En medio de una crisis sanitaria que rodea de incertidumbre a todo el país, Andrés Orellana apuesta por una reivindicación elemental de Curador Wine Bar. Se trata de un negocio que logró aperturar con mucho esfuerzo y sacrificio en noviembre del 2019. No obstante, hoy, refuerza el concepto de shop y abre sus puertas al público. De esta forma, convierten dicho espacio en una oportunidad idónea para que las personas logren desprenderse por un momento de todo.

Curador nació con la idea de ser el primer wine bar de Lima. Desde el primer momento, se apostó por un lugar donde se encontrasen los mejores productos que el Perú produce y que llegan a nuestro país. “Hoy, Curador se ha convertido en la tienda de vinos más especializada de Lima y donde se observa con agrado que los clientes vayan en aumento o que vayan felices a recoger sus vinos, panes, quesos y jamones”, puntualiza Andrés Orellana.

De igual manera, se promueven vinos y destilados de pequeños productores. Además, las distintas opciones de vinos y destilados peruanos sorprenderán a todo visitante. Cuentan con jamones, embutidos, quesos, tanto locales como extranjeros. Asimismo, poseen chocolates peruanos de Magia Piura, aceite de olivos tacneños, y panes de masa madre, baguettes y ciabatta. “Soy un creyente de que debemos apostar por lo local. Por ejemplo, los vinos en Perú durante los últimos años se han perfeccionado y hoy hay productos de altísima calidad”, agrega.

Andres sostiene que cuentan con Raices Negras de Cañete, una selección de Pedro Cuenca, sommelier que apuesta por los vinos peruanos y que ha presentado varias alternativas visibles en la tienda. Agrega que uno de los objetivos es despertar la curiosidad por conocer más al producto. Cuenta que muchas veces para el cliente final puede ser lejano conocer de vinos, pero apuesta por el rompimiento de ese preconcepto. Andrés considera que educar a través del vino y dar a conocer las mejores representaciones de cada zona es el principal objetivo de Curador.

Por otro lado, confiesa que lo importante es que en Curador te dejes llevar, debido a que se podrá probar y conocer productos de la mano de gente especializada que trabaja con mucho amor. “Yo considero que el aspecto más importante es el amor que todos los productores han puesto en sus productos y que a la vez nosotros buscamos seleccionar para ustedes. Todos los productos tienen un porque, todos los productos están sabrosos y son pequeños mundos por descubrir”, finaliza.

Definitivamente, Curador configura una propuesta sumamente extraordinaria que le brinda a los amantes de los vinos un adicional que enaltece la naturaleza del negocio. Poder encontrar un ambiente donde, además de vinos, también existe una selección exquisita de embutidos o panes evidencia una innovadora forma de redirigir un negocio y otorgarle un enfoque original que marque una tendencia dentro de toda la ciudad de Lima. Además, su compromiso se encuentra intacto pese a las adversidades pandémicas.