Influencers de moda

Por Tracy Montes / Blogger de moda

Qué grandes enseñanzas nos dejaron esas épocas en la que los artistas influenciaban el mundo de la moda y su estilo se volvía tendencia. La pintura, la música, el cine y el teatro inspiraban a los grandes diseñadores a crear prendas únicas, entonces la moda llegaba a nosotros a través de la televisión y los medios impresos. Actualmente eso ha cambiado. Quienes marcan la pauta ahora son los influencers, personas que básicamente tienen un gran número de seguidores en redes sociales. Quienes los admiran, aspiran a tener el mismo estilo de vida que sus ídolos digitales, es un público que interactúa en sus publicaciones, y podrían hacernos creer que estos “influyentes” realmente saben lo que hacen. Estos referentes de la moda usan su perfil como medio lucrativo, cobran por fotos, videos, transmisiones en vivo y recientemente por historias; pero cuántos de sus seguidores tienen la posibilidad de comprar un bolso Chanel y combinarlo con unos zapatos Jimmy Choo.

Acaso no notamos que la mayoría de influencers tampoco es fiel a su estilo al venderse al mejor postor, es decir a la marca que pague más; son casi camaleones de la moda, un día son deportivos y al siguiente van de gala, sin medir el grado de responsabilidad, pues frivolizan la moda y su perfil se convierte en un escaparate de marcas.

Como asesora de Imagen y amante del arte y el diseño en todas sus expresiones, me siento en la necesidad y casi en la obligación de exigir contenido de calidad. Los aspirantes a influencers abundan, hablar de tu pasión y vivir de ello puede ser el sueño de muchos, incluso alguien poco instruido en el mundo de la moda puede hablar de ella. Mi humilde sugerencia para ellos es que no pretendan actuar como consultores de imagen, pues deben ser fieles a su estilo.

Si les gusta la moda vintage, por ejemplo, deberían contarle a sus seguidores dónde consiguen sus prendas y cómo les gusta combinarlas, y para que la explicación de su post o video no se reduzca a palabras como outfit, cool, polito y chévere les recomiendo informarse un poco, aprender de telas y diseño e incluso solo llamar a las prendas por su nombre real, haría una gran diferencia —es un error bastante común que llamen camisa a la blusa—.

Hay público para todos los gustos, por consiguiente también hay un sector que no se satisface con contenidos laxos; más que videos bien elaborados, busca información veraz, no una serie de imágenes que parece más el comercial de una marca protagonizada por una blogger. No dudo de su trabajo y lo mucho que se esfuerzan, y fruto de esa ardua labor es el interés que causan en las marcas, lo cuestionable para mí es su credibilidad a la hora de recomendar algún producto, pues es contraproducente subir una foto bien producida para que gane likes cuando en Instagram se puede leer fuerte y claro si las imágenes son patrocinadas por alguna marca. La fidelidad es mejor que la cantidad.

Puedes tener un millón de seguidores pero si apenas mil confían en tus sugerencias, entonces es evidente que las marcas necesitan reformular sus estrategias de marketing puesto que para muchos la confiablidad va de la mano de un profesional. Es fácil hablar de ropa pero nada sencillo saber de moda, entender cómo nacen las tendencias; reconocer la época de una prenda retro, y comprender cómo la arquitectura, el arte y el diseño se relacionan entre sí, es cosa de conocedores.

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