Homenaje a Allen Ginsberg

Creíamos en ser como trigales levantar brazos en alto y ofrecer flores e incienso… (Hugo Tabachnik)

Escribe: Francisco León

Allen Ginsberg arrastró su agonía con la delicadeza y la calma que las continuas prácticas de budismo Zen le enseñaron. Así, el viejo profeta llegó a un final, donde la cirrosis lo esperaba como extraña puerta de ingreso al Nirvana.  Antonio Cisneros, que lo trató en dos oportunidades, recordaba un encuentro de escritores en Managua en 1980: Almorcé un par de veces con el viejo beatnik. Sus temas de conversación versaban sobre la dieta grasosa del hotel de donde casi no salía. Ginsberg alcanzó notoriedad mundial con el libro Howl, Aullido, su obra cumbre. La llamada Declaración de independencia de los Beats, que se inicia con el clásico verso: I saw the best minds of my generation destroyed by madness, starving, hyterical, naked… (Howl I). He visto a las mejores mentes de mi generación destruida por la locura, famélica, histérica, desnudas…

Desde aquel momento, Ginsberg se convirtió en un paradigma. La representación de la ruptura total con el establishment. Hijo de la guerra fría, su búsqueda lo llevó a experimentar  con todo lo que tuviera a su alcance. Años en que el free jazz era cosa de pocos y marginados. Gente que como él no quisieron Ajustar tuercas en una fábrica. Experimentó con las “drogas mentales” que expandían la conciencia. Según Chester Anderson, historiador del rock, Ginsberg probó Peyote en 1951. Tras la dedicatoria a Kerouac, Burroughs y Cassady y la mención de sus obras en Howl, Ginsberg expresa un anhelo trascendental y escribe: Todos estos libros están publicados en el cielo. Un poeta verdadero al que no movía el deseo de fama. Además fue un artista comprometido con todas las cusas sociales que impliquen algún tipo de explotación del hombre por el hombre, de la naturaleza o los animales. Recordemos que practicó el vegetarianismo en muchas etapas de su vida.

El nacimiento del aullido

En lo que el propio Ginsberg llamó: La noche del renacimiento espiritual de San Francisco, la vanguardia del futuro Beat Movement, aún disperso, se reunió en el local de la Six Galery de la calle Fillmore. El motivo, una lectura organizada por Kenneth Rexroth. Entre el público se encontraban: Farlinguetti, Kerouac con su inseparable Neal Cassady. Leerían Gary Snyder, Phil Lamantia, Philip Whalen y Allen Ginsberg, que recitaría fragmentos del todavía  incompleto Howl, Michel Mac Clure recuerda en el documental The Source: Aquella noche en la Six Gallery, una línea fue trazada tras escuchar Howl y nosotros decidimos que debíamos cruzarla.

Al día siguiente, el dueño de la mítica librería City Ligth le preguntó a Ginsberg cuando estará listo el poema para ser publicado. La popularidad llegó naturalmente, coadyuvada por el juicio por inmoralidad que se inició contra Howl. Esto aumentó las ventas, durante y después del proceso. Los Beats habían roto el molde. El término Beat fue “creado” por Kerouac: Se la escuche a un viejo negro en el sur, Beat, en un sentido aplastante de pobreza. Ser beat era estar derrotado según los estándares oficiales. Pero el músico y poeta Ed Sanders tiene, en el documental mencionado, otras definiciones respecto al término: Tienes Beat como marcación rítmica, beat de beatitud. Cuando los rusos lanzaron el Sputnik, la gente comenzó a llamarlos beat-niks, puesto que estos barbudos que practicaban el amor libre, se drogaban con Marihuana, Psilocibina, Trementina, Psilocina, Cocaína, Heroína, jarabe para la tos (marca preferida de esos años Romilar) Dexedrina, Metadrina, Peyote, etc., no podían ser de este planeta.

Mientras el universo vibraba con los tambores de la destrucción de Gene Kruppa y Coltrane tocaba con Miles Davis, teníamos a Monk, Charlie Mingus, el Free Jazz, el Be Boop todo unido, concatenado, minorías éticas, ideológicas, comunidades de buscadores que expandían sus mentes. Kerouac fue llamado heredero de Charlie Parker y escritor de estilo boop. Retornando a Ginsberg, no olvidemos que en el prólogo de Howl Williams Carlos Williams cuenta cómo conoció a ese joven de Patterson, New Jersey, y arroja más luz acerca del nacimiento del Aullido:

Nunca pensé que fuera a vivir para crecer y escribir un libro de poemas… por el camino se encontró con un hombre llamado Carl Salomón, con él que compartía entre los dientes y los excrementos de su vida algo que no puede describirse más que con las palabras que él lo ha hecho.Recordemos que Ginsberg estuvo internado en el manicomio de Rockland donde confluyó con Salomón. Howl se inicia con una dedicatoria a este y termina así: I´m whit you in Rockland in my dreams you walk dripping from a sea journey on the highway across America in tears to the doors of my cottage in the western night. (Estoy contigo en Rockland en mis sueños tu caminas mojado tras un viaje por mar cruzando la autopista de América con lágrimas rumbo a mi cabaña occidental.)

La revista Life le dedicó un especial a los beat. Libros como Howl y On the road, serán su carta de presentación ante la sociedad y los círculos académicos. El movimiento folk empezó a tomar un nuevo auge y un futuro ícono se acercó a recibir iluminación de Ginsberg, hablamos de Bob Dylan.

Ginsberg padre del movimiento hippie

Golden Gate Park 1966

Allen Ginsberg era ya un poeta conocido en toda América. Acompañado por su armonio, un par de karatalas o una cítara salmodiaba sus poemas, perfectos para este propósito. El “Human Be In de 1966”, sería una reunión de tribus como Ginsberg mismo lo definió. El cartel estaba completo, figuraban: Leary, el padre del LSD, las bandas psicodélicas de la Bay área, los Hare Krishna. Sin la ayuda de Allen, el movimiento del Swami Srila Prabhupada no hubiese despegado. Ginsberg llegó una tarde al local que servía de primer templo en EEUU. Había sido una tienda de regalos y aún ostentaba  en la vitrina el rótulo de Matches Gifts (regalos incomparables). Junto con Peter Orlovsky, su pareja de toda la vida, cantaron Hare Krishna. Luego grabó el mantra con ellos y organizó el famoso Mantra Rock Dance en el salón de baile Avallon de San Francisco. El evento contó con la presencia de bandas históricas como: Jefferson Airplane, Moby Grape, Quicksilver Messenger Service, Grateful Dead, Big Brother and the Holding Company. Los Hell´s Angels cuidaron el evento, Hare krishnas y Hell´s Angels juntos. Solo Ginsberg operaba estos milagros, pues para él: the madman bum an angels beat in time… (Howl I) el hombre malo y el ángel laten juntos en el tiempo… Tras el “Human Be In”, los  beatniks se trasformaron en hippies, derivación de la palabra Hipster que designa a un vagabundo, a un hombre libre.

 Influencia y presencia de Ginsberg en el Perú

La nueva forma de hacer poesía, usando todo lo que se tenga a mano: jerga, coprolalia, misticismo, mención y uso de enteógenos, influyó a toda la generación de poetas peruanos del 60. Así, el poema Salmo de Enrique Verástegui, es la versión peruana de Howl, tanto en el ritmo, como en las figuras, etc. Otro poeta que podemos citar influenciado por Ginsberg es a Antonio Cisneros, que incluso tradujo los poemas que el beat le dedicará a Martín Adán tras conocerse en Lima. Estos tres poemas figuran en el libro Reality Sandwiches, publicado por City Light y son:

  • To an old poet in Perú
  • Dis greatly in thy solitude
  • The dazzling intelligence.

En 1967, en Londres, Ginsberg preguntó por Martín Adán a Cisneros. Pero según palabras de Toño: basta de hipocresías, lo que más evocaba del Perú… eran los pirañitas de los recovecos del mercado central, Takora, La Parada y alguna ceremonia de Ayahuasca. Siendo justos, en el país el único poeta que alcanzó los niveles de santidad y profundidad filosófica de Ginsberg  fue el maestro Enrique Verástegui. Quiero citar una anécdota muy significativa del recital internacional en homenaje al beat en el que Verástegui participó,  tomada de su libro aún inédito El saber de las rosas:

Por ello recuerdo, ahora sí con nostalgia, y transido de amorosa devoción, mi encuentro con el profeta de la juventud en todo el mundo: Allen Ginsberg, el poeta hippie […] y él es mi Dios, un santo a quien quiero tener la dicha de volver a encontrar algún día en su retiro del Instituto Naropa de Colorado, en Estados Unidos […] Si no creyese que somos una generación internacional no habría recitado, al lado de lo mejor de occidente, en homenaje a Allen Ginsberg, ese Dalai Lama de los intelectuales de todo el mundo.

A mediados de los 60, Ginsberg llegó el Perú, haciendo caso a la “invitación” que le hizo en el libro William de Burroughs en su libro The Yage Letters, (Yage: Ayahuasca). Cuentan que visitó en Huanchaco al poeta beat y místico Walter Curonisy, artífice de su aparición. En Lima dio un recital en el que dejó pasmado al público con su interpretación de Kadish. Una tarde, en compañía de Curonisy, Raquel Jodorowsky y otros artistas, se dirigió al atelier del maestro cusqueño Alberto Quintanilla. En determinado momento, al apreciar los cuadros de Quintanilla, Ginsberg le preguntó si había consumido Yage para poder realizar sus obras. Quintanilla le respondió que no. La charla continuó amena, hasta un incidente que el mismo pintor me comentó: Resulta que había un periodista que era bien de izquierda, y en un momento empezó a increpar a Ginsberg. A señalarlo con el dedo índice. Yanqui tal por cual le decía. Ginsberg estaba sentado, mirándolo con esos ojos como de perro triste que tenía. De improviso, le agarró el dedo y se lo mordió. Siempre que me acuerdo me da una risa. Ya intervine y calmé la cosa.

Hay tanto por hablar sobre Allen que este artículo debería ser más grande que el Srimad Bhagavatan, pues las anécdotas son infinitas. El memorable encuentro en Italia con Ezra Pound, donde Ginsberg le dijo: he venido a darle mi bendición. Pound la aceptó y Ginsberg le pidió la suya, a lo que el anciano autor de los Cantos respondió: tómela, para lo que valga. Sus grabaciones en el clásico “Tenderness Junction” de The Fugs, con Bob Dylan, Tom Waits y un largo etc. Su entrañable y conmovedor “Father death blues”, sin olvidar esa versión magistral de “The Ballad of the skeletons” con Paul McCartney tocando la guitarra para el maestro de todos los buscadores y pensantes del universo.

Francisco Adriano León Carrasco

Nació en Lima el 8 de mayo de 1975. Escritor, poeta, editor, historiador, músico. Cursó estudios de literatura en la UBA (Universidad de Buenos Aires). Promotor cultural. Publica  la novela corta Resplandor Púrpura (Grupo Editorial RAS, Lima, 2004). El año 2005 obtiene mención honrosa a nivel nacional en el concurso de Poesía Iberoamericano, Cuento y Dramaturgia 500VL, organizado por el Boulevard de la Cultura de Quilca y la Municipalidad de Lima. Aparece su primer poemario titulado Ad Gloriam (Arteidea editores, 2006). Publica el trabajo de investigación: La historia de Salamanca de Monterrico (Grupo Editorial RAS, 2006 – 3 ediciones).

Obtiene 2ª mención honrosa en el concurso mundial de poesía erótica Bendito sea tu Cuerpo (2008). Aparece en el compilatorio del mismo nombre. Aparece su plaquette Sandra, (Maribelina editores, 2009). Publica su poemario temático Summer Screams(Hipocampo editores, 2009). El 2012 publica. Publica Historia de Sangallaya (Asociación Distrital Sangallaya, 2012). El año 2013 publica con Altazor editores su segunda novela Tigres de Papel. Publica la II edición de su novela Resplandor Púrpura, editada por G4eneration (2014), en Buenos Aires. Publica Salamanca Sixties Un estudio sobre el rock en la Clase Media de Lima, (Editorial Selección Gallera 2014). Publica su novela Los Stones, (Animal Literario, 2016).

Publica Song From Lima, poesía, (Korriente A editores, 2017). Publica el trabajo de investigación Wanka Rock, historia del rock en Huancayo de 1959-1979, Korriente A editores (2017) con una reimpresión de Sonidos Latentes Producciones ese mismo año. Dirige el equipo técnico para la elaboración de el Plan Municipal de La Lectura y el Libro de la Municipalidad Provincial de Cusco, 2017. En 2018 publica tres ediciones de Manco Inca y la gran guerra de reconquista (Grupo Editorial RAS, Raymi Editores, Zafiro Editores). Con tres ediciones agotadas en menos de tres meses. El libro fue el segundo más vendido de la Feria Internacional del libro de Cusco.

Ha aparecido en 20 compilados de poesía a nivel mundial, incluye traducciones al francés y portugués de su obra. Ha sido columnista del diario Extra, y del Diario del PaísDiario del Cusco, Diario El Sol del Cusco. Además de las revistas digitales Punto de EncuentroMain Neim, Cronopio, etc., a nivel nacional e internacional. Ha sido conductor del programa El Rincón de Los Incomprendidos por HCM Tv radio, y de Palabra x Palabra por HCM Tv radio. Ha editado más de 20 libros con su sello RAS. Es en la actualidad columnista del semanario Qosqo Times y editor periodístico de la revista Open Cusco, de distribución gratuita en Lima y la Ciudad Imperial.

Síguelo en: https://www.facebook.com/franciscoleonescritor/

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