La otra cara de Estambul

Canalla, palpitante y preñada de vida. Ése es el código genético de Estambul. Dejemos de lado la megaurbe de las maravillosas mezquitas y los palacios otomanos para descubrir otra ciudad desconocida y cercana a Europa.

Hay otra gran ciudad ajena al palacio de Topkapi y del Gran Bazar, una urbe mastodónica que se empapa como una esponja de todo lo foráneo y lo que huela a modernidad. Para comprobarlo solo hay que bucear en la plaza de Ortaköy, uno de los barrios de moda actualmente. Extendido frente al embarcadero, en tan solo cuatro calles adoquinadas, reúne casas de madera multicolor, terrazas que miran al Bósforo y vanguardistas tiendas de artesanos. Aquí se localiza el embarcadero donde la beatiful people se deja ver, toma el sol o lee plácidamente el periódico en The House -la envidia de cualquier local de diseño- o en el mexicano Picante. Es la cara más actual del moderno Estambul, donde hasta los pañuelos de las mujeres son fashion.

Junto a Ortaköy, destacan Nisantasi, Bebek y Yeniköy, los otros barrios de moda en la Europa moderna de cara al Bósforo. Son los lugares preferidos de la gente para ir de compras. Se encuentra de todo. Nada tiene que ver este Estambul -Nisantasi es el barrio más caro, moderno y europeo de la ciudad- con el ajetreado Sultanahmet, en la Europa antigua. Aquí está City’s, un complejo ultramoderno abarrotado de tiendas -las mejores de la ciudad-, no sólo de ropa, sino también de muebles de diseño y de electrónica. En el último piso hay varias salas de cine y un bar maravilloso donde tomar copas.

Escena de navidad en el barrio de Nisantasi.

Estambul está creciendo y lo hace como las ciudades más modernas y sofisticadas del mundo. En el distrito financiero de Levent se alza el nuevo skyline de la ciudad. Aquí se levanta Kanyon, que es, junto a City’s, uno de los centros comerciales más espectaculares de la ciudad. Se encuentra de todo: ropa de las más prestigiosas marcas, perfumes, muebles de diseño y lo último en imagen y sonido. ¿Y las noches estambuleñas? Nada mejor que encaminarse hasta Istiklal Caddesi. Es la calle peatonal que discurre entre la plaza de Taksim y Tünel. Esta arteria vital, en el barrio de Beyoglu, reúne cada día un auténtico hormiguero de gente dispuesta a pasarlo bien. Istiklal Caddesi es el epicentro de la intensa vida nocturna: aquí se han abierto muchos locales nuevos (bares, restaurantes, terrazas) que simbolizan la evolución que experimenta día a día Estambul. Uno de ellos es Ponte (Istiklal Caddesi, 365-367), un restaurante cuya calidad/precio es excelente y con una hermosa terraza que ofrece panorámicas impagables de la ciudad y sus emblemáticos monumentos.

Otro local de moda es el 360 (Istiklal Caddesi Misir Apartmani 32/309). Con unos grandes ventanales que permiten maravillosas vistas nocturnas de la ciudad, en 360 se reúne la gente joven de Estambul para bailar y tomar copas hasta altas horas de la noche. Y si de cenas románticas y excelentes panorámicas se trata, valdría la pena acercarse al último piso de la Torre de Gálata, donde hay un restaurante que ofrece vistas maravillosas de la ciudad. Y después de una exquisita cena a la luz de las velas en Ponte o 360, nada mejor que escuchar música en directo. Una recomendación: Babylon (Istiklal Caddesi Seyhbender Sokak, 3). Se trata de uno de los sitos más chic del Estambul joven y nocturno (en vivo, los grupos más in de la música nacional). Otro lugar imperdible para el visitante es Reina (Mualim Naci, 44), un espacio con ocho restaurantes (japonés, italiano, francés, chino, entre otros) que, a partir de las doce de la noche, se transforma y ofrece copas al aire libre y música a orillas del Bósforo. Es un lugar para ver y dejarse ver. Sería rara aquí una noche en la que no acudan los jugadores del Galatasaray y del Fenerbahçe, con Roberto Carlos (el ex del Real Madrid) siempre maravillosamente bien acompañado. Si lo que te gusta es el jazz, pásate por Nardos (Galata Kulsi) probablemente el mejor local de la ciudad especializado en este tipo de música.

Babylon, lugar de moda para escuchar música en directo.

Estambul tiene establecimientos de alta cocina donde se inventa la tradición de mañana, como Mikla, que explora productos y recetas tradicionales para reinventarlos a su manera, como Āsitāne, que ofrece un menú arqueológico otomano, o como Sunset, Vogue, y otros muy destacados. El Gran Bazar, por otro lado, es una de las grandes instituciones de la ciudad, y es tan importante de visitar como sus más destacados monumentos, Santa Sofía y la Mezquita Azul. Fue uno de los primeros proyectos urbanos que emprendieron los turcos cuando conquistaron la ciudad en el siglo XV, y adquirió la escala que tiene actualmente, con 3,000 locales, junto con el incremento geográfico del Imperio otomano en el siglo XVII.

El Gran Bazar de Istanbul.

El Gran Bazar, era uno de los lugares concretos en que se eslabonaba Asia y Europa, en forma de productos traídos aquí de todos los rincones del imperio para ser distribuidos en Occidente. Desde entonces los textiles fueron un producto protagónico: chales, mascadas, bordados ikat o suzani en hilo de seda, manteles, caftanes, cojines, morrales uzbekos, afganos, paquistaníes; tapetes de Anatolia, del Cáucaso, de Persia y del Oriente Medio. Desde su origen aquí también se vendieron antigüedades, libros de segunda mano y joyas. El Bazar sigue trascendiendo su perímetro formal. Desde su origen, un sistema de almacenes y caravasares ofrecía en los alrededores la infraestructura que requería el comercio internacional.

Hoy, algunas de las mejores tiendas se encuentran adyacentes a la estructura histórica, como Orient, que posee y tiene a la venta una de las colecciones más grandes de tapetes del mundo, o la joyería de Sevan Bıçakçı, el heredero indiscutido de la gran tradición de la joyería estambulita. Dentro del mercado se encuentran algunas notables parrillas, sin nombre, y uno de los cafés más viejos de la ciudad. Todavía, iniciar una transacción de compra supone aceptar una invitación cordial, ser atendido con un vasito de té, entrar en confianza, y, por supuesto, regatear el precio de los productos. El vendedor hace alarde de las cualidades de su producto, y el cliente prospecto finge desinterés.

El famoso Misir Carsisi, o bazar de las especias.

Otro de los grandes establecimientos de la ciudad es el Mısır Çarşisi o Mercado de las Especias. Construido a mediados del siglo XVII, fue y sigue siendo el principal expendio de especias de la ciudad. Montañas de azafrán, de mezclas tradicionales de diversas hierbas prescritas para sazonar pollo, pescado, carne, ensaladas, lahmacun; menta, curry, azafrán, canela, pimienta de todos los colores, jengibre, osmanlí bahārāt, tanduri y garam masala, makarna, frutos y vegetales deshidratados, nueces y bellotas de todo tipo, dulces imposibles de enumerar, entre otros mejunjes locales, adornan los pasadizos de este emblemático lugar.

Escribe Oriol Pugés

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