Sobre la intervención del Sodalicio: Entrevista a Pedro Salinas

El Vaticano dispuso hoy, a solicitud del papa Francisco, la intervención del Sodalicio de Vida Cristiana, después de las graves denuncias a su fundador, Luis Fernando Figari. A propósito de esto, compartimos la entrevista que hicimos en Cocktail 6 al periodista Pedro Salinas, autor del polémico y esclarecedor libro “Mitad monjes, mitad soldados”

*Escribe: Gabriel Rimachi

Tras el éxito y el escándalo que desató el libro ¿qué ha sucedido con esta denuncia contra el Sodalicio de Vida Cristiana?

Después del barullo mediático lo que ha venido ha sido una situación muy parecida a lo que se ve en la última escena de Spotlight cuando los periodistas de la Unidad de Investigación empiezan a recibir llamadas telefónicas de nuevas víctimas. La gente se ha quedado con la imagen de los abusos sexuales, pero esta es una Institución de características totalitarias, donde a través de técnicas de control mental y coerción psicológica, procura lavarles el cerebro a los jóvenes, convertirlos en talibanes para ponerlos al servicio de la organización liderada por un sátrapa como Luis Fernando Figari, donde el abuso de poder es un asunto de todos los días.

Pedro Salinas. (Foto: Maritza Rosales)

Tú mismo has presentado ante el Tribunal Eclesiástico graves denuncias que nunca tuvieron respuesta.

Ocurrió que llegó a mis manos una denuncia muy grave contra Figari y me pidieron que la envíe a través de mi conserje al tribunal eclesiástico, obviamente acepté porque sabía quién era la víctima, pero después me dije “cómo voy a mandar una cosa tan delicada, que a esta persona le ha costado sangre, sudor, lágrimas, a través de un conserje” es por eso que decidí llevarla personalmente. Luego de esto pasé todo un proceso burocrático pero logré encontrar al padre Victor Huapaya Quispe, presidente del TE, a quien le hice llegar las denuncias que implicaban a Figari en el 2011 (en ese año se presentaron tres de abuso sexual). Yo me sentía muy comprometido con esta gente, y cuando escuché al cardenal Cipriani, cuatro años después, decir que “como el Arzobispado no tenía nada que ver con la historia, derivamos el caso a Roma”, me pareció muy cruel porque se re victimizaba a las personas.

Más que una cuestión económica es una cuestión de poder.

Claro, la denuncia de fondo demuestra que hay abuso de poder en este tipo de Instituciones, que tienen antecedentes a nivel latinoamericano como el de Marcial Masiel, en México, quien fue fundador de “Los legionarios de Cristo”. Después de éste, el de Figari es el caso más paradigmático en toda la región. Lo que descubrimos es algo bastante grande, distribuido en los cinco continentes y que mueve millones en todo el mundo.

“Lo que descubrimos es algo bastante grande, distribuido en los cinco continentes y que mueve millones en todo el mundo.” dice, Pedro Salinas (Foto: Maritza Rosales)

¿La ley peruana no protege a las víctimas de alguna forma?

Hay una instancia en el Ministerio de Justicia que debió actuar y no hizo absolutamente nada. La fiscalía ha intervenido de oficio pero me parece que la línea investigativa (la de los abusos sexuales) no era la más idónea ya que no va a arribar a nada. Tienes esta figura de la prescripción que parece haber sido hecha para librarle la culpa a los pederastas. Si Luis Fernando Figari se sintiese inocente, habría dado la cara y afrontado el problema. Pero no, él puso un abogado, se mudó a Roma diciendo que no volvería al Perú.  Las víctimas sólo se han entrevistado con la comisión que creó el mismo Sodalicio, con miembros cristianos y católicos relacionados al Sodalicio.

La proyección de la película Spotlight ha coincidido casi con el lanzamiento del libro. Salvo las distancias geográficas, los crímenes son los mismos.

Para mí el mayor referente de periodismo en el cine era “Todos los hombres del presidente”. Spotlight cambió esa impresión en mí, la película cayó del cielo cuando nosotros llevábamos cinco años en la investigación. De hecho en la película hay momentos en los cuales nos hemos sentido identificados por las situaciones que pasan. Yo también me he obsesionado con el caso, nosotros hemos ido soltando la información potente -como dos denuncias contra Figari- en Diario 16; era una manera de ir descargando la mochila. Luego vino el reportaje de Daniel Collins para la CCTV, hemos estado en Chile, España, USA, México, hemos salido en el New York Times, en Proceso, en las notas de Associated Press… Mario Vargas Llosa escribió una carta muy generosa sobre el libro, y las repercusiones han sido bastante buenas. La sociedad católica o el católico practicante ha tomado muy bien la denuncia, no ha sido tomada como un ataque anti iglesia o un panfleto.

Papa Francisco. (Foto: Difusión)

El modus operandi del Sodalicio para captar jóvenes es de espanto.

A mí me agarran de adolescente en el colegio, en medio de la separación de mis padres, con problemas en la escuela. En ese panorama aparecen ellos como los salvadores, y además entran a suplir los roles paternos: suplantan a tu familia, se convierten en tus amigos y la cosa va siendo gradual. Al principio el rostro del sodalicio tiene una actitud amigable y te convencen de que eres uno de los elegidos por Dios para formar parte de este “grupo de élite”; poco a poco vas entrando y la pulsión institucional se va haciendo evidente para que vayas sacrificando algunas cosas, ellos saben hasta dónde vas a llegar. De pronto estás adentro, miras hacia atrás y ya te peleaste con tu familia y amigos, sacrificaste la carrera que querías estudiar y ya eres parte de uno de ellos.

¿Qué nos falta como sociedad para replicar lo que sucedió en Spotlight?

Lo que pasa después de Spotlight no se ve en la película, comprenderás que para la hechura de este libro yo consumí un montón de libros para empaparme del tema, relacionados a la iglesia, todo ha sido ilustrativo porque te topas con una realidad que existe, y que en mi caso me ha tocado vivir. Gracias a eso también se pudo escribir la historia porque acceder a una investigación desde fuera a estos grupos herméticos es bastante difícil. Para mí fue una maldición pasar por el sodalicio. ¿Qué nos falta como sociedad? Protestar. Nosotros hemos exhibido algo que está pasando, abrimos la caja de Pandora. Estos tipos te enseñan algo de la cara para afuera, pero tú no sabes cómo son adentro, y claro, ha habido un movimiento, un escándalo, la Iglesia Católica ha tenido un remezón bastante fuerte.

Marcial Maciel, Luis Figari y Fernando Karadima.

¿Has podido conversar con Cipriani?

No, porque en ningún momento fue el foco de nuestra atención.

Pero es la cabeza de la iglesia en el Perú.

Sí, y de hecho una vez que reventó la bomba al final tuvo que pronunciarse. Él hubiera sido feliz de que esto pasara soterradamente, pero la prensa le prestó toda la atención del caso porque el escándalo era demasiado grande. Cipriani sale mencionado en el libro porque era un actor que tenía voz y voto en la historia. Luego apareció la Conferencia Episcopal que pechó a Cipriani, ellos publicaron un comunicado de siete puntos, cuyo cuarto punto era clarísimo al señalar que, si habían denuncias sexuales, se debían pasar los oficios a las autoridades locales; luego, si querían, al Vaticano. Cipriani era en parte responsable porque Figari le rendía cuentas.

Continúas ahora con la batalla.

Estoy satisfecho con lo que he hecho desde mis modestas trincheras como periodista. Esta ha sido una batalla importante donde si bien es cierto no hay ganadores ni vencidos, lo más probable es que no pase nada. Quizá haya cambios cosméticos para que al final no cambie nada. Por ejemplo, a Caradima en Chile, lo retiraron a un lugar de penitencia donde lo atienden muy bien; a Marcial Masiel le pasó lo mismo, oración y penitencia en un lugar bien atendido por empleadas domésticas. Con Figari creo que va a ocurrir una especie de negociación, no creo que regrese a Perú en ningún momento. A pesar de que hay perpetradores y victimarios que siguen en el Sodalicio, ellos están negando lo evidente argumentando que son “casos totalmente aislados”, eso es mentira. Para que cambien las cosas deben cambiar toda la cúpula, estamos hablando de que el barril de manzanas está totalmente podrido, el único camino es la disolución de la institución. Yo espero que el Sodalicio muestre algo de sensibilidad ante todo lo ocurrido.

Los padres tienen también una responsabilidad grande para con sus hijos.

Todos tenemos la responsabilidad de estar más atentos de la educación de nuestros hijos, y de quiénes asumen este rol que a veces delegan para que otro se encargue de la formación de tu hijo; en mi caso, mi pobre madre (porque yo era un chico problemático), cuando apareció el Sodalicio vio que me discipliné. Para ella fue una solución pero nunca se enteró de todo lo que pasó ahí dentro hasta que leyó “Mateo 10” (la primera novela de Salinas), que fue un exorcismo para mí. El mayor daño que me hicieron fue el romper la relación con mi padre, algo que yo nunca he superado. Cuando sales del Sodalicio te sientes como un extraterrestre al enfrentar la realidad.

“No soy un papá que mete ideas o inculca cosas.”- Pedro Salinas

Después de la experiencia que tuviste con tu padre, ¿ha sido difícil para ti la paternidad?

Ser padre no es fácil, sin embargo con mis cuatro hijos tengo una relación cercana, no soy un papá que mete ideas o inculca cosas. Siempre les he dicho que sean lo que fueren, cuestionen todo y piensen por cuenta propia.

Alessandro Moroni, Superior General del Sodalicio ha anunciado la expulsión de Figari y pedido al Papa el retiro de su “exilio de reflexión” en el Sodalicio.

El gesto del reconocimiento es una buena noticia. Ahora, sin ser aguafiestas, igual hay que mantener el ojo avisor respecto de esta institución ya que en el pasado, cada vez que ha tenido señalamientos de hechos graves, ha respondido con falacias, comunicados y pronunciamientos aparentemente impactantes pero que nunca han cumplido a cabalidad. Yo quisiera creer en la buena fe de Alessandro Moroni, pero estamos hablando de una institución contaminada de todas las taras y enfermedades de Luis Fernando Figari. ¿Perdón? Está bien, pero no basta. Hay denuncias de todo tipo, víctimas de daño psicológico, de daño sexual que con una palabra de perdón no se van a sanar. Debería haber una reparación civil. El primer gesto que debería tener esa institución es pedir disculpas públicas para la primera víctima que denunció todos estos abusos, que fue José Enrique Escardó. Con él tienen el deber de repararlo por el maltrato que padeció durante tantos años.

“El perdón tiene que estar acompañado de reparaciones civiles”- Pedro Salinas

Se ha anunciado también la reorganización del movimiento.

Mira, la actual cúpula también ha sido señalada por varios ex militantes del movimiento, por cometer abusos físicos y psicológicos, entre ellos el propio Alessandro Moroni. Entonces una de las cosas que debería ocurrir es la renovación de las autoridades actuales. Yo creo que lo que Moroni ha hecho, inteligentemente, es adelantarse a la decisión del Vaticano, que no va a ser una decisión benévola, o por lo menos eso esperamos. Debería ser una sanción que marque la diferencia porque estamos hablando de una organización que ha sido creada y diseñada de una manera vertical y autoritaria con el propósito de someter la voluntad de sus militantes para que estén al servicio del superior general y de la cúpula que lo rodeaba.

Pero Figari no actuaba solo.

Yo espero que este pronunciamiento de Moroni tenga un correlato efectivo con la realidad, porque en palabras no puede quedar la cosa. El perdón tiene que estar acompañado de reparaciones civiles. La separación del Sodalicio no solamente debe implicar a Luis Fernando Figari, porque él actuó como actuó porque tuvo cómplices, porque tuvo encubridores, gente que lo protegió, que lo apañó, entre ellos Jaime Verner, solo por decir un nombre. De las autoridades actuales, Alessandro Moroni es otro de los acusados. Fernando Vidal, hasta en dos oportunidades, ha tratado de decir que todo lo que se decía del Sodalicio eran mentiras o casos aislados. Por lo tanto esas dos personas no pueden estar en ninguna reforma del movimiento.

*Periodista

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