Siempre se habló que Argentina no era tierra de blancos. Al menos eso escuchaba en algunas catas. Pero, esta afirmación viene cayendo en saco roto desde hace algunos años, cuando los vinos blancos argentinos comenzaron a cosechar puntajes soñados en cuanto concurso se presentaban.

Hoy, hablar de blancos rioplatenses es sinónimo de calidad. Y, particularmente, una bodega que le ha puesto un especial enfoque en este tipo de vino es Nieto Senetiner: en todas sus líneas se nota el buen trabajo que realizan. Para los que no están familiarizados con esta firma, hay que mencionar que es una bodega argentina referente en el mundo, por la cercanía al consumidor, su alto prestigio y una fuerte tradición familiar.

El recinto se encuentra en el corazón de Luján de Cuyo, en el Valle de Vistalba, a 900 metros sobre el nivel del mar. Históricamente conocida como Primera Zona, se destaca en la provincia de Mendoza por sus condiciones extraordinarias para el óptimo desarrollo de uvas de alta calidad. Conscientes del valor que representan los viñedos, esta ubicación estratégica les permite abastecerse de la materia prima necesaria para elaborar vinos.

 Las características particulares del suelo y del clima de las casi 400 hectáreas, sumadas a la pericia de su gente en la elaboración de grandes vinos, permite que cada variedad de uva encuentre su máxima expresión. Allí entra a tallar el arte de Santiago Mayorga, el enólogo que viene destacando en la vitivinicultura argentina.

Todo comienza con su línea Don Nicanor Chardonnay, que nace en los viñedos de Uco y pasa diez meses en barricas de roble francés para el 50 % del vino. Uno de color amarillo, con reflejos verdosos, expresa elegantes aromas a flores blancas, cítricos y tropicales. Aparecen algunas notas de manteca y caramelo provenientes de su paso por madera. En boca es amable, fresco y untuoso.

En esta línea también está el Gewürztraminer. Aquí se inspiraron buscando un vino blanco dulce natural, y que sea gastronómico. A la vista, presenta un atractivo color amarillo acerado. En nariz, sus aromas son de flores blancas, agua de azahar, miel y mineralidad. Es complejo, pero a la vez, sutil y elegante. En boca tiene una buena relación de azúcar y acidez, dando frescura y largo final. Presenta muy buen cuerpo gracias a su guarda en barricas de roble usadas, que le dan longevidad.

De allí pasamos a la línea Nieto Senetiner Reserva, donde resalta un semillón proveniente de Tupungato. Este pasa diez meses de fermentación en barricas para el 30 % del vino. Tiene un color amarillo verdoso. En nariz presenta delicadas notas a flores blancas, frutas cítricas, hierbas frescas y notas minerales. La madera está muy integrada, pero le aporta volumen y textura en boca. Es un vino fresco y complejo.

Posteriormente, pasamos a la línea Nieto Senetiner. Allí destaca el Bend Collection. Es un blend de 30 % sauvignon blanc, 30 % chardonnay, 20 % viognier y 20 % semillón. Tiene un color amarillo verdoso y brillante. En nariz se aprecian notas a flores blancas, hierbas, cítricos y frutas tropicales. En boca, su acidez marca frescura y vibrancia; asimismo, tiene buen cuerpo y termina con un largo final. Un vino con amplias opciones de maridaje.

Cabe destacar que en esta línea también hay un rosado llamado Believe Rosé, que es un blend de malbec y pinot noir. Tiene un color rosa pálido, tipo piel de cebolla. Sus aromas recuerdan a la manzana roja, flores blancas y frutas cítricas. En boca es fino, filoso y refrescante. Ideal para la cocina peruana. Argentina, para mí, ya es tierra de blancos.

Columna publicada en la edición Cocktail °39

Escribe: John Santa Cruz (@josancru)