¡STOP! Soy una actriz

Fiorella nos recibe por la tarde en su cálido departamento de Miraflores. Entre los juegos de su pequeña hija y su inquieto perro, encontramos un lugar para acomodamos y poder charlar junto a un atardecer veraniego. A los pocos minutos demostró que es una gran conversadora. Se presenta como actriz y no como modelo, estigma laboral que no logra sacarse de encima, pero que lo viene logrando a paso seguro. “No, yo soy actriz. Lo del modelaje salió porque concursé en Miss Perú cuando vivía en Trujillo. Tenía 19 años y representé a La Libertad. Estudiaba teatro, pero también administración de empresas”, cuenta la guapa actriz. La visión de la vida propio, es vital para recorrer el camino correcto de nuestras vidas. Esa convicción es la piedra angular del éxito personal.

Siempre tuvo esa inquietud por la actuación, pero no podía aspirar a estudiar esta carrera en Lima porque su situación económica no era la adecuada, y su familia era muy tradicional y conservadora en ese aspecto, por lo que pensar en venirse a buscarse la vida en la capital era una idea difícil de aceptar. Por ello dedicó su tiempo a estudiar durante tres años administración de empresas. Lamentablemente no pudo continuar porque no podía dejar de realizar lo que le había seducido siempre: actuar. Ya desde el colegio sabía que lo suyo era la interpretación de personajes, sentía el teatro en sus venas, la declamación, la oratoria. Nunca tuvo ninguna duda que ello era lo que quería realizar en la vida, pero no tenía dinero para aventurarse en Lima y estudiar teatro. En Trujillo las opciones eran casi nulas.

 

 

“Utilicé el Miss Perú como una forma de llegar a Lima. Participé en el Miss La Libertad, el cual gané y así llegué a Lima para participar del concurso nacional. El Miss Perú lo utilicé como un escalón para llegar a estudiar teatro en la capital”, se confiesa Fiorella. En el Miss Perú ocupó el segundo lugar y gracias a ello pudo representarnos en otros países. Fue así que inició, sin querer queriendo, su meteórica carrera como modelo. Se impuso en uno de los concursos internacionales en los que participó por su llamativa belleza, y las agencias de modelaje empezaron a mirarla con una fija atención. Así su agenda empezó a llenarse de citas para comerciales de televisión, fotografías y revistas, pero paralelamente se había matriculado en Iguana Producciones para estudiar actuación. Ser modelo pagaba la cuentas.

“Yo sigo estudiando porque amo mi carrera. Sigo preparándome y por eso me quedé en Lima. Fui afortunada al poder quedarme y vivir sola. Mis padres al principio no estuvieron de acuerdo porque tenían miedo. Es algo natural ese temor por los hijos, pero al final entendieron que me estaba yendo bien como modelo y podía cuidarme sola”, sostiene. Ya en Lima, aparte de Iguana, estudió actuación con grandes del teatro como Aristóteles Picho, Alberto Ísola, Roberto Ángeles y Osvaldo Cattone. Entre contrato y contrato para modelar, conoció a un amigo que le pasó la voz para ser un extra en la serie Así es la vida. Con esta aparición mediática empezó su ascenso en la televisión. Aún así Fiorella sentía que algo le faltaba y decidió llevar cursos de danza y canto. Con esto el círculo se cerraba.

 

“Lamentablemente el teatro es algo que no me da dinero”, frase ya conocida. La actriz es consciente que el teatro es algo que no le va a engordar la cuenta bancaria, pero es lo que más le gusta hacer. Sin embargo, la televisión le puede dar grandes beneficios económicos y bienestar por un determinado periodo de tiempo, pero por el momento no tiene ofertas televisivas. Sigue haciendo teatro y lleva a la par animaciones de eventos corporativos y proyectos personales. Decidió dejar el modelaje cuando se dio cuenta que estaba perjudicando su carrera como actriz. “Hay un prejuicio, es clarísimo eso. Porque siento que todo lo que he logrado para poder vivir como actriz desde que salí de Trujillo ha sido una constante lucha con las malas decisiones que he podido tener en mi carrera”.

El tema de Las Vengadoras hay que tocarlo con pinzas. Por aquella época Fiorella se había extralimitado con gastos y las deudas le tocaban la puerta todo el día. Así se presentó la oportunidad de pertenecer al grupo Las Vengadoras, pero poco a poco se fue dando cuenta que se estaba perjudicando, porque todo era muy expuesto hacia su vida personal. El grupo le ayudó a apagar los incendios financieros, pero era consciente que ese no era el camino, y que de una forma u otra iba a perjudicar lo que con tanto esfuerzo y dedicación logró hasta ese momento. Actualmente está muy activa y aparte ser una mamá, exitosa empresaria y una dedicada actriz, cada día se convence más que está haciendo bien las cosas, porque busca hacer un teatro serio que le aporte algo, participando en obras no tan comerciales.

Por estos días del 2017, podemos ver a la guapa Fiorella en el teatro en una obra para adultos y otra para niños, también la podemos ver por Youtube en los canales Gofit (deportes) y Hay un locón (magazine). Y a mediados de año grabará para la pantalla grande dos cintas nacionales. Fiorella va viendo cumplir poco a poco cada uno de sus sueños. Por ello por fin ya tiene quién la represente. Apostó sin pensarlos dos veces por Sin Argollas, una agencia de representación joven, conformada por 24 actores, entre ellos Leslie Stewart, Kukulí Morante, entre otros. Gracias a ello puede conseguir proyectos que están conforme a su forma de desarrollar su carrera. Estamos seguros que con su talento, belleza, temple y decisión, Fiorella alcanzará todos sus objetivos y cumplirá todos sus objetivos.

 

Escribe Omar Amorós / Periodista

Fotos Christian Alvarado

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