La caja no tan boba: La triste situación de los “late night show”

Escribe: André Suárez

¿Qué sucede con la televisión nacional después del horario de protección al menor? Nuestro país no cuenta con productos audiovisuales serios que sepan aprovechar el horario nocturno con todo lo que eso significa. No me refiero al libertinaje, menos al softporn como hubo en la década de 1990, sino a los programas que sean atractivos por su atrevimiento inteligente con pizcas de humor negro y sinceridad.

Siempre se dice que la televisión es reflejo de la sociedad, debido a que el contenido depende del agrado de la audiencia, ¿pero qué sucede con el televidente cuando pasan las diez u once de la noche? Echando un vistazo por los diferentes canales de señal abierta, nos topamos con ‘La Banda del Chino’, un magazine informativo y de entretenimiento, y un montón de enlatados, telenovelas que ya caducaron y sirven para rellenar la franja hasta los infocomerciales.

Que ‘La Banda del Chino’ sea la única opción disponible entre los principales canales de televisión es muestra de algo interesante a nivel de audiencia. Teniendo la libertad de emitirse en un horario sin protección al menor, el programa se desarrolla como si aún tuviese esa mordaza. Los personajes de ‘La Banda del Chino’ se desenvuelven con un humor bastante blanco -diría hasta forzado, poco atrevido y ñoño- sin aprovechar las actitudes y el lenguaje del público adulto promedio.

Uno puede darse cuenta inmediatamente que ‘La Banda del Chino’ no hace honor a su horario nocturno cuando el mismo programa puede ser emitido en cualquier otro horario sin problemas de protección al menor.

Imagino que ‘La Banda del Chino’ tiene esas características por políticas del canal, un medio que busca posicionarse como familiar con valores cristianos (una prueba de esto último es la emisión de El Angelus al mediodía). De no ser así, y volvemos a la teoría de que la TV es reflejo de nuestros valores sociales, podría inferirse que el hábito de consumo de la audiencia nacional es conservador, tanto en materia de horarios de visualización como a nivel temático.

Basta revisar los últimos late night shows para darnos cuenta de que los medios de comunicación sobrestiman la calidad televisiva de la audiencia. ‘La noche es mía’, dirigida por Carlos Galdós, generó varias polémicas por la exhibición de mujeres y chistes fáciles de doble sentido. Digamos que el otro extremo de ‘La Banda del Chino’ con esteroides y sin vergüenza ajena.

¿Qué es lo que estamos buscando? Por definición, los late night shows se caracterizan por cerrar la franja horaria televisiva, entre las 11:00 p.m. y 2:00 a.m. según los hábitos de consumo, y pueden ser producidos en cualquier formato. Los más usuales en esta parte del continente son los late night show de entrevistas, crítica y parodia política, sketches humorísticos y un no tan largo etcétera.

Los canales peruanos con más audiencia apostaron por los magazines y, en su momento, los programas de análisis de coyuntura política, por ejemplo, Prensa Libre en América Televisión. Aún con la intención de alargar la emisión con un producto atractivo, lo cierto es que todos los programas acaban su emisión a la medianoche.

Aunque la responsabilidad sería de los medios por no desarrollar mejores producciones, todo indica que es el hábito de consumo lo que evita el éxito de cualquier proyecto en la última franja de emisión. Somos una sociedad acostumbrada a madrugar, no como la española cuyo prime time recién empieza después de las cero horas. A esto se suma también las otras opciones disponibles que pueden disfrutarse por TV, como el catálogo de Netflix o los generadores de contenido de YouTube. ¡Y qué mejor momento de acceder a este contenido que al final del día!

Por otro lado, echando un vistazo a la evolución de los late night shows, las televisoras fueron responsables de degenerar el contenido adulto para reducirlo al chiste fácil y atrevido. La máxima corporativa sería el entretenimiento puro, algo con qué enganchar a la audiencia; sin embargo, esto acabó liquidando un espacio disponible sin el discurso de lo políticamente correcto, donde pudo haber proyectos originales destinados a un público poco inocente y dispuesto a buscar algo distinto.

André Suárez Paredes

Es licenciado en Periodismo de la Pontificia Universidad Católica del Perú y máster en Dirección de Empresas de Comunicación de la EAE Business School de España.  Le interesan los temas sociales aplicados en la tecnología y en la historia del Siglo XX. También se dedica a escribir ficción, curiosidades y análisis en su blog ‘No hablemos de cosas tristes’. Actualmente, trabaja como redactor y ‘podcaster’ del programa Depor Play, la sección de tecnología del diario Depor, y como asesor comunicacional en empresas privadas.

Síguelo en: http://nohablemosdecosastristes.com

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