Historias sobre ruedas

Un auto es un medio de transporte, para otros un centro de entretenimiento. Incluso, hay personas que lo usan como una herramienta de trabajo. Jorge Nicolini cuenta con 130 autos clásicos en su museo llenas de…

Por Guillermo Ayllon

Jorge Nicolini comenzó su colección de autos con un Lincoln 1925 que fue colectivo en la Av. Argentina. “El Lincoln me llamó la atención porque tenía sus piezas originales como aros de madera y estaba bien cuidado. Lo compré hace 48 años cuando me inicié en esto”, conversa el coleccionista. El Museo Nicolini es el más completo de Sudamérica. Nicolini adquirió sus autos de pura casualidad, recuerda. Algunos en Lima, otro en la sierra y hasta en la selva. Cuenta con vehículos de 1901. Es toda una enciclopedia de la historia automotriz. Jorge lleva 52 años coleccionando motorizados. “Poco a poco fui comprando más vehículos, pero recién en julio del 2012 decidí abrir el museo al público. Desde que tengo uso de razón siempre me gustaron los carros. Mi familia era representante de una marca de vehículos y yo andaba montado en ellos. Me agradaba acompañar a mi padre a los talleres de la compañía”, recuerda el ex presidente de Universitario de Deportes.

Aubur Speedster 851SR: Último gran deportivo americano de los años 30’s. Se fabricaron 450 unidades a mano entre 1935 a 1936. Cuenta con un motor ‘supercharger’. Es convertible y los escapes salen por el capot.

En Lima existe un kartódromo que lleva el nombre Luis Nicolini Pescheira. Ese centro donde se practica el kartismo se construyó en 1978. Prácticamente lo hizo Jorge Nicolini. Él corría karts desde los 16 años. Es más, este deporte para esas épocas ya tenía un club de seguidores, y al no tener un espacio para correr, negociaron con la municipalidad de Santa Rosa (Ancón) y les cedieron el terreno. Así que decidieron ponerle el nombre de su padre. Nicolini fue campeón sudamericano en kartismo. Compitió en Estados Unidos, Arabia, Colombia, Ecuador, Argentina y Chile.

Clement Brass Phaeton AC1K – 1903

En nuestro país fue múltiple campeón. Volviendo al tema, en el Perú existe el Club de Automóvil Antiguo del Perú, al cual pertenece. Cada cierto tiempo se juntan con los socios y realizan caravanas por todo el país. Son más de 100 integrantes en el club. “Recuerdo la más grande hasta el momento: Lima-Tarapoto-Lima. La travesía duró 11 días. Fue maravilloso el evento. Partimos por el norte hasta Chiclayo y de ahí para adentro. Llegamos a la selva con lluvias. Fue toda una experiencia”, cuenta.

Uno de los autos preferidos de Nicolini es un Cadillac Fleetwood Serie 75. Este fue un auto presidencial.

El museo sigue creciendo. Le gustaría ampliarlo a futuro. Siempre están a la caza de alguna reliquia. Actualmente tienen 130 autos. “Las personas que vienen se quedan sorprendidas”. Es más, le acaba de llegar una invitación para ser juez en Colombia para un concurso de elegancia automotriz. ¿Por qué coleccionar autos antiguos?. Respondió: “¿Y cómo hacían antiguamente para trasladarse en autos sin tener la ingeniería y tecnología de ahora? Ese misterio me llevó a coleccionar autos clásicos”. Pensar que sólo es un simple auto es un error. Normalmente cada bólido tiene su propia historia y con el tiempo se crea una vida inolvidable llena de recuerdos y anécdotas. Uno de los autos preferidos de Nicolini es un Cadillac Fleetwood Serie 75. Este fue un auto presidencial. Estuvo activo desde el gobierno del general Manuel Odría (1950) hasta los últimos días del régimen del también general Juan Velasco Alvarado (1975). En total pasó por cuatro presidentes, a los que se suman Manuel Prado y Fernando Belaunde Terry.

Ferrari 365 GT 2+2 Coupé

No solo los lideres peruanos disfrutaron de este auto, también lo hicieron jefes de estado mundiales como el príncipe Akihito de Japón, el presidente Richard Nixon de los Estados Unidos, hasta el héroe nacional de Francia Charles de Gaulle, entre otros personajes. El vehículo cuenta con 5.4 litros, 8.25 de compresión y 210 caballos de fuerza. Es una limosina cortada especialmente para desfiles. Está en muy buenas condiciones. Como lo ven, en este museo la historia está a boca de jarro. Tienen que darse un salto para deleitarse con las bellezas de sus autos. El museo se ubica en Av. La Molina Cdra. 37, urb. Sol de La Molina.

 

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