La calma en la playa

A finales de 1800, comenzaron a construirse las primeras casas de playa en Lima, siendo Barranco y Chorrillos los distritos favoritos por aquellos que querían ser vecinos del mar y despertar con el cántico de las gaviotas.

Escribe Kenyi Coba*

Por esas épocas, enormes palacetes empezaron a adornar esa parte de la ciudad donde la elegancia y sofisticación estaban presente pero sobre todo, tenían todas las comodidades arquitectónicas para hacer más armónica la convivencia con el clima veraniego. “Estos palacetes se caracterizaban por tener en la entrada un atrio, una especie de terraza, que fungía como colchón térmico y hacía que el aire fresco circule dentro de la casa. A esto, se le sumaban los techos altos y el uso de materiales que disipaban el calor. La madera era uno de ellos”, afirma Rubén Salcedo, arquitecto y docente de la UTP.

Pasaron los años pero estas características continúan más que vigentes en la edificación de las actuales casas de playa. Ahora, los arquitectos utilizan otros materiales pero eso sí, respetan el garbo y funcionalidades de estos predios de antaño donde la calma tiene un lugar privilegiado y nos regalan una vista impresionante del mar.

Tendencias arquitectónicas
Para Salcedo, esto se representa en tres corrientes utilizadas para la edificación de aquellos refugios de verano que nos alejan, por un momento, del caos de la ciudad y nos hacen sentir en un ambiente tranquilo donde nos arrullan las olas de mar. “Una de las tendencias es la neutral. Todo está basado en blanco y los materiales a usar son los más naturales como la madera, un material perfecto para darnos frescura y que se utilizaba en las construcciones antiguas”, explica el experto. El inmueble debe darnos la sensación de paz al momento de cruzar el umbral de la puerta principal pero sobre todo, hace que todo esté más iluminado y que los ambientes se vean mucho más grandes.

Otra tendencia es la expresionista, en la que se aprovechan al máximo los materiales caravista que le dan un toque más apacible a la casa. “La corriente expresionista nos permite aprovechar al máximo los materiales caravista como los ladrillos para lograr formas más complejas y a la vez tranquilas en la casa de playa”, asevera el arquitecto.

Cabe señalar que en ambas tendencias la decoración juega un papel importante, por ello es recomendable que los adornos que colocamos vayan de acuerdo a la arquitectura y generen fraternidad entre todos los elementos presentes.

Y la última corriente arquitectónica para una casa de playa es el Art Style, un estilo que poco a poco está ganando más adeptos pues rompe con la sobriedad de la construcción gracias al color. Salcedo recomienda que el Art Style lo conseguimos a través de la decoración, donde, por ejemplo, una pared de la sala puede tener un color llamativo o estar enfundada en un vinilo decorativo mientras que las demás, son neutrales.

Por su parte, el especialista en diseño de interiores de Toulouse Lautrec, Javier Bouverie, asegura que la tendencia sostenible se está utilizando mucho más en estas edificaciones. “Hablar de una vivienda sostenible no solo abarcamos el cuidado del medio ambiente, también es tener una casa inteligente que utilice luces LED o grifería inteligente. Aquí la domótica está presente”, nos detalla. Además sugiere utilizar materiales amigables con el entorno costero como la madera, el aluminio o policarbonato para las edificaciones mientras que el mobiliario, podría ser de melamine o elementos naturales.

Decoración
En una casa de playa no pueden faltar los adornos alusivos al mar como por ejemplo, cuadros de peces, muebles de ratán o grandes potronas en la terraza. Elementos decorativos que van asociados a la arquitectura del predio y que no recarguen nuestra casa de playa. “Es recomendable que los colores utilizados para la decoración sean en tonos azules, verdes y terracotas pues son los que más se asocian a la calma y al mar. Si queremos algo neutro, el blanco o negro son los indicados”, asevera Sheyla Hilario, arquitecta de Panorama Hogar.

También la decoradora indica que los muebles que ponemos en la terraza, sala y/o comedor deben tener cojines hechos con telas impermeables como el jacquard o vinilo pues es muy probable que después de la piscina, alguien quiera sentarse para relajarse y sentir la brisa marina. “Otro detalle que debemos tener presente es la iluminación, esta debe ser cálida en todas las zonas sociales así mismo, si vamos a colocar stores que sean puestos en los dormitorios pues en la sala o comedor podrían impedir que veamos el ocaso o amanecer”, nos explica.

* Periodista

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