Lo opuesto al té

Se vienen los días calurosos y una manera de refrescarse es recurriendo a un clásico de clásicos. Un poco de historia viene bien para al beberlo y conocerlo un poco más. A disfrutarlo.

Escribe Juan Luis Recio*

“Este niño deberá su existencia a los Long Island Iced Teas, ¿sabes lo que te quiero decir?”, contesta una embarazada Christina Ricci a sus impresionados amigos, que la recriminan por pedir un cóctel, además especialmente cargado de alcohol, estando embarazada. En esta escena de la comedia negra del cine independiente americano Lo opuesto al sexo, dirigida por Don Roos en 1998, se presenta ya crecida a la niña que nos divirtió con sus papeles en “La familia Adams” y en “Gasper”, convertida en una nueva especie de mujer fatal adolescente, casi una vampiresa, que, por quedarse con lo que no debe, hasta se queda embarazada del novio de su propio hermanastro…

Al igual que una adolescente de cara divertida puede llevar dentro de sí todo un torbellino de maldades e inconsciencias que desembocan en las más brutales consecuencias, como va mostrando la cinta de Roos, el Long Island Iced Tea no es ninguna forma local de preparar un té helado, como se podría uno imaginar: este potente cóctel es, en realidad, casi lo opuesto al té: combina todos los alcoholes blancos posibles y los disfraza con un chorrito de Coca Cola, de modo que el color resultante semeje al de un té con hielo, cuando el que lo ingiere en realidad se está arreando un tremendo pelotazo de alcohol.

Orígenes borrosos. Se trata, por tanto,W de una bebida camuflada, como se solía hacer durante la famosa Ley Seca norteamericana (décimo octava enmienda de la Constitución, vigente desde el 18 de enero de 1920 hasta ser derogada con la vigésimo primera enmienda, ratificada finalmente el 5 de diciembre de 1933), ley que tanto contribuyó, paradójicamente, a la creación de numerosos cócteles. ¿Es el caso de este té helado de Long Island? De esta opinión parece ser Antonio Cobo, quien fue experto jefe de barra del pamplonica The Jumping Jester Irish Pub, y que ahora regenta un local llamado precisamente “Long Island” donde tuve ocasión de estar hace unos días.

Es un interesante y muy recomendable local de Pamplona donde el amigo Antonio sirve con destreza muchos y variados cócteles (me sorprendió ofreciéndome un cóctel de mi invención, una variante del Manhattan que bauticé Bacon con Huevo, y que en vez de guinda cuenta como adorno con un huevo de codorniz cocido, que se toma como aperitivo con una pizca de sal), incluidos todos los que en esta página se han ido reseñando, y donde tiene mucho éxito con su versión del Long Island Iced Tea del que alguno he probado allí.

Como suele pasar con casi todos los cócteles, realidad y leyenda acaban mezclándose otorgando un borroso origen a las más populares combinaciones. Aunque mezclas de este tipo se tomaran en los mafiosos años 20 norteamericanos, algunos expertos atribuyen la invención de este cóctel al barman Robert C. “Rosebud” Butt, en la Oak Beach Inn de Long Island, durante los años 70. Si el origen es este local, conocido popularmente como la OBI East (y que actualmente se denomina Canoe Place Inn, si van a buscarlo) o si es más bien una creación clandestina de los años de la prohibición, déjese pues en la incertidumbre, ya que como vemos, las cosas no son siempre lo que parecen: una inocente niña puede ser una asesina bebedora y un té helado puede ser justamente todo lo opuesto a un té helado.

Lo cierto, en cualquier caso, es que la bebida es ingerida copiosamente por los numerosos neoyorquinos que se desplazan a los Hamptons en verano, y que es hoy día muy popular en todos los Estados Unidos, así como en muchas otras zonas del globo. Que quien lo beba no se llame a engaño.

¿Cómo hacer un Long Islnad Tea?

Directamente en vaso Collins con hielo, verter a partes iguales tequila, vodka, ron blanco y ginebra, además de zumo de limón azucarado, revolviendo y completando con Coca Cola. Después, añadir un chorro de Cointreau y decorar con una rodaja de limón o de naranja, unas hojas de menta fresca y una guinda roja. La mezcla de alcoholes blancos puede variarla a su gusto o según las disponibilidades de su bodega. Queda también bien si se le añade un chorrito de zumo de naranja y/o de jarabe de lima. La mezcla previa, sin la Coca Cola, se puede hacer en coctelera.

Recuerde que es una combinación muy fuerte, por lo que no se debe abusar de ella. Si lo hace, puede experimentar cambios en su comportamiento, como los que le sobrevienen a Meg Ryan en “Hechizo de un beso”, la película de Norman Rene de 1992, donde el beso de un anciano, el día de su boda con Alec Baldwin, le provocan a Meg cambios tan relevantes como el de olvidar la fórmula del Long Island Iced Tea Estados Unidos que se vende ya embotellado. Lo fabrica Mark Anthony Group con el nombre de Sting Long Island Iced Tea.

*Periodista español

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