Wáshington Delgado, el gigante que no conocí

Escribe: Francisco León

Wáshington Delgado vio su primer amanecer bajo el cielo del Cusco[1], la antigua capital del imperio incaico. Hijo único de don Juan José Delgado y Rosa Alicia Tresierra Galarreta, un 26 de octubre de 1927. Cursó estudios de derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En 1953 obtuvo el premio nacional de poesía “José Santos Chocano”. Partió becado con su amigo Pablo Guevara rumbo a España, donde permaneció de 1955 a 1958. Estudió literatura en Madrid. Utilizó de manera deliberada la tilde en su nombre para castellanizarlo. Fue nombrado Miembro de Honor de la Real Academia de la Lengua Española.

En 1969 se graduó de bachiller y doctor en letras en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ejerció la docencia académica por 30 años, desde el año 1958, siendo llamado, al igual que Javier Sologuren, “Poeta-profesor”. Ganó el primer lugar del premio COPÉ en cuento, el año 1979, con su relato “La Muerte del Doctor Octavio Aguilar”. En 1996 le otorgaron el premio “Juan Mejía Baca”, en reconocimiento a su labor creativa. Falleció en Lima, el 6 de setiembre del año 2003, producto de un derrame cerebral. Se supone consecuencia de una antigua enfermedad, que arrastraba hace mucho. Es considerado por los críticos uno de los más grandes exponentes de la llamada Generación del 50. A pesar de lo cual, durante mucho tiempo, existió un vacío en el campo del análisis de la obra del autor, referido a sus aportes estrictamente literarios, más allá de las clasificaciones generales ligadas al mismo.

Contexto histórico de la generación del 50

Los escritores de la Generación del 50 constituyen un grupo controvertido, y algunos estudiosos como Ricardo González Vigil sostienen que: “no existen generaciones, sino deseos generacionales”. Para aclarar el concepto de generación es recomendable leer el trabajo de Julius Petersen, acerca de “Los Elementos Constitutivos de una Generación”.

Reiterando, en el Perú existen corrientes que sitúan como miembros de esta Generación, a los nacidos en dos periodos. ( De 1916 a 1930 y de 1920 a 1935 ). Ubicados en estos espacios históricos, serán producto de la vorágine que, al igual que en la noche de Brahma en la cosmovisión hindú, crea y destruye constantemente. Nos encontramos en el período de entreguerras, revoluciones, nacimiento de nuevas corrientes ideológicas, ismos y vanguardias.

Años de profunda agitación política en nuestro país: dictaduras de Leguía, Sánchez Cerro, Benavides, creación de la APRA continental por Víctor Raúl Haya de La Torre (1924), el Partido Socialista de José Carlos Mariátegui (1928), creación del PAP (1930) y sus revoluciones desde 1931 hasta 1948. Nuevamente dictadura encabezada por Manuel A. Odría; mejora económica producida por la guerra de Corea y paralelamente, el comienzo del proceso de migración con la aparición de las primeras “invasiones” en Lima. Fenómeno que sería estudiado por Matos Mar en su libro Desborde popular y crisis del Estado. Esta generación tuvo como característica el uso de un lenguaje proclive a lo coloquial, pero manteniendo un justo equilibrio con la poesía más hermética. Carecía de un centro de reunión específico. San Marcos fue el eje aglutinante y la figura ubicua la de Alejandro Romualdo; el Bar Palermo, algunas revistas como: “Mar del Sur” y “Las Moradas”. Existía una conexión de grandes mentes, había amistad a pesar de las diferencias ideológicas.

Podríamos afirmar que la Generación del 50 no rompió con las generaciones que la precedieron, no metió un parricidio, sino que fue un continuum renovador. La conciencia de desarraigo la cruzó transversalmente, pues muchos de sus miembros fueron deportados, exiliados o migraron. Algunos para no volver jamás, como Eielson. Dicha carencia de identidad y la evocación de una grandeza perdida, tomando como referente un pasado que ya no nos corresponde, se plasmó en estos versos de Wáshington Delgado:

No hay pasado
sino una multitud
de muertos
No hay Incas ni Virreyes…
(Historia del Perú – Para vivir mañana)

Soy el olvidado habitante
de  una patria perdida…
(El extranjero)

Porque la poesía también es una patria
con sus reyes antiguos, destronados y muertos…
(Una sonora mano –  Días del corazón)

 

Influencias en su obra

En sus primeros poemas, se advierte una admiración por el trabajo poético de José María Eguren, Abraham Valdelomar y Enrique Bustamante y Ballivián, así como por Leonidas Yerovi. Cuando escribe “Formas de la ausencia” (1955), poemario dedicado a Pedro Salinas, es notoria la influencia de este, en palabras de Wáshington Delgado: Con Salinas aprendí que la poesía no es solamente canto elevado y hondo          sentimiento… me enseñó… puede ser también honda meditación…

Estará presente también Jorge Guillén, poeta de la generación del 27 como Salinas. De estos llamémosles años españoles, Rafael Alberti y Federico García Lorca dejaran sentir su espectro en el poemario “Canción española”. En su poesía de este periodo influye César Vallejo, en la actitud más que en el verso, en cita que pertenece a Juan Jesús Payán Martín en su tesis doctoral.

 

Importancia de la obra de Wáshington Delgado

Radica en su carácter innovador y la evolución que experimenta, al comienzo lírico e intimista:

-Formas de la ausencia, de 1955.
-Días del corazón de 1957.

Destaca la pulcritud y un claro refinamiento formal. Su emoción social puede ser rastreada de “Para vivir mañana” (1959). Siguiendo los pasos de Brecht, trató de incluir la historia a su obra poética, basado en la premisa que: “los cambios se dan cuando los hombres se juntan”, innegable mensaje vallejiano que se transpone del poema Masa; la unión de todos, todo lo puede, todo lo transforma. Por el año 1970 en que apareció “Un mundo dividido”, se percibía la dicotomía patente entre vida y poesía que aquejaba al poeta, entre creación/libertad y militancia/compromiso social. Un gesto de amargura y desilusión marcó su semblante, anunciando su retiro del quehacer poético, al que retornaría años después.  En 1994 publicó “Historia de Artidoro”, donde creó un alter ego que le sirvió para proyectar su visión como hombre/poeta, acerca de los años de violencia política que vivió el Perú.

A modo de conclusión cronológica 

1. Un mundo dividido (1951 -1970), incluye:
-“Formas de la ausencia” (1955, II edición, 1965)
-“El extranjero” (1952 -1956)
-“Días del corazón” (1957)
-“Canción española” (1956 -1960),
-“Para vivir mañana” (1959)
-“Parque” (1965)
-“Destierro de por vida” (1969)

Incluye, además: “Tierra extranjera”, que aparecerá como libro independiente en 1968.

2. Reunión elegida (1972 -1988), incluye:
-“Baladas viejas y lejanas” (1972 -1975)
-“El hijo del gran conde” (1975 -1980)
-“Artidoro y otras gentes” (1977 -1983)

Con relación a sus influencias, podemos basados en la opinión de algunos estudiosos de la obra de Wáshington Delgado, separar dos etapas visibles:

         Primera etapa o de evolución interior

Salinas, Brecht, Machado, Neruda, Alexaindre, Vallejo, donde mayor peso o gravitancia tienen los poetas españoles.

          Segunda etapa o de distanciamiento

Uso de heterónimos, influjo de la poesía anglosajona, mayor extensión de los textos, a diferencia de “Un mundo dividido”, de carácter conceptista; además presencia de escenarios limeños y reafirmación de la influencia vallejiana. En lo que podríamos considerar una última etapa, encontramos un tono confesional, autobiográfico,  como  en su libro “Cuan impunemente se está muerto” (2003). El crítico literario Ricardo González Vigil presenta una sub-división:

  1. Libros llamados “puros”: En los que se aprecia el empleo de una métrica tradicional, uso de la primera persona y un carácter amoroso predominante en la temática: -“Formas de la ausencia”.
    -“Canción española”.
    -“Parque”.
  2. Libros llamados “sociales”: Con marcada influencia de Brecht, logra una conjunción de lirismo con crítica social:
    -“Para vivir mañana.
    -“Destierro de por vida”

El primero de ellos es llamado de reclamo social y el segundo de reclamo existencialista.

Tenemos que añadir un tercer grupo no citado por Vigil, son libros que oscilan entre ambas vertientes, es decir la poesía “pura” y la “social”, el gran debate que marcó la Generación del 50:

-“El extranjero”
-“Días del corazón”

Otras obras

 

-Los relojes de la tía Carolina (cuento)

-El tío Paco y el vagabundo (cuento)

-Historia de la Literatura republicana (trabajo de investigación)

-Perfil humano y verso lírico de Caviedes (trabajo de investigación)

-Literatura colonial: de Amarilis a Concolocorvo

(Trabajo de investigación)

-Poemas/Poems, 1998 edición bilingüe

-Obras Completas, 2008, Jorge Eslava editor.

[1] Cuzco es la transliteración del sonido Qosqo que los españoles escucharon a los naturales para referirse a la capital del Tawantinsuyo, un imperio que cubría todo el territorio del Perú, Bolivia, Ecuador, parte de Chile y Argentina. En la actualidad los estudiosos de esta lengua han llegado al consenso reivindicativo de que debe escribirse con S, así: Cusco, pues la otra forma tenía, también, la acepción de: perro chiquito. Sea como fuere y más allá de las versadas discusiones, ¿qué significa Qosqo? Según los estudiosos del tema significa: El Ombligo del Mundo. Sin embargo, y contrariamente a lo que muchos creen, esta palabra al parecer no es de origen quechua sino puquina.

Francisco Adriano León Carrasco

Nació en Lima el 8 de mayo de 1975. Escritor, poeta, editor, historiador, músico. Cursó estudios de literatura en la UBA (Universidad de Buenos Aires). Promotor cultural. Publica  la novela corta Resplandor Púrpura (Grupo Editorial RAS, Lima, 2004). El año 2005 obtiene mención honrosa a nivel nacional en el concurso de Poesía Iberoamericano, Cuento y Dramaturgia 500VL, organizado por el Boulevard de la Cultura de Quilca y la Municipalidad de Lima. Aparece su primer poemario titulado Ad Gloriam (Arteidea editores, 2006). Publica el trabajo de investigación: La historia de Salamanca de Monterrico (Grupo Editorial RAS, 2006 – 3 ediciones).

Obtiene 2ª mención honrosa en el concurso mundial de poesía erótica Bendito sea tu Cuerpo (2008). Aparece en el compilatorio del mismo nombre. Aparece su plaquette Sandra, (Maribelina editores, 2009). Publica su poemario temático Summer Screams(Hipocampo editores, 2009). El 2012 publica. Publica Historia de Sangallaya (Asociación Distrital Sangallaya, 2012). El año 2013 publica con Altazor editores su segunda novela Tigres de Papel. Publica la II edición de su novela Resplandor Púrpura, editada por G4eneration (2014), en Buenos Aires. Publica Salamanca Sixties Un estudio sobre el rock en la Clase Media de Lima, (Editorial Selección Gallera 2014). Publica su novela Los Stones, (Animal Literario, 2016).

Publica Song From Lima, poesía, (Korriente A editores, 2017). Publica el trabajo de investigación Wanka Rock, historia del rock en Huancayo de 1959-1979, Korriente A editores (2017) con una reimpresión de Sonidos Latentes Producciones ese mismo año. Dirige el equipo técnico para la elaboración de el Plan Municipal de La Lectura y el Libro de la Municipalidad Provincial de Cusco, 2017. En 2018 publica tres ediciones de Manco Inca y la gran guerra de reconquista (Grupo Editorial RAS, Raymi Editores, Zafiro Editores). Con tres ediciones agotadas en menos de tres meses. El libro fue el segundo más vendido de la Feria Internacional del libro de Cusco.

Ha aparecido en 20 compilados de poesía a nivel mundial, incluye traducciones al francés y portugués de su obra. Ha sido columnista del diario Extra, y del Diario del PaísDiario del Cusco, Diario El Sol del Cusco. Además de las revistas digitales Punto de EncuentroMain Neim, Cronopio, etc., a nivel nacional e internacional. Ha sido conductor del programa El Rincón de Los Incomprendidos por HCM Tv radio, y de Palabra x Palabra por HCM Tv radio. Ha editado más de 20 libros con su sello RAS. Es en la actualidad columnista del semanario Qosqo Times y editor periodístico de la revista Open Cusco, de distribución gratuita en Lima y la Ciudad Imperial.

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