Lucho Cáceres protagoniza serie de Héctor Lavoe “El día de mi suerte”

Consolidado como actor, Lucho Cáceres protagoniza “El día de mi suerte”, la serie que cuenta la historia de un imitador de Héctor Lavoe en Perú.  La serie es emitida por Movistar Play.

Escribe Omar Amorós* / Fotos Nick Gutiérrez

La televisión es su casa. El hogar en el cual se siente cómodo, por eso reniega con ella y la crítica tanto. Es con lo que se acerca a la ficción primero, a pesar que desde pequeño iba al cine con su padre, pero lo que lo engancha a las ficciones son las historias como Los Picapiedra, Hechizada o Mi Bella Genio en un principio y luego las de El Gran Chaparral o Combate. «El que forme parte de la tv no quiere decir que le dé amén a todo lo que pase». Las redes sociales le ayudan a seguir siendo crítico con la caja boba, pero son un arma de doble filo «me dan duro en las redes sociales desde mentadas de madre hasta adjetivos como drogadicto y loco, de ahí para abajo».

Pero ya no le duelen esas palabras, ha sabido encontrarle el gusto a la sana provocación porque lo hace contenerse, respirar y medir sus acciones. «A mí me han provocado tanto que me he convertido en un provocador». El ser provocador es ser él mismo y eso es algo que tiene que ver con el cine. Para Lucho, Joel Calero el cineasta huancaíno significa cine. Hay un antes y un después en su vida profesional gracias a él. La profesionalidad y la profundidad con la que realizan sus trabajos juntos no las ha sentido en ningún otro campo ni con nadie. El cine hace que Lucho Cáceres sea él mismo, que sea natural. Eso es precisamente lo que Calero y otros cineastas destacan en él: su naturalidad.

Esa cualidad que ya rescataban sus compañeros de las series donde ha participado; pero que no sabía cómo utilizar. Eso cambió cuando conoció al cineasta, que le dio herramientas para trabajarla y ponerla en práctica. Cáceres no ha aprendido solo, sino junto a Calero, quien hizo su primera película con él, Cielo Oscuro; luego vino La Última Tarde. Se acaba de estrenar Amigos en Apuros, cinta escrita por ambos. La Piel Más Temida es su siguiente proyecto junto, y luego vendrá Nadie. Lucho se convierte así en el actor fetiche del talentoso realizador. Muchos pueden pensar que se llevan de maravillas, pero no es del todo así. El actor nunca ha tenido tanto roces ni diferencias con alguien como las tiene con el director, pero eso es parte de su dinámica y química creativa. Son polos opuestos y ven la vida de muchas formas diferentes, pero se entienden de mil maravillas cuando hacen cine. El cine lo ha hecho mejor persona. Se siente en su trato y en su forma de hablar, lo ha sensibilizado de una forma que nunca imaginó.

Gracias a Calero, Lucho ganó el premio a mejor actor en el 20° Festival de Cine de Lima (2016) por La Última Tarde. Con la sinceridad que lo caracteriza nos cuenta que ganar el premio fue muy importante para su carrera, pero no es a eso a lo que quería llegar. Cuando recibió el premio vio pasar todas las etapas por la cual ha pasado su carrera (una especie de collage de imágenes en cámara rápida) desde sus inicios como modelo, su inestabilidad económica y personal en su etapa en Mil Oficios, la muerte de su padre, hasta su consolidación como actor en el cine. «Vi pasar momentos buenos, malos, de exposición, de decisiones y sacrificios».


Sacrificios como dejar de hacer Al Fondo Hay Sitio por filmar Cielo Oscuro, es decir dejar un trabajo de ocho años bien pagados por una película que demoró cuatro años en salir pero que le abrió las puertas del cine y que cuando la hizo no sabía lo que iba a pasar. El resto vino por añadidura. Finalmente pasó ese tiempo de espera y llegaron: El Evangelio de la Carne, El Elefante Desaparecido y el triunfo como actor. Recibir el trofeo Spondylus del Festival de Cine de Lima fue algo inesperado para él. Si se ven los videos de la premiación uno puedo percatarse que Lucho respira y respira porque no termina de creérsela; además sabía que hasta ese momento no la había ganado ningún actor peruano y para mayor felicidad era el día de su cumpleaños- «Pude tener cierta contención y no echarme a llorar como un niño, pero cuando salí de escena tras bambalinas pedí fumarme un cigarro y me quebré. Lloré, lloré y lloré mucho… por haberle hecho caso a mi intuición, de seguir el camino que me condujo a ese momento. Valió la pena tanto sacrificio».

Abogado colegiado, desde muy joven se dejó seducir por el mundo del espectáculo y la actuación. Empieza haciendo teatro con Tito Salas, pero lo ve un agente de casting y empiezan los comerciales, luego vendría a ser modelo de Gisela Valcárcel. Es una etapa en la cual aprendió muchísimo “Uno aprende más de la cagadas que de las cosas buenas”. Luego pasaría al mundo de las series cómicas y es cuando empiezan sus roces con la prensa de espectáculos, pero como dice, hay que ubicarnos en el contexto para analizar porqué se dio esa situación. «…No sé qué estábamos pensando los actores, yo. Lo que se tenía que hacer era prevalecer la ley porque lo que se hacía era un reglaje. Los actores no somos funcionarios públicos, nuestra vida privada es privada y no tenemos que dar explicación. No tenía que dar explicación de mi vida a nadie… Tengo toda una posición personal con la prensa porque existe otro tipo de hacer periodismo, si no, no te hubiese aceptado la entrevista… Cuando doy este tipo de entrevistas soy bastante honesto, y puedo conversar de todo, el otro tipo de prensa me da repulsión porque buscan otra cosa».


Fue mucho tiempo después, exactamente seis años de toda esa vorágine que se originó por su tumultuosa (justificada) relación con la prensa, que Cáceres hace un viaje a Miami que ya tenía planeado hacer mucho tiempo antes. Es en ese lapso de tiempo en que lo vimos en varias mini series, saliendo del estereotipo del personaje cómico con los cuales se le había encasillado, así lo vimos en La Gran Sangre, Los Jotitas, Golpe a Golpe y muchas otras. Reflexionando sobre ese viaje a raíz de la pregunta, Lucho llega a la conclusión de que sí puede decir que fue una especie de escape a lo que venía haciendo por estar cansado y para buscar nuevos rumbos, y no por sus problemas con la prensa. Cuando recién llegó a EE.UU. se puso a vender fotos y a estudiar inglés. Hasta que lo contrata Telemundo para el primer programa de humor que hacía esa cadena: «Fotogénica» con Christian Ysla, vinieron después una película para Universal: Revoluciones por Minuto donde fue el antagónico y era el único peruano, y una serie. Por todo eso el viaje valió la pena, recuerda con alegría el actor.

Hace un par de meses se estrenó la película «Amigos en Apuros» que fue escrita hace ocho años junto a Joel Calero y actualmente lo vemos en la serie De Vuelta al Barrio. Con una hija de 26 años, una vida de pareja tranquila y una familia de perros salchicha, las pocas horas libres que tiene la pasa viendo TV. No sabe en qué momento se convirtió en una persona trabajadora porque antes no utilizaba de buena forma su tiempo libre, por eso para no volver a ello siempre anda haciendo algo. Y eso es para suerte nuestra.

Foto: Internet

Actualmente protagoniza la serie «El día de mi suerte», serie que gira alrededor de Toño, personaje que es interpretado por Lucho Cáceres, un imitador de Lavoe que vive en el Callao. La vida lo ha tratado mal y él interpreta como una señal del destino de que su suerte cambiará, el hecho de que su cantante favorito arribe a Perú.

*Editor General de Cocktail

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