«La Voz del Amor», una historia de ascenso con grandes conflictos que atrapará tu corazón. La película promete no solo con recorrer los mejores temas del repertorio sino que también promete dejar un mensaje de superación y asimilación.

Desde este 23 de junio llega a todas las salas de cine a nivel nacional, «La Voz del Amor», la biografía no autorizada de Céline Dion, una de las mejores exponentes musicales de nuestra época. Co-escrita, dirigida y estelarizada por Valérie Lemercier, la voz del amor, es una cinta de drama y biopic musical que persigue la historia de Aline desde que era una infante, su evolución y como sorteo varios obstáculos hasta covertirse en una estrella internacional.

 La menor de catorce hijos, de un matrimonio canadiense situado en Quebec, Aline (nombre ficticio que se utiliza en la película) creció en un entorno muy familiar, de principios de la década de los años setenta, donde predominaba la música, de cualquier género, tipo, estilo, concebido entre los gustos de los  tantos integrantes de su familia. Y aunque el ambiente era favorable en cuanto a la música, nadie esperaba que Aline demostrara, tan solo a los 12 años, una voz digna de un prodigio, poderosa, armoniosa y única.

Es en este preciso momento donde entramos a explorar el cambio radical en la vida de Aline ya que su enorme talento sería descubierto por el productor musical, Guy-Claude, quién tomaría riendas del sendero de Aline rumbo al estrellato. La historia empieza a tomar forma y nos sumerge de manera dinámica en cada paso de su vida en donde el precio de la fama le muestra varios conflictos personales.

La cinta es totalmente aprovechada dentro de sus casi dos horas de proyección porque no solo se centra en repasar el lado artistico de Aline sino que también nos muestra su lado más sensible y humanizado que a veces los espectadores no conocen o veen de su artista. Lo que nos difiere un poco de lo clásico y nos ayuda a entrar en un debate intrapersonal de cómo entender el costo de la fama. Pero no todo es conflicto, existen escenas extraordinarias donde apreciamos todo el despliegue artístico y actoral de la película lo que nos da como resultado grandes escenas musicales que harán cantar a más de uno dentro de su asiento.

Potente, intíma y desgarradora es como podríamos adjetivar al largometraje. Valérie Lemercier interpreta de manera casi perfecta a su personaje y encuentra buen desarrollo gracias al cast que la acompaña durante toda la película. Y al final como modo de rompecabezas podrás entender el gran mensaje que se quiere dejar: el talento sin trabajo solo es talento.