La armonía de vivir de Ademar Gutiérrez

Escribe Omar Amorós*

Para Ademar Gutiérrez (28 años) son pocos los que eligen ser bartenders, es el bar que elige a sus hombres. Él tuvo en mente primero ser militar y luego estudiar la carrera de gastronomía, pero decidió empezar por el mundo del bar. Cuando estuvo allí dentro ya no pudo salir, se dio cuenta que era un mundo muy extenso que terminó por conquistarlo. Descubrió que se requiere de mucha creatividad para crear un coctel, para mezclar líquidos conociendo las diversas técnicas que se pueden emplear y así lograr una combinación balanceada que al cliente le guste, y eso es lo que lo motiva día a día a innovar y crear nuevos cocteles.

Sus inicios (aun estudiando) fue en una discoteca en Barranco en el área limpieza, pero él estaba feliz porque estaba cerca de una barra y ya tenía ideas cuando él estuviese detrás de ella. Recordando esa etapa reflexiona que es bueno empezar de abajo porque te enseña muchas cosas, sobre todo humildad. “Hoy en día recibo a mi cargo chicos que también empiezan desde abajo y recuerdo que en algún momento yo estuve así y los ayudo a motivarse diciéndoles que no se van a quedar todo el tiempo ahí, que es temporal hasta que adquieren experiencia y logren el puesto de bartender”. Para él atender en la barra a un cliente es maravilloso, lo mejor es que se vaya contento y le haya gustado lo que tú le prepares, es algo que a los hombres de barra les debe llenar por completo.

Fue en esa discoteca en Barranco donde inició su fructífera carrera. Un día se presentó la oportunidad, necesitaban a un asistente de barra y él se ofreció (nadie sabía que estudiaba bar), primero era solo los fines de semana y fue aprendiendo poco a poco de los encargados del lugar, tenía 19 años. Pero, Ade (como lo podemos encontrar en las redes sociales) siempre tuvo la idea de irse al extranjero. En ese entonces tenía amigos bartenders que trabajaban en cruceros y quería seguir sus pasos. Luego de pasar por un buen número de bares, discotecas, karaokes y pubs tuvo la oportunidad de postular a una vacante en crucero, pasó las entrevistas (con clases de inglés incluidas) y lo aceptaron.

Trabajó en cruceros durante un año. De igual forma, empezó lavando los vasos del bar, al principio le chocó la experiencia nos cuenta, pero él mismo se motivaba día a día para seguir avanzando y así logró ser asistente de bartender y ganó mucha experiencia conociendo diversas culturas y eso lo ayudó cuando volvió a Lima, pudo conseguir mejores empleos. Ademar es actualmente es bartender del restaurante Bottega Dasso, al cual llegó por medio de un profesor del Instituto Cordon Bleu donde estudió barismo (algo obligatorio para el restaurante) hace ya 3 años atrás. Primero empezó como barista y luego como bartender del turno de la mañana.

Al joven profesional siempre le llamó la atención el concurso Bacardí Legacy, siempre lo veía por video y se decía que algún día participaría del mismo. Cuando supo que el concurso llegaría al Perú decidió presentarse con el apoyo tanto del equipo de la barra como el de cocina. “Los cocineros usan técnicas que los bartanders también para que nuestros cocteles sean más sofisticados”.

Ya con estar entre los 3 finalistas para elegir a nuestro representante en este prestigioso concurso dice mucho del momento en que se encuentra Ademar. Sea cual sea el resultado se siente feliz de estar con dos de los más destacados profesionales que no solo te sirven cocteles sino te brindan toda una experiencia, y para cualquiera de los 3 será muy merecido el resultado.

“Harmony 8” es su coctel y se llama así porque está inspirado en los años que utilizó Facundo Bacardí para encontrar un sabor con equilibrio y balance para su ron consiguiendo una bebida espirituosa casi perfecta. Y su coctel pretende eso precisamente equilibrio. “La armonía es un balance, es estar bien con nosotros mismos, con los que nos rodea y con nuestro entorno y eso se respira en Bottega Dasso”, señala Ade.

Según Gutiérrez los ingredientes que forman parte de este coctel finalista forman un balance porque no hay ninguno que le gane al otro. Bacardí carta blanca, que le aporta el alcohol necesario y de frescor, Bacardí 8 años cuyo sabor intenso le da armonía al coctel, un jarabe de tomate cherry con sabores acaramelados (asemejando el sabor de la cereza y que lo podemos encontrar en cualquier parte del mundo), vermouth italiano, un aperitivo que le ayuda a homogenizar la mezcla, y finalmente toronja ruby y limón tahití que le da el toque de acidez y de frutas.

“Harmony 8” funciona como un aperitivo, fresco y que llama a seguir tomando, es decir es un coctel balanceado. Como equilibrada también es esta etapa de promoción donde tanto Ademar como los otros dos finalistas da todo de sí para que cada uno de los cocteles se conozca más allá de sus respectivas barras.

Próxima a realizarse la final global de este importante concurso en Ámsterdam (Países Bajos) a mediados de mayo de este año, el que resulte ganador de los tres finalistas será el encargado de representar a nuestro país en la una de las competencias más prestigiosas de la coctelería mundial, además es ya un gran impulso internacional para su carrera.

A seguirle el rastro a Ademar Gutierrez de Bottega Dasso y su “Harmony 8”porque todos deseamos armonizar nuestra alma con nuestro cuerpo y queremos balance y equilibrio en nuestras vidas como lo hizo él.

*Editor general de Cocktail

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