Gastrónoma por capricho: Raw Café, una cita vegana para variar un poco

El restaurante que rinde culto a los granos y cereales con un menú saludable, ligero y contundente.

Escribe: Rosario Castro Pacheco / Fotos: Rosario Castro Pacheco

Visité su sede de la calle Independencia 596 en Miraflores; y su tienda, inaugurada en diciembre último, en el centro comercial Real Plaza de Salaverry, en San Isidro. Aunque el menú no varía, la experiencia en ambas locaciones es completamente distinta. Y es que en el restaurante de Miraflores, se goza, además de la comida, del ambiente y la atención del personal. El salón cuenta con suficiente luminosidad, es amplio; y su decoración, que se basa en imágenes de plantas y flores pintadas en las paredes de tonalidades blancas te envuelve en un entorno de relajación total. En cuanto al trato de su personal, muy grato. La amabilidad de los jóvenes se siente ni bien ingresas, dispuestos a ayudarte y/o a explicarte la carta si no conoces algún ingrediente o platillo. Todo, a excepción de los postres de vitrina, preparado al instante.

La casa miraflorina también se presta como un espacio en el que puedes desconectar y entregarte a tus reflexiones, hobbies o proyectos. En mi caso, aproveché para avanzar con la lectura de la novela que ando leyendo en estos días: “El psicoanalista” de John Katzenbach. Ordené un café americano con una galleta horneada de chocochips y simplemente, disfruté de la trama que Katzenbach narra en su texto. Y listo, estos pequeños instantes de la vida en los que solo te concentras en engreírte con lo que más te gusta, son más placenteros si todo se presta: ambiente, por la comodidad y tranquilidad; el buen trato, la amabilidad sobre todo; y, si además, se le incluye la calidad de la comida, infaltable en cada actividad, evento o cita, la experiencia queda por siempre en los recuerdos. Y por supuesto, con gusto, se recomienda y se repite.

Por otro lado, el stand que está en el tercer piso del mall de Salaverry, es distinto en todo, salvo en el trato de los chicos que atienden el negocio. Sí, se entiende –y hasta se comprende- que no se tiene más espacio. Incluso, me atrevería a decir que el motivo de su apertura es que sea “al paso”, como una especie de propuesta de comida rápida saludable. De todas maneras, la distribución de las mesas y las sillas da comodidad al comensal, pero al estar en medio del pasillo entre (y enfrente) de tiendas de ropa y accesorios tecnológicos no ayuda a que el momento sea placentero. Por otro lado, se debe mejorar el tiempo de atención. Y es que este puesto del Raw Café solo cuenta con dos jóvenes entusiastas, quienes tienen la misión de atender las mesas, tomar los pedidos, cobrar y cocinar los platillos, al instante. Lamentablemente, aunque la comida es buenaza, en el Raw Café de Salaverry se descuidó el confort de los clientes, quienes esperamos hasta 40 minutos –y poco más- por nuestro pedido.

El delicioso festín

Ahora bien, pasemos a lo más importante: la sazón, la cual es rica, cumplidora y saciante en ambos locales. En Raw Café, probé sus tres sabores de pizza: del huerto, de cebollas caramelizadas y la clásica. Todas con una masa base de linaza, tomates secos, salsa de tomate y queso hecho de castañas de cajú. Estos ingredientes hacen una masa de consistencia firme y crujiente; y aunque es delgada, al ser horneada por breves minutos, el queso de cajú y la salsa de tomate se derriten y se mezclan entre sí humedeciéndola, lo que provoca que sus sabores se realcen y se distingan de los ingredientes en la cubierta. Por ejemplo, en la de cebollas caramelizadas, sus aceitunas negras y el parmesano hecho con almendras se roban el protagonismo, tanto por su aroma y el sabor intenso, que a su vez, se impregna en la salsa de tomate de la masa. Simplemente, un match perfecto entre lo agridulce.

¿Postre? Por supuesto, toda comida merece un dulce para cerrar el festín por todo lo alto. Tanto en el restaurante miraflorino, como en la tienda de Salaverry, ordené el cheesecake, mi postre favorito y siempre me deja satisfecha. Su consistencia es dura, firme, como debe ser este dulce helado. Su sabor es definido, como el de chocobanano o el que más me encanta: frutos del bosque. Su base es de linaza, almendras y castañas de cajú; su dulce, depende de la stevia o bien de la panela orgánica, simplemente la cuota dulcera es precisa, no empalaga y se deja disfrutar del cheesecake.

Datos: 

Aunque solo he tenido la oportunidad de visitar las dos sedes mencionadas, Raw Café cuenta con otros cuatro locales más: otro en Miraflores y otro en San Isidro; además de en Surco y en La Molina. Revisa sus redes, los horarios de atención varían. Anda y el indispensable en tu orden debe ser el cheesecake, de cualquier sabor ya que todos son buenísimos.

Rosario Castro Pacheco

Licenciada en Comunicación y Periodismo de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Desde el 2018, ejerce como redactora de contenido impreso para el semanario ¡Vamos! de El Comercio, abordando temas de turismo, cultura, entretenimiento y gastronomía; y colabora en la sección Destinos de la revista Somos, en donde da a conocer sobre los destinos turísticos del Perú. ( IG:@sandra.magp )

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