La caja no tan boba: El ‘Blackface’ de Mario Hart en ‘El artista del año’

Escribe: André Suárez

Eché un vistazo al programa “El artista del año”, conducido por Gisela Valcárcel, y me topé con algo bastante curioso que pasó desapercibido en las principales páginas web dedicadas al espectáculo. Sucede que en la gala apareció el piloto Mario Hart disfrazado como “El General”, el recordado cantante panameño que fue muy popular en la década de 1990 con canciones como “Funkete” y “Muévelo Múevelo”. El número de Hart consistió en imitar lo mejor posible al reguetonero, haciendo sus ademanes y recurriendo a ciertas prótesis para tener los mismos rasgos faciales. La caracterización, por supuesto, no podía estar completa sin el oscurecimiento de la piel.

Apenas noté el detalle, navegué por Twitter para ver las primeras reacciones. La mayoría saludó la osadía de Hart por personificar a un artista tan distinto a sus características físicas. No obstante, solo un par de usuarios advirtieron del “blackface” que Hart cometió, probablemente, sin tener conocimiento de lo que eso significa.

¿Fue racista lo que hizo Mario Hart al oscurecer su piel para imitar a “El General”?

Vayamos por partes. El “blackface” tiene su origen en Estados Unidos a mediados del Siglo XIX. La intención de pintarse la piel en tonos más oscuros era imitar estereotipadamente al “negro” como alguien perezoso, sucio, ignorante e hipersexual. Lamentablemente, esta práctica perduró tanto tiempo en la cultura popular estadounidense que caló en el imaginario colectivo de las comunidades blancas. Si revisamos -no sin cierta pena- la televisión peruana, notaremos que el “blackface” sigue vigente por culpa de personajes como “Negro Mama”, “Paisana Jacinta” y demás caracterizaciones que hacen uso del estereotipo para representar a determinado sector étnico.

El caso de Mario Hart imitando a “El General” tiene algunas salvedades para no ser considerado “blackface”. Lo primero es que se trata de una imitación a un artista real, de carne y hueso, por lo que la intención principal de Hart fue lograr el parecido físico en vez de la caracterización de un “personaje negro” estereotipado.

Siguiendo esta línea, los gestos de Hart como “El General” corresponden a la personificación de cómo se desenvolvió el panameño sobre el escenario. Incluso, puede hablarse de cierto “tributo” al artista siempre y cuando la intención haya sido generar nostalgia con tan divertidas canciones del pasado.

El problema, no obstante, con la caracterización de Mario Hart es haber recurrido a una práctica muy cuestionada por sus orígenes artísticos. Dudo que él haya estado al tanto de lo que significó disfrazarse como ‘El General’. Probablemente tuvo una “buena intención”, pero el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana Smithsonian (NMAAHC) es categórico respecto a cuándo el “blackface” se produce por culpa de la ignorancia.

Según el NMAAHC, “las actuaciones cómicas de ‘negrura’ de blancos con trajes y maquillaje exagerados, no se pueden separar completamente de la burla racial y los estereotipos”. Entonces, lo que hizo Mario Hart en principio no fue una “actuación cómica de negrura” a secas, sino la imitación artística de un personaje real. Lo ofensivo está en que dicha caracterización generó las burlas de la audiencia en redes sociales, y no necesariamente por el parecido a ‘El General’ -por más que esa haya sido la intención-, sino por la “gracia” de ver a un hombre blanco disfrazado de negro. A esto se suma los ademanes que tuvo el piloto en el set para ganarse el humor del público a través de su apariencia, recurriendo a la imitación caricaturesca y no a una estricta disciplina de ser ‘El General’. Todo esto queda bien claro en la denuncia que hizo Alerta Racismo en su cuenta oficial de Twitter. Además, hay cierto problema con el maquillaje y las prótesis utilizados por la producción para alterar los gestos faciales de Hart y así dar con lo afro del cantante panameño. Esta práctica resulta ofensiva, porque se trata de una representación burda de cómo luce un afrodescendiente, incluso si se pretende la imitación perfecta, porque lucir con el color de piel de otra persona no es cuestión de pigmentación sino de identidad, de cultura, de experiencia y de sensibilidades como grupo social.

Resulta preocupante cómo es que algo así haya pasado los filtros de la producción de Gisela para acabar en la pantalla chica. Temo que no hubo conciencia sobre la sensibilidad de la audiencia, porque bastaban dos dedos de frente para saber que ese contenido es más de lo mismo para una población afroperuana que ha sido objeto de burla durante décadas por culpa del ‘blackface’.

André Suárez Paredes

Es licenciado en Periodismo de la Pontificia Universidad Católica del Perú y máster en Dirección de Empresas de Comunicación de la EAE Business School de España.  Le interesan los temas sociales aplicados en la tecnología y en la historia del Siglo XX. También se dedica a escribir ficción, curiosidades y análisis en su blog ‘No hablemos de cosas tristes’. Actualmente, trabaja como redactor y ‘podcaster’ del programa Depor Play, la sección de tecnología del diario Depor, y como asesor comunicacional en empresas privadas.

Síguelo en: http://nohablemosdecosastristes.com

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