Un arpa, para millones de oyentes

Escribe: Francisco León

Entendida de manera estricta, hasta casi limitante, la poesía es un género literario reconocido y definido como tal, en la antigua Grecia. A través de los trabajos de Aristóteles. ¿Pero qué buscaba aprehender esta ideada para el perfecto canto de los rapsodas con sus arpas? Buscaba lo bello, (kalós) mediante la armonía entre lo descrito, la musa, el héroe, el paisaje y la de describirlo, usando herramientas predeterminadas: el metro, la rima, el ritmo, encabalgamiento y acentuación. Lo que genera una estructura operativa y relacionada en tres niveles: auditivo, semántico y sintáctico. Además: El milagro de la poesía –de la obra poética, de la creación artística– es el convertir un momento histórico en un instante eterno, precisamente porque la historia no es el tiempo, sino una manera de contarlo, sin dejar de cantarlo: o de oírlo cantar[1].

En este sentido, el rock tuvo, y tiene, una estética propia, un sonido particular, más allá de sus múltiples variantes y una poesía, letra, inherente, masificada. ¿El retorno quizá a sus orígenes, es decir out doors, como en los teatros griegos? En los últimos tiempos, dicha lírica, ha perdido profundidad en el mensaje, porque la sociedad misma descree de los grandes valores defendidos o combatidos en el pasado.

Modernidad y capitalismo

Esta fue la época del progresivo abandono de Dios, para entronizar en su lugar a la ciencia y sus verdades comprobables, en un proceso post Ilustración. El fin de los absolutismos, la utopía del progreso basado en la “racionalidad” y el pragmatismo científico. La hegemonía burguesa y por ende del burgo (ciudad) no sólo como espacio donde se habita, sino como artefacto que moldea a sus habitantes, obligándolos a una funcionalidad necesaria para la ciudad misma y su expansión dentro de lógicas desarrollistas.

El aparato político, en cuanto monopolio de la violencia tenida por legítima, sólo existe para condicionar represivamente aquellos aspectos de la conducta que los mecanismos culturales no han podido inculcar en el hombre[2]. Todo debe moverse, expandirse, existe un mandato imperioso de producir, en una lógica de economía liberal, que devendrá inexorable en un capitalismo-imperialista. El caos, el horror y la deshumanización, el espacio regido por la máquina, encuentran su lugar para configurar una nueva “belleza” en la novela, género con ambiciones totalizadoras, propio de esa era, que toma lo que la poesía clásica desechó por “no bello”. Inclusive la poesía se irá “prosificando” (Baudelaire, Apollinaire, etc.), pues se debía ser “absolutamente moderno” como dijese Rimbaud.

El mundo donde surge el rock es el de la posguerra, el de la crisis de la utopía progresista planteada por la modernidad. Es el tiempo del Holocausto, y cito a Theodor Adorno: No se puede escribir poesía después de Auschwitz…

Este cuadro ha sido desarrollado por el profesor Pablo Méndez en la Universidad de Buenos Aires (UBA) en el curso que tomé sobre el pensamiento de Michel Foucault, el añadido sobre el origen del rock es de mi autoría.

Con base a lo dicho por Adorno: ¿Son, entonces, las letras del rock, la “literatura popular–oral”, la nueva poesía, posible, del hombre contemporáneo? En la que se plasma el desencanto o se ensalzan los sucedáneos y huidas. Aunque esto no se verá en las letras de aquellos primeros años, alejadas de la poética que en simultáneo producían los beatniks. Es que las letras del rock transmiten una cosmovisión inmersa en el Zeitgeist como se aprecia en la gráfica de arriba. El fenómeno llamado rock and roll, y sus variantes; además, tiene la particularidad de transitar entre fines del liberalismo y la actual sociedad posmoderna, lo que no deja de ser un hecho de sumo interés para los investigadores. El primer rock and roll, como cantar afroamericano era un canto orientado al “joven negro”. Sin embargo, este como categoría de “consumidor masivo” no existía. Tuvieron que ser los cantantes blancos como Elvis Presley y Bill Halley quienes redireccionaron la temática hacia el público juvenil (el Tenn Ager [3])

Es por demás obvio que el público evoluciona y predispone su cualidad receptiva de acuerdo a ciertos “valores” o “fundamentos” anti, propios de cada época. Las canciones de esos años, del reinado de James Dean, exaltaban el culto del recién perfeccionado automóvil y las motocicletas (para felicidad de Marinetti) como símbolos de rebeldía y libertad inducidas. La temática del primer rock ad roll giraba sobre tres tópicos simples: chichas, autos y baile… (variación de doncella, caballo, y serenata).

Pónganse sus mejores galas y únanse a mí, cariño.
Tendremos algo de diversión cuando el reloj marque uno,
Vamos a rockear alrededor del reloj de noche,
Vamos a rockear, rock, rock, seguimos a plena luz del día
Nosotros vamos a rockear
Vamos a rockear, rockearemos, alrededor del reloj de noche. Rock Around the Clock (Bill Halley & The Comets)

Un Cadillac rodando en el antiguo Glen Road
Nada fuera de ejecutar mi V-8 Ford
Un Cadillac hace alrededor de 95
Era de parachoques a parachoques de lado a lado. Maybellene (Chuck Berry)

La era de los enteógenos 

Las drogas “desnudaron” la ciudad, torcieron una realidad enferma y estática en su inacabable repetición de sí, y Allen Ginsberg pudo ver a Moloch reencarnado en el frontis de un edificio. Las puertas de la percepción estaban abiertas, de par en par, como dijera Aldous Huxley. Claves dispersas y para iniciados: Beatniks, revalorados en esta década, garage bands, folk movement, y sobre todo el Hiroshima mental LSD, descubierto por Hoffman y difundido por Leary. Esto se fundiría en el matraz cósmico llamado Haight Ashbury en Frisco Bay, dando origen al Hippismo.

El papel de la autorepresentatividad, estuvo muy marcado en la primera etapa del movimiento. Las bandas eran de hippies y tocaban para hippies. Reinterpretaban de esta manera la relación jerárquica: ejecutante-oyente, gracias a la comunión del ácido entre ambos, logrando una galvanización colorida y multifacética. Los light shows no eran decorado, sino parte de la experiencia totalizadora. Pero el movimiento hippie fue ágrafo. No debemos olvidar que los grandes textos fundacionales provenían de la década anterior y fueron producidos por los beatniks. Hablamos de On the Road de Jack Kerouac y Howl de Allen Ginsberg. Existía entre los hippies una intencionalidad contraria a lo entendido por racional. A esto debemos sumar el uso de drogas psicotrópicas, como ya hemos mencionado, que sitúan al usuario en otra “dimensión” de la mente. Este fenómeno configuró un tipo especial de receptores.

Es indudable que el uso de drogas alteró la “forma” de entender el mundo y encaminó la necesidad espiritual hacia la  búsqueda metafísica, lo que generó un retorno a las más profundas raíces simbólicas que yacen en nuestro subconsciente. Aquí las letras se pueden considerar como exponentes de la mejor poesía surrealista. La metáfora imposible llevada al límite, pues se toma, de manera inconsciente la mayoría de las veces, la posta de las vanguardias de post guerra, que eran, a su vez, un efecto de la crisis de la modernidad:

Imagínate en una barca en un río
Con sueños de mandarina y cielos de mermelada
Alguien te llama, respondes despacio,
Es la chica con ojos de caleidoscopio.
Flores de celofán amarillo y verde, amontonándose sobre tu cabeza
Buscas a la chica con el sol en los ojos y se ha ido. Lucy In The sky With Diamonds (The Beatles)

Todas las noches al apagar la luz
Espero a la novia de terciopelo
Será el armadillo escamoso
El que me encuentre donde yo estoy escondido. Julia Dream (Pink Floyd)

Estas canciones fueron la mejor “literatura” producida por un ambiente psicodélico.

El bardo

Mención aparte y especia, más allá del movimiento Hippie y toda su parafernalia mística merece Bob Dylan. Él provenía de tradiciones musicales, antecesoras del rock and roll, como el folk[4], el country y el blues. Las letras de estos géneros hablaban del padecimiento, alegrías y amores de los hombres, el trabajo, etc.

La seguí a la estación,
Llevaba una valija en la mano
La seguí a la estación,
Llevaba una valija en la mano
Es duro de contar,
Pero el verdadero amor es vano. Robert Johnson (Love in Vain)

Dylan les aportará la temática del movimiento pacifista y de lucha por los derechos civiles en una primera instancia y luego lo mejor de su cosecha personal, intimista.

Nadie tendrá que adivinar
Que la niña no puede ser bendecida
Hasta que finalmente se dé cuenta
De que es como los demás.
Con sus perlas, sus anfetaminas
Y esa niebla alrededor.
Bebe como una mujer, ya lo creo que sí
Hace el amor como una mujer, ya lo creo que sí
Y sufre como una mujer
Pero se pone a llorar como una niña. Just Like a Woman (Bob Dylan)

Con tu boca de mercurio en la era de los misioneros
Y tus ojos como de humo y tus rezos que parecen rimas
Y tu cruz de plata y tu voz de campanillas […]
Con tu silueta cuando la luz del sol se va apagando
En tus ojos, donde nada la luz de la luna
Y tus canciones de cajas de fósforo y tus himnos gitanos […]
Ahora está con tu ladrón, con aquello de la libertad bajo palabra
Con el medallón sagrado que acabas de guardar entre tus dedos
Y tu cara de santa, y tu alma de fantasma
¿Cuál de ellos crees que podría destruirte?
Dama de los ojos tristes de las tierras bajas
De donde dice el profeta triste que no viene nadie a salvarnos… Sad Eye Lady of The Lowlands (Bob Dylan)

Era necesario arriesgarse pues Dylan también había profetizado que: a hard rain is gonna fall y así lo creyeron miles, aunque él mismo negase que se trataba de la lluvia radioactiva. Existía pues la absoluta certeza, para los futuros hippies, de que algo se debía hacer antes del fin, pues en algún lugar hallarían tangerines dreams and marmalade skys. Este nuevo caudal que Dylan proporciona nutre al rock, aunque sin perder relación con sus antecesores, pero respondiendo ya a la estética particular del género, dando origen al folk-rock.

El rock en la sociedad contemporánea

En la actualidad, el biopoder es una forma de “producir” y gobernar la conducta. Ajusta a las poblaciones e individuos, incluidos sus gustos, a los requerimientos del mercado, mediante la publicidad. Vivimos un tiempo donde nada se “termina” porque todo es múltiple. Existe una formación permanente pero también: inconsistencia, fugacidad, ruptura de los límites temporales. Ningún “producto” espera sobrevivir temporalmente como en el pasado. Existe una liviandad acrítica, de parte de las “grandes estrellas” del rock, (mezclado con el pop y el hip-hop) para un público “satisfecho” por los Mass Media, y orientado al consumo fácil. Sin embargo es rescatable del eclecticismo posmoderno el permitir una apertura a nuevos géneros musicales antes impensados y a su difusión por las redes sociales.

Creemos, no obstante, que existe un continuum entre lo que cantaban los aedas griegos y lo que dijeron y dicen los músicos de rock, solo que a estos se les ha entregado un arpa con capacidad para ser oída por millones. Con ella generaron una poesía “para las masas”, con las implicancias y simplificaciones que eso conlleva. Aun así, han recreado paradigmas clásicos, los repotenciaron. No estamos seguros que se generasen nuevos, pues casi en su totalidad encontramos la historia del chico y de la chica (musa-princesa) y del mito del héroe que Joseph Campbell rastreara en todos los grupos humanos. Quién sabe si en el futuro no muy lejano un cyborg cante baladas que expresen otra dimensión de sentimientos y preocupaciones. Pero eso… aún no llega.

[1] BERGAMÍN José, Beltenebros y otros ensayos sobre Literatura Española. Primera edición, mayo 1973. Editorial Noguer, Madrid-España. P. 19

[2] GARCÍA Luis Britto, El imperio cultural del rock a la posmodernidad.P.3.

[3] Los mitológicos teen-agers, menores de veinte años. Se trataba de un mercado con poder adquisitivo, ya que, absorbida por la prosperidad de la producción militar para la Guerra de Corea, la crisis de postguerra era cosa del pasado: Norteamérica reencontraba la afluencia, y la capacidad de compra de los adolescentes comenzaba a desvelar a los planificadores de las ventas, y a influir en sus estrategias. Se trataba, finalmente, de un mercado integrado por seres en una situación peculiar: la del «joven» en esa ingrata acepción que le han dado las sociedades capitalistas: un ser que vive dentro de una civilización, y a la vez al margen de la misma; que consume sin estar produciendo; que experimenta necesidades sexuales que la sociedad frustra, refrena o desvía; que no tiene derechos políticos, aunque debe defender en el servicio militar a la organización que se los niega; sin poder de decisión, aunque experimenta el peso de las decisiones de sus mayores. GARCÍA Luis Britto, El imperio cultural del rock a la posmodernidad. P 26.

[4] La resurrección de la música folk estuvo dada por nuevos poetas, juglares contemporáneos que exorcizaban sus temores, en las perpetuas noches del Greenwich Village, cantaban casi para ellos mismos y un público más estrambótico que los intérpretes. Pero este sentir era sólo el de una minoría, por el momento, que sentaría las bases para lo que vendría luego.

Francisco Adriano León Carrasco

Nació en Lima el 8 de mayo de 1975. Escritor, poeta, editor, historiador, músico. Cursó estudios de literatura en la UBA (Universidad de Buenos Aires). Promotor cultural. Publica  la novela corta Resplandor Púrpura (Grupo Editorial RAS, Lima, 2004). El año 2005 obtiene mención honrosa a nivel nacional en el concurso de Poesía Iberoamericano, Cuento y Dramaturgia 500VL, organizado por el Boulevard de la Cultura de Quilca y la Municipalidad de Lima. Aparece su primer poemario titulado Ad Gloriam (Arteidea editores, 2006). Publica el trabajo de investigación: La historia de Salamanca de Monterrico (Grupo Editorial RAS, 2006 – 3 ediciones).

Obtiene 2ª mención honrosa en el concurso mundial de poesía erótica Bendito sea tu Cuerpo (2008). Aparece en el compilatorio del mismo nombre. Aparece su plaquette Sandra, (Maribelina editores, 2009). Publica su poemario temático Summer Screams(Hipocampo editores, 2009). El 2012 publica. Publica Historia de Sangallaya (Asociación Distrital Sangallaya, 2012). El año 2013 publica con Altazor editores su segunda novela Tigres de Papel. Publica la II edición de su novela Resplandor Púrpura, editada por G4eneration (2014), en Buenos Aires. Publica Salamanca Sixties Un estudio sobre el rock en la Clase Media de Lima, (Editorial Selección Gallera 2014). Publica su novela Los Stones, (Animal Literario, 2016).

Publica Song From Lima, poesía, (Korriente A editores, 2017). Publica el trabajo de investigación Wanka Rock, historia del rock en Huancayo de 1959-1979, Korriente A editores (2017) con una reimpresión de Sonidos Latentes Producciones ese mismo año. Dirige el equipo técnico para la elaboración de el Plan Municipal de La Lectura y el Libro de la Municipalidad Provincial de Cusco, 2017. En 2018 publica tres ediciones de Manco Inca y la gran guerra de reconquista (Grupo Editorial RAS, Raymi Editores, Zafiro Editores). Con tres ediciones agotadas en menos de tres meses. El libro fue el segundo más vendido de la Feria Internacional del libro de Cusco.

Ha aparecido en 20 compilados de poesía a nivel mundial, incluye traducciones al francés y portugués de su obra. Ha sido columnista del diario Extra, y del Diario del PaísDiario del Cusco, Diario El Sol del Cusco. Además de las revistas digitales Punto de EncuentroMain Neim, Cronopio, etc., a nivel nacional e internacional. Ha sido conductor del programa El Rincón de Los Incomprendidos por HCM Tv radio, y de Palabra x Palabra por HCM Tv radio. Ha editado más de 20 libros con su sello RAS. Es en la actualidad columnista del semanario Qosqo Times y editor periodístico de la revista Open Cusco, de distribución gratuita en Lima y la Ciudad Imperial.

Síguelo en: https://www.facebook.com/franciscoleonescritor/

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