Una tradición llamada Acho

Nuestra Plaza de Acho con sus más de 250 años de historia, costumbres y tradiciones vivió hace unos días la más reciente edición de la Feria del Señor de los Milagros, denominada “La Feria del Toro”.

Escribe Omar Amorós* / Fotos Casa Toreros Consorcio Perú

El calor humano se concentra en Acho. Sol, luz y color se unen con el entusiasmo, pasión y tradición de una fiesta que lleva siglos desarrollándose en nuestro país. Acho reúne costumbres más allá de las españolas, de todas las regiones de nuestro país que encuentran un punto común en el sonido de un olé. Es un lugar donde se vive una pasión que une (y hay que decirlo, puede desunir), que hace intercambiar opiniones y conocer amigos nuevos para compartir emociones y momentos inolvidables.

Poco a poco el histórico recinto se va llenando de gente que ávida de vivir su espectáculo favorito va tomando posesión de su lugar de acuerdo a la numeración recibida en sus boletos. Los señores, pero sobre todas las señoras, ocupaban con entusiasmo su ubicación, acompañadas en la mayoría de los casos, de toda su familia, compartiendo una tradición tan arraigada en un sector de nuestra población. Estuvimos en el tendido, gradería designada para la ubicación de público, y tuvimos la oportunidad de apreciar esta manifestación cultural (porque la tauromaquia es el arte y técnica de torear o lidiar toros), pero también de ver cómo esta actividad genera pasiones encontradas (antitaurinos lograron entrar al ruedo mostrando su inconformidad con esta práctica).

Al fin y al cabo, aquí se concentran pasiones. Acho tiene la feria taurina más importante de América Latina, por la seriedad de su afición y la antigüedad de su plaza, con más de 250 años de construida. Forma parte de una tradición muy arraigada en el corazón de los peruanos y es una feria muy peculiar por las cosas que se viven alrededor de ella. Lo que se desarrolla en los patios y exteriores de la plaza es único, muy particular, que no se vive en otras plazas, por eso tiene un encanto especial. Este 2018 la Feria de Acho se denominó “La Feria del Toro” por ser el toro la piedra angular del rito de la tauromaquia, nos explica el mexicano Anwar Farías Vinales, director de Casa Toreros Consorcio Perú, la empresa que administra la plaza de toros. El director lo tiene muy claro, para los taurinos (aficionados a los toros) no existe el maltrato animal. Según explica, exaltan la belleza del animal y por el contrario tienen un aprecio y admiración únicos por el toro.

Así como el aficionado es del toro, los toros son del pueblo. Hay que ir al interior del país para conocer a profundidad las corridas que están muy arraigadas en las costumbres y tradiciones de los pueblos, son fiestas que tienen cientos de años, que conforman una manifestación cultural. Las corridas de toros llegaron con los españoles al mismo tiempo que llegaron el idioma español y la religión católica, por eso las corridas también están en los corazones de los hispanohablantes. Que a la gente no le pueda gustar la corrida de toros es respetable, y si no les gusta que no asistan a verla, pero los taurinos también piden que se les respete su punto de vista. Taurinos como don Antero Mejía, ayacuchano de 52 años, asiste a la fiesta de Acho desde los 18, dueño de una ganadería, siempre le ha aficionado la tauromaquia; que es arte para él por donde lo mire, donde el torero y el toro se juegan la vida. A lo largo de todos estos años ha cultivado tantas amistadas (relacionadas al mundo de los toros) que cada vez que se juntan en la feria se reúnen para conversar y divertirse, incluso terminada la temporada taurina, él hace una gran fiesta taurina en Ayacucho.

Joaquín Galdós ganó el Escapulario de Oro  de la Feria del Señor de Los Milagros.

Y esta edición de la gran fiesta taurina limeña contó con la presencia de Juan José Padilla, “el torero pirata”, leyenda vida, un diestro que ha dejado su sangre en los ruedos por honor y valentía y que recibió la admiración total del aficionado, siendo un ejemplo de vida y entrega a la profesión de torero. Padilla incluyó en su gira de despedida a Acho, por ser una de las plazas más importantes del mundo. Padilla actuó junto a Antonio Ferrera y David Fandila “El Fandi” en duelo de banderilleros. El elenco de matadores también estuvo conformado por los diestros españoles consagrados en la tauromaquia: Enrique Ponce, Julián López “El Juli”, Morante de la Puebla y José María Manzanares; también por la triunfante y arrolladora juventud de Román, Diego Silveti y Álvaro Lorenzo. Los toreros de esta tierra estuvieron altamente representados por la clase de Juan Carlos Cubas y el toreo de pundonor de Alfonso de Lima, así como las infaltables actuaciones de la máxima figura del toreo peruano Andrés Roca Rey, quien vivió una gran jornada cortando tres orejas; pero el gran triunfador de esta edición 2018 fue el nacional Joaquín Galdós. Su brillante actuación le supuso merecer el Escapulario de Oro de esta Feria del Señor de Los Milagros, máximo galardón al triunfador del serial limeño.

Acho 2018 fue un rotundo éxito, culminó con la presencia de más de 12 mil personas presentes (la plaza no tenía este número de asistentes desde hace 10 años). Para el 2019 se esperan más y mejores espectáculos taurinos, gracias a Casa Toreros Consorcio Perú, llenos de emociones fuertes porque la Plaza de Acho es un rincón del Perú lleno de historia y tradición.

*Editor de Cocktail

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