Óscar Jaenada: El papel más odiado de Latinoamérica

El actor español que interpretó a “Cantinflas” ahora encarna a Luisito Rey, el padre de Luis Miguel, y ha cosechado estupendas críticas. Pero Jaenada vive a una velocidad impresionante: acaba de participar en “El hombre que mató al quijote” y ya está involucrado en un nuevo proyecto. mientras lo estamos viendo en Netflix él está terminando una nueva cinta en otro país. Es su mejor momento.

Escribe Gabriel Rimachi Sialer* / Fotos Fernando Marroquín / Netflix

En 1981 Ignacio López Tarso dio vida para la televisión a uno de los villanos más memorables en la historia de los culebrones latinoamericanos: Don Rafael del Junco, un veracruzano tradicionalista de los años 50, lleno de los prejuicios más racistas, clasistas y sexuales de la época. Esta historia, basada en la radionovela cubana de 1951 y escrita por Félix B. Caignet, marcó a generaciones enteras. Cuenta la leyenda que en Perú el papel de Don Rafael del Junco estuvo tan bien interpretado -en su versión radionovela- por Carlos Ego Aguirre, que una tarde saliendo de la radio se encontró con una comitiva iracunda que lo esperaba en la calle para molerlo a palos por haber hecho sufrir tanto a la estrella del drama.

Pocas veces ocurre un fenómeno de esa magnitud. Y está sucediendo ahora. El actor español Óscar Jaenada acaba de dar vida a uno de los personajes más nefastos del imaginario popular del espectáculo azteca: Luisito Rey, el padre de Luis Miguel, el Sol de México. El efecto que su gran interpretación ha provocado en la audiencia de Netflix ha sido de tal magnitud que le han creado su propia piñata para catarsis de los fans. Jaenada es consciente de su fortaleza actoral, no en vano hace unos años interpretó a Cantinflas -sin pizca de acento español- en la película homónima sobre la vida de Mario Moreno. Jaenada confiesa que “Es una satisfacción que el personaje haya calado en la sociedad. Que haya sido visto, criticado, amado y odiado. Estoy contento porque esa es la misión de los actores”. De rostro duro y curtido, el español ha contado sobre su decisión de interpretar a este personaje de la vida real: “Cuando me ofrecieron hacer a Luisito me pareció interesante interpretar al hombre que por ambición explotó a su hijo y lo separó de su amorosa madre, la italiana Marcela Basteri, de la cual siempre se sospechó que su marido estuvo involucrado en su desaparición”. Sobre su elección para este papel y el trabajo que iba a realizar, Jaenada se refiere así a los productores: “Ellos ya saben qué tipo de actor soy, cómo trabajo, cómo investigo mis personajes. Posiblemente la investigación del actor sea más profunda que la del guionista. Tuve la suerte de que la showrunner, Carla González, empatizó mucho con eso. Y cambiamos muchísimas cosas, incluso asuntos que descubrimos y valoramos que había que alterar el guión, no según la acogida del público sino por el criterio de los artistas. Creo que eso es un valor añadido a esta producción”.

Pero además esta producción está rodeada de un halo de misterio y leyendas sobre sus personajes que han ido creciendo con los años. Luis Miguel es un ícono de la música latina y sólo en México sus fans se cuentan por millones. Se han creado historias sobre abusos y perversiones, estafas y robos, abandonos y explotación, incluso se ha llegado a hablar de consumo de drogas cuando el astro mexicano estaba saliendo de la niñez. Óscar Jaenada conoce de esto pero sólo de ligeras oídas, él se concentra en su papel: “Algo me llega, sí. Yo desde el primer día dejé claro que entraba en el proyecto por el personaje de Luis Rey. De Luis Miguel solo conozco dos canciones y ni me las sé, simplemente las he escuchado. Por tanto estoy muy alejado de todo el gossip este. He actuado con mucha libertad. Ahora, después del estreno, entiendo que me vinculen un poco a Luis Miguel… Pero a mí, ni fu ni fa. Sé que a Luis Miguel le gustó mucho mi interpretación de Luis Rey y, como en su día con Camarón me quedé con el comentario de La Chispa, en este caso me quedo con el comentario de su hijo. Que es con quien he hablado para que me contara. Todo lo demás es chismorreo”.

Nunca he estado en una película que ha tardado tanto en madurar. Es un honor. El filme tiene la marca de Terry. Se nota que ha tenido mucha maduración y es un ejemplo.

Este catalán de 43 años y que obtuvo en 2006 el Premio Goya por su interpretación de Camarón de la Isla (un cantaor gitano adicto a las drogas y que tuvo que luchar contra la marginación de la sociedad por su origen), ha ido construyendo una carrera sólida recorriendo todos los géneros interpretativos y formándose en las tablas desde la adolescencia, donde llegó a interpretar una obra que él mismo escribió y donde ya expresaba su disconformidad con la sociedad y el sistema que oprimía a las personas. Del drama pasó a la comedia y de ahí a papeles más complejos. Para interpretar a su personaje en esta última realización de Netflix, Jaenada tuvo que investigar en varios libros biográficos: “En el tiempo de preparación –que fueron varios meses y de mucha investigación– uno se sorprendía de vez en cuando. Cuando me leí su biografía hace un año y algo yo apunté muchas veces por qué [hizo lo que hizo]”, declaró el actor español para un medio mexicano. “Mi trabajo ha sido relacionar todos esos porqués, hacer una buena melodía, tener una justificación y darle vida y empatía a un personaje que solo por un hecho puedo parecer o muy bueno o muy malo”, explicó. “No, hay que estudiarlo entero, hay que ver todo lo que hizo, por qué lo hizo y luego ya sacar la conclusión. Para mí era un rompecabezas que necesita justificar y darle esa forma y esa figura para crear esa veracidad”. Pero ante un personaje tan complicado ¿no es fácil emitir un juicio o juzgarlo? “Yo nunca juzgo a los personajes. Me parece muy interesante que el público lo haga, pero no es mi cometido; al revés, si lo hiciera no podría tener naturalidad en mis actos. Los juzgo antes de aceptar el proyecto: “¿Me va a aportar algo?”. Pero una vez que ingreso la nómina, todo eso acaba. Me limito a empatizar con él y a justificarlo. Que lo juzguen los demás”.

La serie terminó de grabarse y Jaenada emprendió casi de inmediato un nuevo reto: su participación en la cinta “El hombre que mató a Don Quijote”, el famoso proyecto que el cineasta Terry Gilliam (ex Monty Python) acaba de presentar en la última edición del Festival de Cannes, y donde comparte roles con Jonathan Pryce y Adam Driver. Esta cinta, considerada “maldita” porque ha demorado más de 20 años en realizarse, tuvo entre sus fallidos intentos a Ewan McGregor, Robert Duvall y John Hurt, pero el caso más curioso es el que tenía como protagonista a Johnny Depp: su producción fue tan caótica que dio como resultado el documental “Perdidos en La Mancha” (2002), elaborado con el material de lo que iba a ser el making off de la película. Según el portal Deadline, el argumento de este filme aborda el retorno de un ejecutivo de publicidad a su pueblo español, donde como estudiante hizo una película basada en el Quijote y donde ahora se enredará en una serie de catástrofes. “Nunca he estado en una película que ha tardado tanto en madurar. Es un honor. El filme tiene la marca de Terry. Se nota que ha tenido mucha maduración y es un ejemplo. Estoy tremendamente orgulloso de haber formado parte de esto”, confiesa Óscar Jaenada.

De su vida privada no habla mucho, tiene un hijo al que adora y al que procura no dejar de ver entre rodaje y rodaje. Jaenada está viviendo su mejor momento, el que estuvo buscando toda su vida desde que huyo de Barcelona a Madrid para hacerse de una vida, para luego huir de España al mundo, donde fue profeta de su propio arte. Reconocido como uno de los mejores actores del momento por su versatilidad y capacidad interpretativa, Óscar tiene además un don: puede adaptar su forma de hablar al coloquialismo de la nacionalidad del personaje que le toca interpretar. Ahora está preparándose para participar en el filme “Escobar”, que tratará –cómo no- sobre la vida del más famoso narcotraficante del mundo del siglo pasado, y donde compartirá roles con los también laureados Javier Bardem y Penélope Cruz. Las ofertas por el momento están en alza y este gran actor español va consolidando su carrera, escogiendo los papeles que para él significan un reto en todo sentido, como los grandes actores. //
*Periodista

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