La caja no tan boba: El límite de las imitaciones

Escribe: André Suárez

Saber qué es tendencia en la audiencia televisiva requiere de una investigación multiplataforma. El raiting da una idea de lo que el público está viendo en determinado momento, según cierta tendencia por parte de un panel. El problema con esta muestra es que no hay mayores datos sobre cómo las personas que no estuvieron viendo la TV a determinada hora también interactúan con el mismo contenido televisivo, pero a través de Internet. Y haciendo uso del ‘autocompletar’ de Google puedes llevarte varias sorpresas sobre qué es lo que está buscando la gente que fue impactada por la caja chica.

En este caso, la sorpresa no es agradable. Al escribir “Fernando Armas” en Google verás que la primera sugerencia automática es “Fernando Armas imita a Gladys Tejeda”. Lo mismo sucede en el buscador de YouTube. Esto da cuenta de la popularidad que tuvo la imitación que hizo el comediante en el programa ‘Los exitosos del humor’ el pasado 31 de julio. “Las prácticas en las que el humor es un pretexto para burlarse de las características físicas de una persona y su pertenencia a determinado grupo étnico-cultural resultan inaceptables en un Estado democrático y respetuoso de los derechos fundamentales”, advirtió ‘Alerta contra el racismo’ en sus redes sociales.

Armas no tardó en disculparse. Al día siguiente, publicó lo siguiente en su cuenta de Twitter. “Si te he ofendido, discúlpame. Yo no tengo la culpa de parecerme un poco a ti. Vales un Perú y, cuando quieras reír conmigo, búscame.  El mejor regalo que puedo darte es hacerte reír, porque tú ya me has hecho llorar de emoción”, publicó el comediante.

Toda esta situación me llevó a reflexionar sobre cuál es el límite del humor a la hora de imitar a alguien, y precisamente por las mismas razones que ‘Alerta contra el racismo’ reaccionó ante el caso de Armas con Tejeda. Según esta institución, el rechazo a la imitación pasa por la manera “grotesca y estereotipada” en la que se presentó a Tejeda y porque el objetivo era “hacer bromas relacionadas con su lugar de origen, su forma de hablar, su etnicidad, su condición de pobreza, entre otros aspectos”.

Un caso parecido sería la imitación a Jefferson Farfán en casi todos los programas de humor en la televisión nacional. Hubo casos en que la imitación fue retirada del programa por las reacciones de la gente, como sucedió en Fox Sports Radio en 2018. No obstante, en ‘El Wasap de JB’, aún podemos ver a la ‘Foquita’ siendo imitado de manera grotesca según ciertos estereotipos racistas contra los afrodescendientes (lerdo para hablar, labios exageradamente carnosos, el tono de voz, etc.).

Otro caso, saliendo del ámbito deportivo, sería la imitación a Alejandro Toledo por parte de Carlos Álvarez, en la que el “expresidente” hace humor de la choledad (en su forma de hablar, de sus orígenes incaicos, sus expresiones vernaculares, etc.). No por nada el personaje se llama Alejandro “Choledo”.

En todos estos casos, la imitación pasa por ser grotesca para hacer hincapié en el origen étnico de cada uno de los imitados. Desde esa perspectiva, hay razones para censurar todos estos personajes y hacer que el humor sea relacionado con todas aquellas particularidades del personaje a imitar, de su “forma de ser” como ente independiente, como persona. El problema de imitar a través de la etnicidad es recurrir a los estereotipos para hacer que el público se ría de aquellas cosas que, como sociedad, pretendemos erradicar en orden de la convivencia.

Es de esperar que el público estará dividido sobre cuál imitación es menos racista que otra según el vínculo emocional entre la audiencia y los famosos a ser imitados. El expresidente Alejandro Toledo viene siendo actualmente tratado como un enemigo público, debido a las investigaciones en su contra; por su parte, el futbolista Jefferson Farfán cuenta con tantos seguidores como ‘haters’ debido a su vida privada tan polémica. Gladys Tejeda, en cambio, no tiene a tanta gente en su contra, es perfil bajo a nivel mediático y está siendo la abanderada del atletismo nacional. Digamos que ella está “limpia” y hasta “sana” del ojo público como para ser objeto de burla a través de una imitación en la caja chica.

Lo ocurrido con Fernando Armas demuestra que la aceptación o rechazo a toda imitación humorística en TV pasa por un equilibrio entre el vínculo emocional de la audiencia con el personaje y los recursos humorístico (desde la exageración de gestos personales e individuales hasta los estereotipos raciales) al abordar la imitación. Lamentablemente, a veces hace falta solo lo primero para que el humorista tenga carta libre y haga uso de todas esas perspectivas “graciosas” que acaban dañando la identidad de determinadas comunidades en el Perú.

André Suárez Paredes

Es licenciado en Periodismo de la Pontificia Universidad Católica del Perú y máster en Dirección de Empresas de Comunicación de la EAE Business School de España.  Le interesan los temas sociales aplicados en la tecnología y en la historia del Siglo XX. También se dedica a escribir ficción, curiosidades y análisis en su blog ‘No hablemos de cosas tristes’. Actualmente, trabaja como redactor y ‘podcaster’ del programa Depor Play, la sección de tecnología del diario Depor, y como asesor comunicacional en empresas privadas.

Síguelo en: http://nohablemosdecosastristes.com

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