Vinos con conceptos

Vicente Garzía, enólogo de Luigi Bosca, que está en manos de LC Group, estuvo por Lima para realizar una interesante cata vertical de dos de sus vinos que mejor lo representan: el Gala 1 y el Finca Los Nobles, toda una experiencia.

Escribe John Santa Cruz

Encontrarse con vinos de alto vuelto es darle sentido a la vida, al menos para los que estamos metidos hasta los huesos en este adictivo mundo de taninos. Y Luigi Bosca, la centenaria bodega mendocina, tiene toda la experiencia del mundo para generar estas sensaciones en los winelovers. Por ello aprovechando la visita de Vicente Garzía, enólogo de esta firma, se realizó una cata vertical para entender mejor el desarrollo de las añadas del Gala 1 2015 y 2016, y Finca Los Nobles 2012 y 2013. Estas experiencias son muy importantes para valorar el paso del tiempo en los vinos, y así poder distinguir lo que el terroir quiere mostrarnos año a año. Además, estos deliciosos ejercicios te muestran la mano y experiencia del enólogo para dentro de lo posible poder mantener el perfil de cada línea, acomodándose en las virtudes del año. Una añada, para terminar, es una expresión única que los enólogos tienen que saber leer y entender, ya que el consumidor buscar dentro de cada línea de vinos, la mismas sensaciones que encontraron en la botella anterior.

Vicente lo cuenta bien. Mendoza es un caja de pandora año a año, pero como buen enólogo, él ya conoce a la perfección sus viñas y sabe entenderlas pase lo que pase. Está en Luigi Bosca desde el 2006 y estos doce años le dan crédito para enfrentarse a variaciones antagónicas. Por ello, cuando descorchamos los vinos en mención, sentimos claras diferencias entre una añada y otra, pero siempre se apreciaba el perfil de la línea, con bemoles más y bemoles menos, ese hilo conductor de taninos y acidez se mantenía, solo variaba el cuerpo, quizás más fruta o más fibra en boca, pero allí se hacía notar esa columna vertebral que te decía, sorbo a sorbo, que estabas libando un Gala 1 o en Finca Los Nobles. Acá el arduo trabajo en campo y en bodega es muy importante. Por ejemplo, el Gala 1 2015 que es un blend de malbec, petit verdot y tannat, se mostraba con un color rojo oscuro intenso y brillante producto de su juventud. En nariz se percibían notas de aceitunas negras, regaliz y tabaco. En boca era compacto. Un vino concentrado, de estilo moderno.

Pero lo que más me gustó de este Gala 1 2015 fueron sus taninos maduros, su gran cuerpo y persistencia que despliega notas de toffee y granos de café producto de su crianza en roble. Armónico y de largo final de boca. Esta fuerza las dan sus viñedos de más 90 años en ciertos sectores, pero tienen también de 30 años. Las uvas vienen de Finca Los Nobles, Finca La España y Finca La Linda, Luján de Cuyo, Mendoza. Solo el malbec pasa a barricas de roble nuevas donde se cría durante 14 meses. Terminada la crianza se realiza el blend; luego se estabiliza, se filtra y el vino es embotellado. Antes de salir al mercado, se estiba en la bodega al menos un año. En cambio, el Gala 1 2016 se mostraba un poco más rustico en boca, le faltaba un poco de botella, por ello no salió al mercado aún (al menos para Perú), pero dejaba soñar lo que se venía. Pues tenía una potencia por domar, y destaca esa violeta bien marcada, solo que la acidez en boca estaba un poco dominante. Esto te indica que es de esos vinos que son para beber en los próximos diez años.

Luego pasamos a la otra orilla. Se abrió primero el Finca Los Nobles 2012, que es un blend de malbec con petit verdot. Desde los primeros sorbos se notaba que el tiempo hizo un buen trabajo, desde la vista, donde su color púrpura profundo llamaba la atención. Tenía aromas equilibrados que recuerdan a frutos negros, moras, grosellas y ciruelas maduras, junto con notas de casis y algo de café, producto de su crianza en barricas de roble. De a poco el vino se va abriendo y se hace aún más complejo. En la boca se expresa la fruta y ciertas especias en un marco de gran estructura y cuerpo. Sus taninos firmes y maduros le suman fuerza y carácter, en tanto su volumen aporta redondez y textura sedosa. Irá creciendo con el tiempo en botella. Para este vino se escogieron las uvas de sus viñedos de 90 años de Finca Los Nobles, Las Compuertas y Luján de Cuyo, Mendoza. Pasa por barricas nuevas donde realiza su fermentación maloláctica y se cría durante 20 meses. Estiba mínima en bodega durante 18 meses. Vinazo. Sin embargo, su hermano menor, el 2013, era completamente distinto, mucho más pomposo en boca, de un clima más cálido, ideal para ambas cepas. Garzía dijo que fue uno de esos años que no se olvidan, todo funcionó como reloj. En boca se abría muy bien, agudo desde el primer beso, dejando esas notas de frutas envueltas con violeta. Persisten y largo. La nariz con todos los matices de ambas cepas, pero su fortaleza estaba en boca, delicia, al menos para mi que me gusta el músculo en los tintos, este caía como anillo al dedo. Una linda experiencia. //

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