Socialmente comprometida

Patricia Barreto es energía pura. Fuerza, intensidad, pasión, pero también reflexión, disciplina y sobre todo, arte. Barreto se ha convertido en una de las actrices más solicitadas hoy por hoy, no solo por su talento y capacidad actoral, sino también por su humildad y disposición que, esperemos, nunca deje.

Escribe Omar Amorós

Conversamos con ella cuando tenía tres obras de teatro en cartelera, estaba promocionando una película que protagonizaba (y que le fue muy bien en afluencia de público), y grabando más capítulos del programa cultural que conduce para la televisión. Lo primero que uno se pregunta es de dónde saca tanto tiempo para hacer tantas cosas a la vez. Ella intuye nuestro interés y responde: “Es que soy bastante organizada”.

Patricia transmite ímpetu en cada una de sus actuaciones, deseo, veracidad. Como ella dice, es bastante apasionada. Los personajes que ha elegido en su carrera han sido a partir de una necesidad de transformación social. Siente que en su carrera de actriz o como comunicadora ha nacido para transformar, porque para ella el arte siempre debe tener una postura, ya sea para denunciar o destacar algo, pero sobre todo para cuestionar, el arte tiene que movilizar.

“Es por eso que al momento de asociar mis personajes y hacer una retrospectiva de mi carrera, me he dado cuenta que no encuentro una mejor forma de comunicarme que el impacto que tiene el arte (en este caso mi actuación) en los demás. Eso también me ha pasado con la conducción. Incluso el público que ha podido verme en el teatro se ha podido dar cuenta de la calidad de actriz que trato de brindar, una actriz comprometida socialmente”.

Barreto se siente mucho más útil actualmente ya no sólo como actriz, sino también como conductora de un programa como “Inéditos”. Se siente ya definida como actriz, con una línea de discurso personal y lo que siente que le da el programa de tv es una especie de credibilidad, de reconocimiento masivo que en el teatro ya encuentra y que ha tratado de desligar de la ficción de la tv (llámese telenovelas); mas no del cine, ya que ha protagonizado una película y está comprometida con la grabación de otra todo este 2018.

Si bien la obra “Piaf” la posicionó en el imaginario de los entendidos como una estupenda actriz, lo que más consiguió fue hacerla visible para un público masivo. También encontró en ese personaje herramientas con las cuales ella se siente muy segura, como el canto, con lo cual ha crecido como actriz. Se ha vuelto más madura profesionalmente porque le enseñó que, sin preparación, no se llega a ningún lado. Hacer “Piaf” la dotó de una gran disciplina pues el personaje era muy complejo y le tomó un año prepararlo. “Después de Piaf estoy más preparada, pero con la misma o más sensibilidad”.

Patricia confiesa que a veces se ha preguntado por qué pasan algunas cosas –sobre todo en la realidad peruana- y se pone a pensar que no tiene sentido que el arte impacte en el público, si afuera en la calle, en el día a día, esa misma gente no se deja impactar por lo que vivimos como país, y por el contrario se deja llevar por la indolencia y la violencia.

“Plop & Wiwi”, su lado infantil y maternal

Todas las temporadas de esta obra, creada de forma colectiva en las canteras de Teatro La Plaza, estuvieron dirigidas para los bebés y sus papás, pero enfocadas a la libertad de exploración de ambos. La versátil actriz cuenta que lo que ha costado más a lo largo de todas las versiones de la puesta en escena ha sido tener una nueva convención con los padres, donde ellos puedan subir al escenario con sus hijos e interactuar con ellos, en donde realmente tienen la libertad de escuchar al niño, porque en el día a día el padre puede imponerse a su hijo, sobre el escenario no. Ese espectáculo fue para que los bebés puedan comunicarse sensorial y emotivamente con su entorno, precisa.

Savia, su papel más físico

La propuesta de esta obra dirigida por Chela de Ferrari fue denunciar, hacer visible la cruel realidad que padecieron nuestros hermanos de la selva durante la época de explotación del caucho en nuestra selva a inicios del siglo XX. Su personaje fue la de la enfermera del cauchero explotador –interpretado por Leonardo Torres Vilar-, una especie de mediadora entre el público y la verdadera personalidad del dominador encantador. Fue un personaje que le costó mucho físicamente por la cantidad de cosas que tenía que hacer en escena. Otra gran actuación de Patricia.

En la piel de Ana

“El Diario de Ana Frank”, su más reciente trabajo teatral, fue una obra no solo conmovedora sino impactante porque matizó acertadamente el drama intenso que genera todo el contexto relacionado con el holocausto nazi con la comedia que supone las pericias que pudo haber pasado una adolescente encerrada. “La puesta fue viajar a través de la mirada de Ana Frank, tratando de comprender cómo a alguien se le puede negar la oportunidad de salir a la calle y de que te puedan matar en cualquier momento. A mi costó muchísimo evocar la realidad de la época, a pesar de que yo he vivido el final del terrorismo; pero nunca fue tanto como lo que pasó Ana. Por eso, entender tan compleja situación fue todo un reto”, recalca la actriz.

Amor de mujer para la mujer

“Las mujeres deben trabajar su propio amor, es decir, deben aprender a amarse bien, para trabajar su seguridad, su independencia emocional, física y laboral. Porque a medida que tengamos más herramientas y nos sintamos capaces de hacer más cosas, vamos a tener muchos más argumentos para defendernos. En cuanto a las situaciones de violencia que no podamos manejar debemos estar protegidas siempre por las instituciones de la comunidad y las gubernamentales”. “Como llevemos nuestra vida siempre va a depender de las decisiones que tomemos como mujeres, y por eso debemos trabajar desde nosotras para nosotras y no darle la responsabilidad a los demás. Una misma tiene que trabajar en su autoconocimiento, en su valoración y en el reconocimiento de su identidad, y eso es para todo los géneros, porque todos vamos a formar parte en algún momento de una familia; y si tenemos bien en claro eso, vamos a poder ser buenas parejas y criar buenos hijos”.

Patricia nos dice que muy pronto se dará un tiempo para ser mamá, ya lo ha pensado mucho junto a su esposo (Joaquín Vargas, hijo), pero por lo pronto seguirá deleitándonos con su talento. Además de seguir todos estos meses en pantalla con “Inéditos” y de tener temporadas cada cierto tiempo de “Plop & Wiwi”, a fines de junio estrena nueva obra: un musical peruano de solo mujeres que nos hará recordar la época de los noventa y su importancia para formación de los adultos de hoy. En julio empieza la filmación de una nueva película peruana. Tenemos Patricia para rato.

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