En el país paradisiaco de Maldivas, a solo diez minutos de su capital Malé, las aguas de color turquesa acogen la construcción de una gran ciudad flotante que podría albergar hasta 20,000 personas.

Una ciudad en medio del océano que pueda soportar viento y marea. Este es el proyecto que el gobierno de las Islas Maldivas, junto al estudio neerlandés Waterstudio, ha estado construyendo desde hace ya un año. Un proyecto que en estos días está recibiendo a sus primeros residentes de los 20,000 que podrá acoger cuando esté terminado en el 2027.

Como bien se conoce, Maldivas es un archipiélago que contiene 1,190 islas de baja altitud. Por ello, esta es considerada una de las naciones más vulnerables al cambio climático, debido a que el 80% de su superficie está a menos de un metro sobre el nivel del mar. En la actualidad, su vulnerabilidad está más presente que nunca, pues se ha previsto que, a finales de este siglo, el país quede sumergido casi por completo.

Pensando en ello, el gobierno de las Maldivas junto al promotor inmobiliario Dutch Docklans y su arquitecto Waterstudio, han estado planeando una magnífica y colorida ciudad durante años, la cual será construida encima de una hermosa laguna cercana a Malé. Presentará una red flexible, flotante e interconectada que reposará sobre las aguas cristalinas del océano.

El diseño, lejos de ser experimental y tener una visión futurista, se centrará en la practicidad para hacer frente a los cambios naturales que pueda tener su ubicación. La ciudad seguirá un patrón circular que se asemeja al de un coral. Además, contará con 5.000 unidades flotantes en las cuales se construirán casas, restaurantes, tiendas y escuelas con canales entre ellas. Los arrecifes de coral naturales que lo rodean, brindarán tranquilidad en armonía con la naturaleza.

Este gran proyecto, aparte de sostener una hermosa ciudad, promete otorgar esperanza a los futuros desarrollos de ciudades flotantes no solo en las Maldivas. De esta forma, se podrá aliviar la superpoblación y resolver el problema de las inundaciones a medida que aumenta el nivel del mar.

Con amplios balcones y hermosas vistas al mar, el lugar planea tener lo mismo que la actual capital en tierra. Los residentes podrán desplazarse en barco, a pie, en bicicleta o hasta conducir scooters eléctricos por las calles de arena. Del mismo modo, cada espacio de la ciudad se construye en astilleros locales para luego ser remolcados con barcos. Una vez en su sitio, las partes son fijadas con un gran casco de concreto, el cual se atornilla en el fondo marino sobre pilotes telescópicos de acero rodeados de arrecifes de coral. Estos sirven de rompeolas naturales a fin de estabilizar la construcción y evitar que los residentes se mareen.

Además, plantea ser totalmente autosuficiente y presentar las mismas funciones y servicios que un espacio geográfico terrestre. La electricidad será alimentada principalmente con energía de paneles solares. Por su parte, las aguas residuales serán tratadas de manera local y reutilizadas como abono para las plantas. Asimismo, se utilizará la refrigeración marítima del agua profunda a modo de alternativa para el aire acondicionado; que consiste en bombear agua fría de las profundidades a la laguna en la que está situada.

A partir de este gran proyecto en las Islas Maldivas, Koen Olthuis, el fundador de Waterstudio, espera que la arquitectura pase al siguiente nivel y que este tipo de diseños no sean más tachados como proyectos extravagantes que solo son vistos en lugares lujosos y encargados por gente adinerada. En lugar de ello, quiere que sea empleada como una respuesta ante el cambio climático. Un avance de la urbanización práctica y asequible.

Escribe: Abraham Calderón