Lo bueno también viene en frasco grande

Es una moda que ya la disfrutas en Lima. Las botellas grandes, de esas que pueden alimentar varias copas en dos o tres vueltas, hablamos de las famosas mágnum o las rehoboam, que ya andan siendo descorchadas en los resturantes.

Escribe John Santa Cruz*

En mi caso me parece cómodo solicitar una mágnum para poder acompañar la cena con un grupo de amigos, en lugar de estar ordenando al mozo botellas de 750 ml de dos en dos. Es cierto, influye en el plato que tienes bajo tus narices; pero vamos, en este caso una rehoboam de espumante cae como anillo al dedo. Sabemos que las burbujas son las más diplomáticas para los maridajes. Nos solucionan la vida. En caso de la sobremesa también esta moda es un éxito, un buen tinto fresco estoy seguro que alegra la noche de todos los presentes. Esa, precisamente, es la idea de descorchar las botellas grandes, de no complicarnos la vida y disfrutar todos juntos de un solo vino. En Lima ya se vive esta moda que está hasta tuétano en Madrid, Barcelona, New York, San Francisco, Londres y en todas las grandes capitales donde, obvio, abundan los winelovers.

Magnum Casa Vella D’Espiells

Pero no solo se trata del servicio y facilitarnos las cosas, como nos cuenta Mariano Fuster, directo de exportaciones de Juve & Camps. “El tamaño también influye de manera considerable en la conservación y envejecimiento del vino, pues la evolución es más lenta a medida que aumenta el tamaño de la botella. Nosotros tenemos el Reserva de la Familia, en tres formatos con la clásica caja de madera. Podremos disfrutar de este cava en todo tipo de celebraciones, con más o menos gente, con la tradicional botella de 75 cl, la mágnum de 1.5 litros o la impresionante jeroboam de 3 litros, que podrá acompañarnos durante todo un festejo, desde el aperitivo hasta el brindis del postre”, nos cuenta Mariano, quien hace poco estuvo por Lima.

“La mágnum favorece un envejecimiento del vino más lento y armonioso debido a la mayor capacidad del recipiente. ¿El resultado?: vinos con una mejor uniformidad y estabilización, así como una mayor y mejor longevidad. Favorece la expresión de los matices del vino. Como la cantidad de oxígeno disminuye en relación con el líquido -si se compara con las botellas de 75 cl- el proceso de evolución del vino se aminora y sus virtudes aromáticas y gustativas se multiplican. Cuanto mayor es la cantidad del líquido embotellada, menor es el peligro de que la evolución del vino se vea alterada por incidencias de tipo térmicas. Estas botellas son menos susceptibles a los cambios de temperatura. Es una buena inversión, considerando que garantiza al vino una vida más larga. Lógicamente, el desembolso es mayor, pero la relación calidad-conservación es muy buena”, agrega Mariano.

Gregal D’Espiells

Revisando un poco algunas puntuaciones de vinos de los últimos años durante esta investigación, me topé con que los vinos de crianza, reservas y grandes reservas alcanzaron en formato mágnum sus mejores calificaciones. “Partamos de la base de que no una magnum, sino una doble magnum, también conocida en algunas regiones francesas como jeroboam, es pequeña para la descripción de esta categoría de botellas de 1.5 litros a 3 litros respectivamente. Así es, a partir de los tres litros de vino comienzan una serie de historias alrededor del origen de estas botellas, de los promotores de tales formatos y de lo que cada una de estos envases otorga al vino, a sus bodegas que los embotellan o a los consumidores del mismo”, recalca Mariano. De 4.5 litros de vino es la rehoboam, una botella con capacidad para agradar a 30 personas y con un equivalente a seis botellas de vino del tamaño estándar -750 ml-. Este tamaño de la botella es también llamado jeroboam en la región de Burdeos, lo que genera confusiones pues una botella de champagne jeroboam contiene 3 litros, la famosa y que ya mencionábamos como doble mágnum.

Aurora D’Espiells Rosé 150cl

Roboam en una mejor traducción al español, rey de Israel, hijo del rey Salomón y el nombre se refiere a “aquél que engrandece al pueblo”, lo que probablemente explica por qué se usa este calificativo para estas botellas de vino de tamaño generoso. Los de 4.5 litros son formatos raros y suelen ser muy limitadas las botellas, quizá sólo en bodegas de alta gama cuyos clientes pueden permitirse el gasto. Como todas las botellas de vino de gran formato, el vino que hay en ellas se añeja un poco más despacio que como lo haría en una botella más pequeña, y por ello conserva aromas más frescos durante un periodo más largo pues menos oxígeno entra en la botella a través del corcho proporcionalmente respecto al volumen de vino. Algunos litros más arriba nos encontramos con la, por algunos llamada Imperial y por otros Matusalén, un tamaño de la botella que contiene 6 litros de líquido, suficiente para llenar aproximadamente 40 copas de vino. Imperial, probablemente derivado de la grandeza del imperio francés y lo importante que fue para la época mostrarse poderoso, y Matusalén, rey israelita, el hombre que vivió más tiempo, y quizá por ello el nombre pues efectivamente el tamaño de la botella las hace más longevas.

*Director de Cocktail

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