Dionisio Inca Yupanqui pertenecía a la panaca de Huayna Cápac por el lado materno al ser descendiente de Inés Huaylas Yupanqui en su matrimonio con Martín de Ampuero. Su padre Domingo Uchu Inca fue alférez del Real Ejército del Perú que defendió el Callao y gracias a sus méritos fue trasladado a España.

Dionisio Inca siguió los pasos de su padre al realizar una carrera militar, primero como oficial naval de la marina, donde intervino en acciones en el norte de África, luego contra los británicos en Gibraltar y más tarde en La Habana.

En España reclamó el título de Marqués de Oropeza, el cual se le negó pero a cambio se le nombró como Coronel de un regimiento de Dragones como jefe de una unidad de caballería.

En el año 1808, los ejércitos de Napoleón Bonaparte tomarían España nombrando como rey a José Bonaparte, conocido como Pepe Botella. España iniciaba un movimiento de resistencia contra las tropas napoleónicas conocido como la guerra de independencia española.

En este contexto se inicia una asamblea constituyente que derivaría en las conocidas Cortes de Cádiz, como gobierno alterno al reinado de Napoleón y donde se discuta el futuro político de España. Las Cortes de Cádiz instaron a los virreinatos de América a no rendir obediencia al reinado de José Bonaparte, lo que dio origen a las primeras juntas de gobierno que iniciarían la independencia de las repúblicas americanas. 

Dionisio Inca Yupanqui participó en las Cortes de Cádiz como representante del virreinato del Perú, el único representante de ascendencia indígena. Cuando tomó la palabra se presentó como “Inca, indio y americano” para luego dar un encendido discurso a favor de los derechos indígenas en América. Frente a los diputados españoles que discutían su independencia del régimen de Napoleón, los encaró diciendo que “un pueblo que oprime a otro no puede ser libre”.

En un hecho histórico sin precedentes, un peruano se puso de pie ante los representantes de España y apelando su autoridad como descendiente de un Inca los confrontó diciendo que los indígenas de América tienen los mismos derechos que ellos. Y lo más increíble es que su discurso dio fruto pues las Cortes de Cádiz otorgaron beneficios a indígenas y criollos de América erradicando tributos indígenas, derogando la mita y reconociendo que los nacidos en América eran también españoles, incluyendo a indios y mestizos. Así lo estableció su Artículo primero: “‭La nación española es la ‬reunión de todos los españoles de 
ambos hemisferios” y ‭que los americanos no son otra cosa que españoles.‬

¿Cómo es posible que este acto tan relevante para nuestra identidad nacional pase totalmente desapercibido en nuestro sistema educativo peruano?
Imaginen a un peruano, descendiente de Incas, reivindicando los derechos indígenas ante el Congreso español y que nadie lo recuerde ¿tan ingrata es nuestra Historia?

Lamentablemente esta declaración llegó demasiado tarde a América donde los movimientos independentistas ya estaban en marcha e impregnaban en la población el discurso que luchaban contra la tiranía de España, cuando legalmente se decretaba que los americanos tenían los mismos derechos que los españoles.

Este discurso es el que ha llegado hasta nosotros el día de hoy, dando mayor importancia a libertadores extranjeros, que a la actuación de un peruano, descendiente de Incas, que logró el reconocimiento de los derechos de indígenas y mestizos en las mismas Cortes españolas. Irónicamente España le otorga un mayor reconocimiento al nombrar una calle de Madrid como Dionisio Inca Yupanqui, la cual cruza la calle Machupichu.

Así fue como todos los peruanos olvidamos que, gracias a un Inca que luchó por España, todos los peruanos tuvimos los mismos derechos que los españoles siendo ciudadanos del Imperio donde no se oculta el Sol. Antes de ser independizados por ejércitos chilenos, argentinos, colombianos y venezolanos. Antes que se repartieran entre ellos nuestro gran territorio.