Explora, una nueva experiencia de viaje en el Valle Sagrado de Cusco

Explora, hotel ubicado en Valle Sagrado en el Cusco, ofrece una experiencia de viaje completamente vivencial y outdoor. Es el destino ideal para realizar exploraciones en familia ya que cuenta con un plan de viaje completamente distinto, cargado de aventura, cultura, historia, gastronomía, de la mano de hermosos paisajes.

Escribe John Santa Cruz

El Perú es tan diverso que puedes aplicar diversos tipos de turismo. Pero el que anda creciendo es el vivencial, aquel que te mimetiza con el paisaje y con la cultura propia del lugar que estás recorriendo. Es aquí donde se especializa Explora, un hotel que descansa sobre el Valle Sagrado y que tiene una serie de rutas para caminantes o ciclistas, para que puedas vivir la energía del Cusco. Desde exploraciones de mediodía o día completo a lugares remotos a cargo de guías certificados, instalaciones de lujo con vistas impresionantes de la naturaleza, la nueva carta del reconocido chef Virgilio Martínez -a partir de julio-, servicio all inclusive que contempla traslados, entradas a reservas, parques nacionales, sitios arqueológicos, alimentación y bebidas, entre otras actividades para que sea un viaje único.

Entre las actividades a realizar como parte de las exploraciones aptas para todos los miembros de la familia, están las caminatas a Moray, Ollantaytambo, Salineras, Racchi, Huertos de Yucay, Chinchero y Machu Picchu. También hay rutas para pasear en bicicleta siguiendo el curso del Río Urubamba, así como el overland por el Valle de la Papa y ciudadela de Cusco. Dentro de sus exploraciones, día a día, cada familia será asesorada por sus expertos guías para definir, en función de la edad, nivel de actividad física e intereses de los integrantes, qué exploraciones podrían ser las más adecuadas. Las exploraciones aptas para niños son las caminatas y paseos en bicicleta, recorridos con contacto directo de la naturaleza del lugar (plantas y fauna), así como con la cultura local (tejidos, agricultores, cosechas), Machu Picchu, una de las grandes maravillas del mundo, entre otras.

Durante mi visita me tocó vivir esta experiencia que realmente es muy especial. Hice algunas rutas, como la Racchi. Este recorrido entre terrenos de cultivos y comunidades, permite interiorizarse con el paisaje y la cultura de la zona agrícola. Toda la exploración transcurre a una altura media y ofrece vistas panorámicas del Valle Sagrado y sus nevados. Es una buena opción para aclimatarse y comprender la geografía del lugar. Dura mediodía y se recorre una distancia de 7 kilómetros. Por la tarde, ya con un clima más amable, hicimos Salineras. La caminata comienza con una visita al centro del pueblo colonial Maras. Después de cruzar el pueblo, el sendero desciende entre huertos de papas hacia las salineras de la comunidad. Esta ruta es un poco más pesada, no es recomendable para viajeros con miedo a las alturas. Al día siguiente, ya con la altura controlada (al menos eso pensé), escogimos visitar Tastayoc. Comenzamos en altura, por una zona de pastoreo muy aislada del resto del valle. El trayecto incluye diversas lagunas, algunas turquesas por el deshielo y otras transparentes, que le permiten al viajero aprender sobre los ecosistemas acuáticos de alta montaña.

Por las tardes, luego de que regresas de tu salida, en el salón te reúnes con los guías y planifican la incursión del día siguiente. Allí los guías te brindan toda la información necesaria para conocer tus gustos y recomendarte la mejor opción. Es por ello que aceptamos las bicicletas. Así que en la mañana el destino era el Río Urubamba. El camino utilizado para esta exploración desciende por la ladera sur del río Urubamba, una zona tranquila entre campos de maíz, antiguas haciendas y casas patronales del siglo XIX y XX. Recomendado para familias que quieran dar un largo paseo, o para aquellos que quieran hacer deporte. Como me di cuenta que sí podía aguantar, me animé por la Cuesta del Sapo. Desde lo alto de las laderas del Valle Sagrado descendimos por una pista en buen estado. El trayecto ofrece vistas muy interesantes hacia las montañas y el río Urubamba. Una vez finalizado el descenso, continuaremos por un terreno paralelo al río, una zona llena de huertos y maizales además de gran densidad de andenería inca.

Ya en mi último día aposté todas mis fichas al recorrido más difícil en bicicleta, pero antes me fui al sauna, que tiene una piscina temperada un poco alejada del recinto, que está levantado todo de madera, bien minimalista y elegante. Bueno, regresando al recorrido, nos fuimos a Huaypo Views con mucha fe. Esta exploración recorre la zona agrícola de Chinchero, visitando los huertos, chacras, pueblos y la laguna de Huaypo. Además, te transporta a los vestigios del centro experimental de cultivos de Moray, el pueblo colonial de Maras y sus salineras incas, para terminar con un descenso que llega hasta el río Urubamba. Esta exploración es recomendada para viajeros que tengan buen físico y experiencia en bicicleta de montaña. Explora, para terminar, es un cúmulo de emociones que se van contigo para toda tu vida. Todo bien diseñado, personalizado y de muy alto nivel. La cocina, el bar, los ambientes, el cielo, todo vale su precio.

*Director de Cocktail

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