la música de su país, automáticamente se convierte en uno de los pocos que hace eso en el mundo, una especie de embajador cultural.

Regresó al Perú consciente de que tenía que tener en su discografía música peruana, para que cuando se fuera al extranjero, el público que lo viera, bailara y cantara la música de nuestro país. Así empezó una nueva etapa en su carrera, que según el cantante al día de hoy ya terminó, porque considera que cerró ese círculo.

Con 7 discos en su carrera, tres de música pop, un recopilatorio, y tres de música peruana entre tradicional y fusión, tiene como fruto de esta etapa el Afrodélico – Peruvian Soul (2013), que fue grabado en Francia, y es el resultado de estar en Nueva York tocando música tradicional en muchos lugares pero con músicos de jazz, dándoles nuevos aires con instrumentación no convencional.

Ha sido nominado dos veces al Grammy Latino, una en 2006 en la categoría de Mejor Canción Rock con el tema “Un día no vuelve a empezar” y otra en el 2011 en la categoría Mejor Álbum Folclórico, justamente con su primer disco de música peruana, “Música Tradicional Peruana” – Homenaje a Arturo Zambo Cavero y Óscar Avilés.

2017 fue un buen año para Pardo, no sólo en lo artístico sino también en lo personal. Empezó con el show “Tenores”, con el cual ya ha cumplido 10 años, por eso siempre le va estar agradecido a Mabela Martínez por darle la oportunidad de cantar en ese proyecto que a través de la exigencia le ha enseñado ser más responsable y disciplinado. Espera que se presente la oportunidad de formar parte nuevamente de esta producción.

Manejándose solo desde siempre, Pardo se hace de contactos con cada viaje y más aún con las redes sociales. Después de “Tenores” hizo un viaje personal a Estados Unidos donde agarró su auto e hizo un viaje en carretera desde Florida hasta New Orleans y terminó viendo a Stevie Wonder en un festival. El mismo año y a través de un amigo, el cantante logró participar en el Festival White Nights en St. Petersburgo, en Rusia, representando nuevamente a nuestro país.

Por estos días está mezclando un disco que será el último de su etapa peruana. Se iba a llamar La Rosa del Mar, porque recopila los momentos más intensos de los tres últimos años que cantó en el bar Espigón del restaurante La Rosa Náutica. Un disco en vivo que cambiará de nombre y espera tenerlo listo en octubre. Después de ese vendrá un disco con sus raíces rock – pop con canciones nuevas propias.

Con el paso del tiempo, Jorge Pardo ha sabido callar a sus detractores con tesón y mucho trabajo, y todo ese esfuerzo siempre se la ha sido devuelto con algún nuevo reconocimiento o con una nueva oportunidad para representar al Perú. Pardo se ha convertido por esas cosas de la vida en un abanderado del talento peruano en el mundo.

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Podrás seguirnos por medio de nuestras redes sociales y estar al día con nuestras actividades.

SÍGUENOS

CONTACTANOS EN:
Calle Carlos Ferreyros Nº 960, Of. 301 - San Isidro
Teléfono: 386 7850
Email: revista@cocktail.pe