Jely Reátegui: Juego y pasión

Hace ya un buen tiempo que Jely Reátegui llama la atención, ya sea por sus declaraciones, su personalidad, sus viajes, y claro por sus actuaciones. Este 2019 se viene recargada, con mucho teatro y llena de energía.

Escribe Omar Amorós*

Jely es de esas actrices a quien puedes querer u odiar. De espíritu libre y alma traviesa. Dice siempre lo que piensa o siente, y aunque algunas veces estés de acuerdo o no con sus declaraciones o acciones, nunca deja de ser ella. En lo que si concuerda el público que la sigue son las buenas actuaciones que desempeña–sobre todo- en las tablas.

Le encanta actuar, pero su pasión es el teatro y su más reciente incursión en él es la obra ¿Qué hacemos con Walter? escrita por los guionistas argentinos Juan José Campanella y Emanuel Diez bajo la dirección de Juan Carlos Fischer, en ella Jely es Ana Valencia, una mujer que está pasando por una crisis muy fuerte en su matrimonio y toda esa carga emocional que siente la descarga con sus vecinos aunque ellos no tengan nada que ver. Es una persona con mucha rabia, desesperada y fría; pero trata de mantener el control, el cual no logra. Está muy triste y trata de sobreponerse a eso, por eso aparenta mucha firmeza y siempre está muy bien arreglada. “Al verla puedes pensar que es muy feliz, hecha y derecha, pero la verdad es que está hecha mierda”.


Lo que le gusta más de esta obra es que todos son una especie de villanos, personas que están disconforme con su vida y todos sus problemas personales los lleven a la reunión donde decidirán el futuro de Walter, el conserje del edificio donde vive toda esa gente, él es el único bueno de la historia. Son seres que se ven obligados a vivir juntos, pero no se soportan y solo se unen para tratar de llegar a un acuerdo. Es el reflejo de la situación que se vive en Argentina, en Perú y en otros países de Latinoamérica donde la gente se une por un propósito común y luego se dispersa cuando el problema ya se solucionó. “Por ejemplo, hay una ola de frío en Puno y todos ayudan, mandan frazadas, colaboran, terminada la emergencia ya no se habla más del asunto”, comenta muy segura de lo que dice.

Seguimos conversando y le pregunto ¿qué hacemos con Jely?, “la queremos, la abrazamos, le damos trabajo” (ríe) me dice de forma espontánea. La actriz se encuentra en una etapa tranquila de su vida, con proyectos buenos para este año. Su vida es el teatro, desde que tuvo su primer acercamiento se conectó con él, pero ya tenía una carrera terminada en el bolsillo, comunicaciones, pero nunca ejerció. Decidió ser actriz, algo que le gusta y divierte, pero sobre todo le hace aprender mucho. “No me canso de aprender y de entrenar, así ha sucedido hasta hoy”.

Para ella el teatro es uno de los pocos lugares en donde las personas no solo se encuentran compartiendo con sus compañeros, sino también con el público. Es un arte que está vivo, que puede transformar, que es muy poderoso porque puede llegar a conmover a todo aquel que lo vea, generando un tipo de reflexión. Con que una persona de todas las que van a ver una función siente algo con eso basta. “En el mundo en que vivimos estamos acostumbrados a no sentir y a comunicarnos menos y el teatro es uno de esos espacios donde todavía se mantienen esos lazos. Es como un ritual, por eso lo siento como algo muy especial”.

Ya sea en teatro, cine o televisión el objetivo para Jely es generar la misma sensación (hacer sentir al público) no importa el formato. Por ejemplo, en cine se puede tener un plano muy cercano y si se gesticula mucho se va a ver muy sobreactuado; en teatro se tiene que proyectar un poco más tanto la voz como la acción para que la persona de la última fila te pueda sentir y ver; en tv hay estereotipos muy marcados que puede ser lo que te piden. “Es cambiar de chip en cada uno y simplemente actuar, pero hacerlo con mucha verdad. No caer en la situación de que voy a actuar y debo hacerlo porque sí. Es hacerlo de verdad en cualquiera de los formatos” nos dice con mucha seguridad.

La hemos visto muchas veces en el personaje cómico en historias divertidas sobre todo en el teatro. Pero también ha hecho drama. Lo que le interesa es contar historias independientemente del género. La comedia se debe tratar con el mismo rigor con el que se trata el drama, nos afirma. Si no es así no da risa, no produce el efecto que está buscando la obra, el público se distraerá y se perderá. Le gustan los personajes que signifiquen un reto, que le hagan aprender algo y saquen cosas de ella que no suelen salir generalmente.

Jely se define como una “viajera intergaláctica”. Suele viajar sola, pero está a favor de hacerlo también acompañada. Viajar para ella siempre es una nueva oportunidad para conocer nuevas personas, costumbres e ideas. Es un momento para desconectarse de la rutina de esta ciudad que es muy acelerada y agresiva. “Por eso es muy necesario salir de nuestro mundo cotidiano para sorprendernos a nosotros mismos al reaccionar frente a estímulos (comida, clima, personas, etc) que no nos esperamos. Es una forma de conocerse a uno mismo, porque cada viaje te da un aprendizaje distinto”.

Hace ya un buen tiempo se compró una libreta y empezó a dibujar en ella y se propuso terminarla sin arrancar una sola página, y lo logró. Había dibujado un cuento –en forma de viñetas una en cada hoja-, (es sincera, al decirme que no tendría la disciplina para escribir un libro, pero que le encantaría hacerlo). Una vez terminada la historia la mandó a imprimir 30 copias y ese día se tatuó uno de los dibujos en una de sus muñecas: un globo rojo. Y se fue de viaje. Justo esa era una de las etapas en las que se fue a mochilear a muchos lugares (durante 5 meses) y empezó a dejar un cuento en cada lugar en donde la hospedaron. “Fue una especie de regalo que me hice a mí y luego a la gente en forma de agradecimiento”. Muchos no entendieron eso, pero fue un buen detalle con la vida, reflexiona.

Seguimos nuestra charla y llegamos a un momento donde Jely no desea hablar sobre la situación que se originó –ya hace unos años- debido a declaraciones suyas sobre el papel que podían cumplir “chicos reality” dentro del mundo de la actuación. Actualmente la situación no ha cambiado e incluso el público que ve esas producciones ya se ha acostumbrado a su presencia. Pero, de lo que si conversamos fue sobre su posición a raíz de los comentarios de una amiga colega sobre el papel que cumplen las redes sociales para elegir a un actor o actriz para una determinada producción ya sea en teatro, cine o tv.

“No tiene que ver una cosa con otra. Los actores se preparan para actuar en películas, obras de teatro y series de televisión. La actuación es un trabajo como cualquier otro. Así como hay gente que se promociona en las redes sociales los actores también lo hacemos, algunos les gustará hacerlo más que a otros porque ven en ello una oportunidad adicional de trabajo. Es parte del negocio, así es como funciona el mundo ahora. Pero, si eso, la exposición en redes va a medir tu talento, eso sí está mal”.

Para Jely queda claro que no se puede medir el talento con la cantidad de seguidores o likes que tengas. Si en un casting te van a pedir tú número de seguidores para ver si te contratan o no, algo está pasando porque se está desvirtuando por completo el valor del trabajo. Para la actriz, el actor se prepara para desarrollar su talento, ser mejor profesional y se le tiene que dar trabajo en base a eso. No a qué tanto te promocionas. “Todos queremos que nos vean y a estar dispuestos a que el productor o el director, o tal marca nos elija. Pero hay que balancearlo porque si solo te dedicas a hacerte selfie todo el día y no generas contenido, eso no te va a durar siempre”.

Fiel a su estilo también cree que vivimos en una sociedad totalmente enferma e ignorante, que poco a poco va cambiando porque se está tomando conciencia de cómo sociedad debemos de desaprender y construirnos muchísimo para aprender a ser tolerantes sacando de nuestro cerebro cosas como el machismo que es totalmente contrario a generar igualdad y respeto. “Hay que empezar a tratarnos como personas independientemente del género”.

Entre los retos que ya ha asumió para este año acaba de hacer un taller de un fin de semana de exploración y acercamiento de gente que quería conocer como es el mundo del teatro. “El teatro es jugar. Si no juegas y no te diviertes, entonces no hagas teatro”. También tiene muchas obras en camino. Una de impro testimonial (17 de abril en el teatro El Olivar), la reposición de “El primer caso de Black & Jack” (martes y miércoles del 7/05 al 17/07 en el teatro Julieta), la reposición de “Un intento valiente de representar 30 obras en una hora (30 nano-obras de 2 minutos cada una) y un par de proyectos más para la siguiente mitad del año. Jely tendrá un año sumamente teatral, ella está feliz y nosotros también.

*Editor de Cocktail

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