María Antonieta y su mortal obsesión por la moda

La fama que rodea el nombre de Maria Antonieta de Austria fue ganada no por haber sido la última reina de su país antes de la Revolución, sino por la gran pasión y obsesión que tenía por la moda, la extravagancia, los peinados imposibles de lograr y cualquier forma de atavío que ayudara a acrecentar y agigantar el ego que su privilegiada posición le había permitido cultivar.

Según la historia, cuando era muy joven ingresó a la Corte de Versalles en la cual se sometió a una ley que la obligaba a vestir de manera ostentosa para cada ocasión; esto no significó sacrificio alguno para ella. El dinero no era problema y la norma de etiqueta decía rigurosamente que se les estaba prohibido a las grandes damas repetir sus vestidos en acontecimientos y eventos públicos. Si se daba el caso, aquella prenda debía ser obligatoriamente modificada por un modista de alta costura para que la pieza aparentara ser otra.

La joven reina amaba la moda, el glamour, los gustos caros y extravagantes. A causa de ello, se ganó la antipatía del pueblo francés por obtener la imagen de una mujer frívola y despilfarradora. Pero Maria Antonieta no solo era señalada por los civiles del país, sino también por la nobleza versallesca quienes criticaban constantemente a Maria Antonieta por su obsesivo gusto en verse bien. Esta parte de la nobleza la llamaba “L’autre-chienne” que significa la otra perra. A Maria Antonieta parecía no importarle, ya que nunca dejó pasar la oportunidad de causar gran impacto en las reuniones de la realeza y de cachetear con estilo y con glamour a aquellas personas que expresaban su disgusto con ella.En una ocasión, el hermano de Maria Antonieta, José II de Austria, dijo que “el tocado de su hermana era demasiado ligero para sostener una corona”. Haciendo referencia a que el peinado de su hermana era cabalmente elaborado en excentricidad. Lo llamaban pouf y consistía en una altísima peluca adornada con todo tipo de artificios existentes en la época, como tela, flores y hasta plumas de avestruz que fue creado por el famoso peluquero Léonard quien tuvo que ingeniárselas para acomodar con precisión y resistencia los tocados de la reina que podían alcanzar hasta un metro de altura. No nos cabe la menor duda de que la fuerza de María Antonieta aumentó en el momento que empezó a cargar con el peso de su peinado y su corona, ambos al mismo tiempo.

María Antonieta, también tenía buenos gustos en perfumería. A ella se le atribuye el cambio de los olores fuertes de la época por fragancias más frescas y naturales, con toque florales que hasta el día de hoy se usan.

Pero detrás de todo este mundo de ensueño, estaba la otra cara de la moneda. Antes de que Maria Antonieta llevara la corona, el país estaba sumido en un estado económico crítico debido a los gastos de la post guerra. En el año 1774, luego de la muerte de Luis XV, María Antonieta se convierte en reina junto a su esposo Luis XVI y se abren las puertas de un nuevo mundo tanto para ellos como para los franceses.

Cuando María Antonieta ingresó a la Corte de Versalles no era tan vanidosa ni ostentosa como se desmintió poco tiempo después. Por el contrario, la frescura, sencillez y modestia que poseía le causaba gran esperanza al pueblo francés. Por fin empezarían de nuevo y tendrían como guía a una joven que demostraba ser bondadosa y comprometida con el bienestar de la pobre y decaída Francia. Tristemente, una vez tomado el trono, la realidad del país fue otra. Ni Luis XVI ni su esposa María Antonieta se preocuparon por la decadencia financiera de Francia.

Pasando por alto las deficiencias económicas del país, María Antonieta tenía excéntricos gastos en su arreglo personal. Semanalmente, recibía 18 pares de guantes y cuatro pares de zapatos, y por si fuera poco, cada mañana sin falta llegaba a sus manos un libro con muestras de tela para que ella escogiera la que quería vestir ese día y así lucir bella y perfecta siempre.

Se dice que la colección de calzados que creó constaba de 500 pares, y requirió que se contratase a una criada que se encargue exclusivamente al cuidado de éstos. En cuanto a sus vestidos, María Antonieta contaba con tres habitaciones solo para ellos. Vestirse de forma esplendorosa era gran parte de la vida de la reina.

Marie Jeanne Bertin, conocida como Rose, fue más que una modista para María Antonieta, era su mano derecha. Rose Bertin cumplía al pie de la letra cada ocurrencia y capricho opulento que a la reina se le antojaba. La relación entre ambas era tan cercana que juntas crearon nuevos rumbos en la alta costura que eran desconocidos en aquel entonces. La modista Rose creó unas muñecas que iban arregladas con sus propios modelos  de vestidos y que podían ser coleccionadas o enviada a otras cortes europeas, donde a modo de muestras, permitían a las otras grandes damas estar a la corriente de la moda. Debido a su talento, la modista plebeya fue nombrada Ministra de la Moda en Francia.

Nadie podía entender los gastos y placeres excesivos de esta despilfarradora reina. Aun cuando Francia pasaba por carencias por doquier, María Antonieta no lograba reflexionar en sus excesos en joyas, plumajes, diamantes, perlas, zapatos, vestido y sombreros.

Luego de ser madre, la forma de ser de María Antonieta cambió. Su pasión por la moda fue desvaneciéndose poco a poco, sin embargo esto no sirvió ya que había creado una imagen muy negativa y la justicia se haría presente tarde o temprano.

Si hablamos de crímenes en la moda podríamos hablar de errores en la armonización de estilos, colores y formas en cuanto a la vestimenta. Pero María Antonieta cometió el mayor crimen por la moda de la historia, no al equivocarse en la combinación de un conjunto, sino por haber puesto su vanidad y egocentrismo por sobre la miseria y la crisis en el que los franceses estaban sumidos durante todo su reinado. País que estuvo a su cargo y que tomó represalias por el desinterés hacia él por parte de sus líderes políticos. María Antonieta trató de huir de sus errores, pero fue capturada y la guillotina fue su destino final.

Escribe Claudia Vargas Perea / Periodista.

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