Renzo Bermúdez y su evolución hacia la felicidad

Escribe Omar Amorós*

Para Renzo Bermúdez (32 años) todo inició cuando tenía 15 años y ayudaba a su familia en el karaoke que tenían sus padres. Empezó haciendo cocteles con un manual hasta que poco a poco lo fue haciendo solo, pasado algunos años cuando cursaba turismo y hotelería en la universidad decidió estudiar a la par cursos de bar para complementar sus conocimientos y fue ahí que un profesor le hizo saber que se podía vivir de aquello.

Entonces, entró a trabajar en una discoteca  como “vampiro” aquel que saca la basura y limpia el baño, pero que de vez en cuando si tenía suerte el barman le dejaba hacer un coctel. Un día su gran oportunidad llegó, le dijeron que prepare un pisco sour, pero todo resultó un desastre y volvió a limpiar baños. Ese día cambió todo para él, por la bronca de no poder hacer bien su primer coctel y esperó un tiempo hasta que un día alguien faltó y lo llamaron para cubrirlo, así se quedó y fue escalando de posición poco a poco.

Renzo se sincera y nos cuenta que él (en ese entonces) pensaba que escalar en su carrera significaba ser jefe de bar y luego administrador hasta llegar a gerente o algo por el estilo: “recordemos que hace un poco más de 10 años atrás no existía este boom de la coctelería y yo pensaba que crecer era eso. Estuve atrapado más o menos 5 años en gerencias y administraciones y en posiciones importantes, pero estaba equivocado porque me sentía muy infeliz”.

Hasta que un día por unos amigos le ofrecen hacer de barman en un evento teatral por unas semanas, entonces por las mañanas era todo un hombre de negocios y por las noches detrás de la barra disfrutaba de hacer cocteles y convivir con las botellas. Entonces, dijo “no, ya me cansé de los escritorios, los cálculos, proyecciones y estadísticas”. De ver a las personas como números. Decidió dar un vuelco a su vida, regresar al bar y desde ese momento fue feliz nuevamente. “Desde que encontré la felicidad en lo que hago mi vida cambió por completo”. Siente que ha cambiado, que su interacción con los demás también porque ya no son números, son personas y ha encontrado en el bar el motor para que día a día siga mejorando.

Y precisamente de eso tiene que ver el nombre de su propuesta: “No confort”,  como uno de los tres finalistas del concurso internacional Bacardí Legacy. Para el carismático bartender su coctel simboliza el salir de tu zona segura. Nos cuenta que se inspiró en una frase que leyó: “la evolución solo está en la felicidad” (que en el momento que la leyó no comprendía, pero ahora sí). No tiene que ver con dinero, sino con lo que quiere conseguir cada persona en la vida y cómo uno se adapta a la situación que le toca atravesar para conseguir lo que se quiere. Él quiere dar ese mensaje a todos porque hace coctelería para todos nos afirma.

Así como Renzo, los otros dos finalistas sabían que el coctel seleccionado tenía que ser aplicable en cualquier parte del mundo. Por eso él decidió trabajar con un ingrediente que se puede encontrar en cualquier parte del mundo: el pepino kyuri (pepino japonés) con él hace un jarabe de néctar (combinación de azúcar, la pulpa del pepino y un poco de vinagre blanco), limón (criollo o tahití, siempre regulando la acidez) y Bacardí carta blanca (que de toda su línea es la más económica).

Cada ingrediente que forma parte de su coctel parte de su filosofía. Precisamente Bermúdez salió de su zona de confort al crear esta bebida. Dentro del mundo de la coctelería se sabe que es especialista en cocteles tropicales o tiki (bebidas, a base de ron con un toque polinesio o hawaiano) y “No confort” viene a ser un “smash” (cóctel que admite numerosas elaboraciones e ingredientes según la temporada) de estructura old school (clásico, de la vieja escuela) y a los cuales él no está acostumbrado a preparar, pero al hacerlo ha roto las barreras de su conformidad y permitido que no se le encasille con un estilo de coctelería determinado.

Para el finalista del Bacardí Legacy un buen coctel hecho con pasión, amor y cariño no tiene precio (no el mismo que otros) y eso es lo que se busca en las barras. “Se necesitan bartenders que creen coctelería con precios pequeños pero con un alto valor”. Y así parece que se está dando, una oleada de nuevos talentos están apareciendo, que tienen una visión mucho más extensa que su generación anterior. A Renzo esta situación le da mucho alivio porque sabe que nuestra coctelería tiene mucho que dar y que sea cual sea el resultado de la competencia el mensaje de “No confort” no va quedar ahí, por lo pronto ya lo ha comprobado con las actividades que ha realizado para la etapa de promoción del concurso. “Bartender que se respeta tiene como objetivo principal hacer feliz a su cliente”, eso lo tiene bien claro y las redes sociales ayudan en esa labor.

Próxima a realizarse la final global de este importante concurso en Ámsterdam (Países Bajos) a mediados de mayo de este año, el que resulte ganador de los tres finalistas será el encargado de representar a nuestro país en la una de las competencias más prestigiosas de la coctelería mundial, además es ya un gran impulso internacional para su carrera.

A seguirle el rastro a Renzo Bermúdez del Belmond Miraflores Park Hotel y su “No confort” porque todos podemos salir de nuestra zona de confort y lograr ser feliz con lo que nos gusta hacer como lo hizo él.

*Editor general de Cocktail

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