Sabor a Iberoamérica premió diez recetas culinarias de comunidades migrantes

El concurso “Sabor Iberoamérica” premió diez recetas culinarias tradicionales de distintas comunidades migrantes. Este certamen busca fortalecer la visión de Iberoamérica como una región cuyo desarrollo ha estado estrechamente vinculado a las migraciones internacionales. 

Según la Secretaría General Iberoamérica (SEGIB), los programas de cooperación Iber Cultura Viva e Iber- Rutas y la iniciativa IberCocinas dieron a conocer los 10 ganadoras y ganadores del cocnurso “Sabor Iberoamérica”, lanzado en abril para premiar recetas culinarias tradicionales que distintas comunidades migrantes han aportado a sus países de acogida en la región.

Aquí te mostramos a los diez ganadores y sus recetas:

1. Djanira Nascimento Abreu (brasileña residente en Argentina): Feijoada baiana de mi madre.

“La receta me la enseñó mi madre. Desde chica me gustaba ayudarla en la cocina. Casi siempre yo me ponía a su lado para observar como ella preparaba a mis comidas preferidas. Con mi hermana seleccionábamos los porotos dispuestos arriba de la mesa, separando los granos buenos y descartando a los que no tenían buen aspecto”.

2. Clara Inés Palacios Burbano (colombiana en Uruguay): Encoca’o de sancocho de pescado.

“Soy colombiana, provengo de la zona del río San Juan, del corregimiento de San José del Salado (300 habitantes), con cuna donde se ubica una de las dos torres mudéjar de Latinoamérica, en el Valle del Cauca. Si bien en mi pueblo no hay tradición fuerte por los frutos del mar, en casa gracias a mi padre, mi madre, mi abuela y su pasión por la comida de mar, desde muy pequeña consumíamos semanalmente pescado o mariscos. Cuando yo tenía 5 años, hace ya 37 años, fuimos en familia a Buenaventura, a un humilde pero renombrado restaurante ubicado en una casa de palafito junto al mar, “Donde Pancha”, que era una mujer negra recelosa de sus recetas, cuya sazón hizo que varios presidentes de Colombia la visitaran en su humilde casa/restaurante”.

3. Ederlinda Santos Rojas Yaipen (peruana en Uruguay): Anticuchos del corazón.

“El anticucho es uno de los platos bandera de la comida peruana, en su simpleza representa la más cálida acogida a la familia que llega de visita un domingo por la tarde, a las ferias populares, a la actividad pro salud para ayudar a un amigo o familiar enfermo, o simplemente comerte ese ansiado antojo. La receta la aprendí de una tía y ella de mi abuela. A los 11 años me gustaba mucho visitar en vacaciones a mi tía en Motupe (Lambayeque – Perú) ella vendía fuera de su casa parrillada y anticuchos. Me llamó mucho la atención, ver cómo los trozos de carne insertados en unos palitos se cocinaban con el implacable fuego sin quemarse, pero esbozando un olorcito particular que hacía a las personas quedarse paradas alrededor de la parrilla esperando por su ansiada porción. Fue en ese entonces en que quise aprender no solo la entrega en el plato o la mano sino la preparación”.

4. Josahandi Avila Pérez (mexicana en Chile): Cochinita pibil.

“La receta original es de mi bisabuela Margarita, originaria de Yucatán. Mi abuelita se le enseñó a mi mamá y mi mamá a mí, pero es una receta en la que es difícil llegar a la cocción perfecta de la carne, hay que entender los tiempos al fuego y el manejo de los cítricos, más las cantidades exactas de los aliños para que no quede muy intensa pero tampoco puede quedar sin sabor. Yo recién logré llegar a la sazón cuando cumplí 18 años. A pesar de los esfuerzos de mi mamá por enseñármela no lo lograba, entonces mi abuela decidió guiarme hasta lograrlo. Con esta receta vendí tacos en México durante 3 años para ayudarme a pagar mi carrera de universitaria.”

5. Santiago Carneri (argentino en Paraguay): El Chipaguazu de Ña Mechi.

“El chipaguazú es una de la dos principales guarniciones de Paraguay. Es una comida universal en toda América, pero con detalles particulares en este país de inmensa cultura indígena guaraní. Es una comida accesible y popular. Se puede encontrar en casi cualquier bar o restaurante de Asunción o del resto del país. El maíz crocante de los bordes y la suavidad del maíz cocinado en el interior, mezclado con queso y cebolla es una explosión de sabores dulces, amargos, salados y ácidos espectacular. Y, como siempre en estos casos, la mejor receta es la de la madre o abuela del clan familiar”.

6. Deyvis Andy Dávila Silvano (peruano en Uruguay): Mi causa.

La causa limeña es uno de los platos tradicionales del Perú, un plato infaltable en los agasajos familiares. Este plato data de la época del virreinato donde no se conocía con un nombre específico; fue con la llegada del libertador José de San Martín que para solventar los gastos de la campaña militar, en las esquinas de las calles limeñas se vendía este plato para apoyar a “la causa” de la independencia; es en este contexto en que el plato ganó el nombre de “causa”.

7. Mabel Betania Castrillo Orozco (nicaragüense en Costa Rica): Repochetas nicaragüenses a lo nica y a lo tico.

“Aprendí la receta de las repochetas de mi mamá. No sé nada sobre el origen, para mi las inventó mi madre porque eso fue lo que viví. Eran épocas difíciles. Después de la revolución sandinista vino la contrarrevolución. Yo no recuerdo nada de eso, era muy pequeña. Lastimosamente uno de mis tíos favoritos murió por esas horribles guerras. Aunque no se hablaba de eso, de segurito que la pobreza en que vivíamos fue fruto de todo ese proceso, aunque mi papá decía que era la tierra que estaba cansada y ya no producía como antes”.

8. Sulma Pérez (salvadoreña en Costa Rica): Pupusas salvadoreñas a la leña.

“Las pupusas salvadoreñas son la comida típica del El Salvador,​ probablemente por la tradición instituida de generación en generación. En el caso de esta receta fue una enseñanza de mi familia, a mi abuela le enseñó la suya, yo le enseño a mis hijxs y nietxs. Comúnmente se prepara en familia o para eventos comunitarios y fiestas populares nos reunimos grupos de mujeres a preparar pupusas, siendo esto un espacio de intercambio y trabajo colectivo. Los ingredientes en su mayoría son frescos del mercado o sacados de la huerta”.

9. Erika Jennifer Solís García (mexicana en Uruguay): Sopes (pellizcadas).

“En la mayoría de los hogares mexicanos del centro y sur del país es muy común que se cocinen “sopes” (especialmente en el sur se le conocen como “pellizcadas” o “picadas”), y que la receta sea transmitida a las nuevas generaciones, sobre todo de madres a hijas. Sin embargo, nuestro caso fue diferente y particular (…) Estando en México se tiene acceso tan fácil a los “antojitos mexicanos” lo que muchas veces impide que nos aventuremos a la preparación de estos platillos, así que fue hasta que decidimos migrar (primero a Valparaíso, Chile y ahora a Montevideo, Uruguay) que descubrimos la necesidad de cocinarlos por cuenta propia, lo que sin duda significó un reto, sobre todo porque tuvimos que poner en práctica lo que recordábamos de aquellas domingos en familia, y ahora se ha convertido en un gusto personal y en la manera de acercarnos al sabor de casa”.

10. Lorena Castellanos Rojas (colombiana en Uruguay): Sopa de plátano verde frito.

“Mi abuela, quien nos ha transmitido estos conocimientos culinarios, aprendió la receta de su madre desde muy joven, ya que a la edad de 12 años mi abuela se encontraba huérfana y migrando del campo a la gran ciudad, Bogotá. Esta sopa no solo es mi sopa preferida, sino que al cocinarla me remonta a los años en que residía en Bogotá, pues su ingrediente principal, el plátano, tan consumido en mi país y en la región del Caribe, me conecta siempre con mi lugar de origen. El olor de la sopa me recuerda a mi país y la añoranza de recibir la llamada de mi abuela diciéndome “mijita, hice sopa de plátano venga a tomarse un platico”.

Conoce la historia completa de cada receta aquí http://bit.ly/2m2q9mA

Con este concurso se buscó fortalecer la visión de Iberoamérica como una región cuyo desarrollo ha estado estrechamente vinculado a las migraciones internacionales. Su meta fue “visibilizar las experiencias de interculturalidad que se dan a través de la cocina tradicional y la innovación creativa como expresión de la diversidad”, según las bases del certamen. “Sabor a Iberoamérica” ha sido fruto de programas de cooperación de los países iberoamericanos en las áreas de cultura, cocina y migración.

 

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