Pintando fuerte

Coloridos, de gran formato, con formas extravagantes y llenos de creatividad, el street art o arte urbano puede ser el equilibrio perfecto que necesita nuestra Lima –la siempre gris-, para contrarrestar ese paisaje lleno de cemento y reemplazarlo por paredes con arte donde uno se pueda detener a descansar, reflexionar y hasta soñar. Tras dos años de la fatal decisión de la comuna limeña de borrar varios de los murales pintados en el Centro de Lima, y la decisión de Indecopi de multarla por atentar contra el derecho moral de la integridad del autor, se abre nuevamente el debate sobre la importancia del arte urbano en la ciudad y en nuestro país. Esta expresión de la sociedad se deja en libertad en todas partes del mundo, ya que el arte, en cualquiera de sus formas, tiene que ser respetado como tal.

El arte urbano hace referencia a todas las expresiones que las ubicamos por toda la ciudad, englobado diversas formas de comunicación artística, como murales o grafitis. La pintura en mural tiene sus orígenes en el paleolítico con los bosquejos rupestres, uno de los legados más antiguos de los que se tiene constancia. La antigüedad e importancia del mural ha sido reconocida por el Ministerio de Cultura en un comunicado emitido en marzo del 2015 tras el polémico atentado contra los murales en el Centro de Lima. “Desde épocas prehispánicas hasta nuestros días, el arte mural ha sido y continúa siendo un importante medio de expresión de nuestra identidad y cosmovisión”, reza el comunicado. ¿Por qué no es reconocida como tal? ¿Acaso que se plasme en muros de la calle le quita valor cultural?

Al respecto, el artista urbano Jonatan Rivera (Jade) refiere que las autoridades no realizan una debida investigación del artista antes de desaparecer un mural. Piensan, añade Rivera, que las pintas son temas derivados del vandalismo. “No hay ni siquiera criterio, porque murales de artistas ejecutados con una técnica, con impecable composición, temática y color, de igual forma desaparecen y no por el paso del tiempo, sino porque son pintados de amarillo. Hay que entender que los murales acercan a las personas al arte. Cuando un peatón se topa con un mural, por breves instantes entra en un estado de contemplación y luego de cuestionamiento. Esto para una sociedad es muy importante, porque nos detiene a pensar”, sostiene Jade. El joven artista urbano, de 34 años, despertó su interés por el dibujo a los 13 años, tras ver a un graffitero elaborar unas letras y el rostro de una mujer. “En algunos casos puntuales he visto a personas desbordar sus emociones con sonrisas o lágrimas, y a otras despertar un interés desconocido para ellos”, añade Jade.

En el marco normativo, la ley de Derechos de Autor señala en su artículo 25: “por el derecho de integridad, el autor tiene incluso frente al adquirente del objeto material que contiene la obra, la facultad de oponerse a toda deformación, modificación, mutilación o alteración de la misma”. Lo interesante de este derecho es que, según señala la Comisión de Derechos de Autor, es inalienable e irrenunciable, y ni siquiera los organismos públicos pueden ir en contra de la afectación de los derechos reconocidos en el ordenamiento legal. Esta sería la ley en la que se amparó el artista Olfer Leonardo para demandar a la comuna limeña por la desaparición de cinco de sus murales en el Centro de Lima. Una medida que marcó precedentes para el futuro, ya que se pudo hacer valer los derechos de un artista.

Si bien el arte urbano sigue siendo poco valorado, las iniciativas municipales, de artistas y colectivos trabajan constantemente por reivindicarlo. Así tenemos a la Municipalidad de Barranco que en el 2015 organizó el Primer Concurso Nacional de Murales bautizado con el nombre de Las paredes hablan, así como a la Red de Artistas Barranquinos, quienes organizaron el evento Muraliza tu barrio, donde se intervinieron nueve murales en el distrito en mención. La Municipalidad de San Isidro, por su parte, también se suma con el proyecto Muros Libres, que tiene como fin embellecer el paisaje urbano, democratizar el arte y contribuir en el proceso de transformación social y ambiental de la ciudad.

Pero frente a todas estas pequeñas iniciativas, hay una que ha logrado un cambio significativo en nuestra ciudad, el primer Festival Internacional de Arte Urbano Latido Americano. Organizado por Entes y Pésimo desde el 2012, Latido Americano ha vuelto las calles de Lima coloridas. Considerado entre los quince mejores eventos del mundo por la revista Complex, este festival reúne artistas de todo el mundo para intervenir las calles de la ciudad. Calles de Miraflores, del Centro de Lima, San Juan de Miraflores y el Callao, se han visto beneficiadas por el trabajo de diversos artistas nacionales y extranjeros. Su última edición realizada en Asunción, Paraguay, fue muy bien recibida por su municipalidad, donde los cuarenta artistas fueron condecorados como ciudadanos ilustres por su aporte cultural.

Escribe Vivian Burga- Cisneros P. / Arquitecta

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