René Gastelumendi

Padre y esposo, amante de la tabla hawaiana, es sobre todo  –como él afirma– un periodista a tiempo completo.

Escribe Omar Amorós

René Gastelumendi no se calla cuando de defender su punto de vista se trata –estemos de acuerdo o no con él-, por eso un par de veces ha hecho noticia por sus altercados verbales con personajes como Phillips Butters o Luis Miguel Llanos. Es consciente que no le tiene que agradar a todo el mundo, pero tiene presente que en este país hay libertad de expresión y hay que ejercerla a cabalidad. Por eso para él, el  periodismo es curiosidad, pasión y observación; esta profesión también le ayuda a  solucionar cosas más rápidamente, sobre todo en un país donde las instituciones son tan débiles y la prensa es más eficiente. Además le permite tener un ojo sensible para disfrutar la vida y la relación con su hija y esposa. “Soy un periodista que tiene el privilegio de ser feliz con lo que hace. Periodista a tiempo completo: con su familia, con sus amigos, con todos. En un mundo tan complicado como el nuestro, el hecho de dedicarte a lo que te gusta, es un gran privilegio. Una circunstancia que debo de agradecer, el problema es que no sé a quién. Me gustaría tener la certeza de creer en Dios, pero no la tengo. Concretamente si creo o no en Dios, no lo sé. Lo que sí sé es que soy un estudioso de las religiones, me gusta leer y explorar sobre ellas. Tal vez esté en una búsqueda constante. Sería maravilloso tener la certeza de que cuando te mueres, te encuentras con tus seres queridos y hay un Dios que te cobija y alberga.  A lo que sí le tengo mucho miedo es a  la nada. Ese temor de alguna forma hace que no descarte la existencia de Dios, que la tenga como una especie de esperanza, de sueño romántico hasta incluso iluso”.

Se jacta de tener un gran sentido del humor, pero a veces este desaparece cuando se presentan noticias tan fuertes que desplazan a todas las demás, y las que deben ser más importantes pasan a un segundo plano, y eso le molesta mucho. Hay cierto reclamo en su voz cuando dice esto, porque le ha pasado más de una vez que ha realizado un reportaje que le ha encantado y que simplemente no lo pasan o pasa desapercibido porque no forma parte de la vorágine en la que se convierte una noticia. Como le pasó con toda la fiebre que se vivió por  la clasificación de Perú al mundial Rusia 2018. “Por eso, como todas las cosas, el periodismo no es perfecto. Pero creo que esta profesión te da más de lo que te quita. Te da la oportunidad de estar donde revienta el cohete de verdad, de ser testigo de episodios que serán históricos, de estar donde transcurre el alma de la vida. Y a veces te quita mucho tiempo de tu vida. Por estar muy pendiente de las noticias, te saturas de ellas y solo vives de ellas de nada más”.

Pero su tiempo profesional lo ocupan actualmente su faceta de reportero y la de narrador de noticias. Se siente bien con ambas, pero también cree que hubiese sido interesantísimo tener esta experiencia hace diez o quince años y estando soltero, porque cree que en general el público televidente tiene cierta fascinación por cualquier idiota que sale en televisión. La televisión trae consigo fama, muchas veces pasajera. Si bien como reportero ya tenía una cierta fama por lo informes periodísticos, y la gente que se le acercaba, era porque había visto algunos de sus reportajes; como conductor, en cambio se le acerca gente que nunca lo vio  antes, pero lo sigue diariamente en el noticiero. “La pantalla chica te visibiliza, las mujeres te miran más. La televisión te da un impacto muchísimo mayor, amplifica tu éxito –si es que tenías un poquito– y es una experiencia que a muchos les hubiese gustado vivir. La televisión es el lado frívolo del periodismo. Como figura pública y sobre todo como periodista, es muy complicado reaccionar ante los halagos o los insultos, ante los comentarios a favor o en contra. No puedo usar los espacios periodísticos para responder a los ataques, por esa razón las redes sociales se convierten en un espacio de libertad para bien o para mal, y en donde te encuentras con todo tipo de gente. Por eso no hay que creerse del todo ni lo apoyos ni los ataques”. Ataques que ha recibido en un primer momento de su carrera periodística por ser el “blanquito de la tv”, “el cara de bueno” o “el cara de cura”. Pero ese tipo de discriminación le ha dado más ventajas que desventajas, y las ha sabido aprovechar. Otro tema por el cual ha sido atacado por un sector de la población es por su defensa del derecho de unión entre personas del mismo sexo (uno de sus temas caballos de batalla). Su defensa acérrima a la igualdad de derechos para la población LGTBI choca con posturas religiosas, que son las más difíciles de combatir y la que le ha costado más de un contratiempo. “Con la cantidad de conocimiento que tenemos ahora, decir que las uniones homosexuales son algo malo y dañino es tonto y terrible. Estamos luchando con una manera de ver el mundo que se supone que ya debe haber cambiado. Tú te puedes casar con quien quieras, pero por ser homosexual no te vas a casar con tu hermana o tu hijo. El límite que se debe cruzar es de la sexualidad, no del parentesco. Un homosexual debe tener el mismo derecho que tiene un heterosexual de casarse con el ser amado”.

Foto Nick Gutierrez

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