Llora en bodas y es diseñador de corazón. Su máxima pasión: el arte de planificar la unión entre dos personas. Y eso, ni una pandemia puede detenerlo. Amaro Casanova saluda al 2021 con nuevos proyectos en camino.

Hace 20 años, estaba estudiando para ser arquitecto. Siempre le había llamado la atención la moda, pero escogió su carrera por las herramientas sólidas que esta le brindaba para desarrollar innovadoras propuestas y alternativas que plantean una nueva visión del mundo. No hay arrepentimientos dentro de él. Siente que tomó la decisión correcta, pues su profesión le permitió especializarse como diseñador de interior y decoración.

Es un experto a la vieja usanza: “Es mejor tener en la mano un lápiz que un mouse”, afirma, pues opta siempre por el dibujo a mano. En los últimos 15 años, Casanova ha venido desarrollando un proyecto muy cercano a su corazón y alma: la realización de bodas.

Se siente testigo de miradas de amor sincero, felicidad rebosante y promesas de un compromiso eterno. Al pensar en su labor, el diseñador suspira. “Uno sueña con la boda desde la pedida de matrimonio. Por ello la idea de que toda mujer debe disfrutar de todo el proceso que conlleva ello, incluyendo las pruebas de vestido”, refiere Amaro. Sus ojos lo dicen, pero sus palabras deciden confirmarlo de todas formas: el proyecto de una novia es lo que más disfruta.

Considera que los requerimientos de un varón no son tantos como los de una futura esposa. Y es que un casamiento realmente no se trata solo de un lindo vestido o un elegante terno, sino de la satisfacción de la experiencia misma de pasar de ser prometidos a marido y mujer. En el caso de las mujeres, Casanova afirma que, usualmente, desean algo diferente, un componente sorpresa, una vivencia fuera de serie. Por suerte, el diseñador conoce a la perfección las necesidades de una novia.

Lugar, hora, temporada, si baila o no. Es importante tener en cuenta todos los componentes en juego. Una vez recogida la información, Amaro la transforma a una idea concreta, tangible. En ese proceso, se va originando la planificación de una boda. Añade, sin embargo, que pese a que los factores materiales son cruciales para la ambientación del momento, es sumamente necesario transmitirle a la novia tranquilidad para que pueda estar segura de que nada podrá arruinar su día especial.

Respecto al futuro esposo, Casanova asegura que este debe sentirse, sobre todo, cómodo. La combinación ideal: una camisa bien colocada y un traje de tres cuerpos (saco, chaleco y pantalón). Eso sí, pese a que su mayor deseo es que ambos se sientan las personas más maravillosas del mundo, hay una línea que no puede cruzar: “yo ayudo a los novios en que reconozcan su esencia, no puedo imponer, solo proponer”. Pero el 2020 llegó y las cosas cambiaron. El diseñador confiesa echar de menos tener su atelier lleno de futuras esposas, escuchar sus cuchicheos e intercambiar ideas y experiencias con ellas.

En la actualidad, las reglas del juego han cambiado. Ante el contexto pandémico, Amaro ofrece una propuesta ideal: una boda por etapas. Se dividen a los invitados por grupos de 4 personas, quienes deben pasar obligatoriamente por una prueba para descartar covid-19. Luego, estos se van turnando para asistir. Por ejemplo, en la tarde, van los padres de la pareja y, posteriormente, una pequeña reunión con pocos amigos para disfrutar.

Este 2021, el profesional y amante de los casamientos continuará con su proyecto para novios, desarrollará colecciones “prêtà-porter” para diferentes formas de comercialización en retail y participará como diseñador de vestuario y styling para publicidad y televisión. Como recomendación final, Casanova recita con humor y optimismo: “la vida es dura y de ahí te mueres, así que tienes que esforzarte todos y cada uno de los días para hacer lo mejor que puedas”.

Escribe: Pilar Orihuela @mosarj_o