Lo amas o lo odias. Tan simple como eso. Christian Cueva es de esos jugadores que generan una montaña rusa de emociones, un sube y baja incesante. Puede anotar en partidos clave e ilusionarnos con la gloria futbolística, o fallar penales decisivos. Siempre ha sido cuestionado por analistas, periodistas y la hinchada peruana; pero avalado tajantemente por Ricardo Gareca. Muchas veces fue el reflejo del criollismo y el peruano promedio; aquel que es conformista y basa sus tropiezos en «la próxima vez, será». Sin embargo, parece haber cambiado: pasó de villano a héroe indiscutible en el campo y fuera de él.

En su momento, representó aquello que se quería derrocar del plantel bicolor: indisciplina, irresponsabilidad, escándalos e incertidumbre. Lo elogiábamos en un partido, pero era blanco de críticas en otro. Desde que falló el ansiado penal ante Dinamarca en el Mundial de Rusia 2018, sus errores no llegaron a compensar los aciertos esporádicos que podía consolidar en el césped. Recuerdo que, el año pasado, en medio de una crisis política y económica, nos dejó sin la medalla de bronce en la Copa América Brasil 2021. Nuevamente, era el responsable de arrebatarnos la alegría de consolidar un mérito deportivo.

Ingresó en el segundo tiempo a fin de lucirse. Retuvo el esférico en la zona de riesgo, fingió una falta e hizo que Alexander Callens cometiera una infracción inevitable. De ese tiro libre, Juan Guillermo Cuadrado empató el marcador 1-1. Colombia terminaría por ganar el encuentro, dejándonos sin espacio en el podio. «¿Cuándo Gareca va a reemplazarlo?», cuestionábamos. Sin embargo, él nunca parecía perder la confianza. Insistía en conservarlo como titular en todas las disputas.

No quiero que se tergiversen mis palabras. El arte de señalar los desafortunados eventos que rodean la trayectoria deportiva de Christian Cueva, no quiere decir que carezca de talento. De hecho, es uno de los deportistas más brillantes de la Selección Peruana de Fútbol, aunque él era el único que parecía no percatarse. Estaba desperdiciando sus habilidades. Necesitaba que un club extranjero no le perdone las indisciplinas y que las personas dejen de confiar en él. Gracias a esto, entendió que su carrera iba en picada. Vio la oportunidad de reivindicarse y la supo aprovechar.

Decidió ser un profesional a carta cabal. Contrató a un personal trainer que lo acompaña en todo momento para entrenarse con regularidad. Es titular en su equipo y en la blanquirroja. El «Tigre» Gareca nunca dejó de medir sus pasos y ha demostrado que no se equivocó con él. Por ello, los beneficios de su nuevo estilo de vida han saltado a la vista. En las últimas fechas de las clasificatorias, «Aladino» ha demostrado que es pieza clave en el equipo: elabora jugadas, asiste y está pendiente de lo que ocurre en el campo. Lo que siempre se le pidió, lo está cumpliendo en creces.

La última prueba de ello es el partido entre Perú y Paraguay que terminó con un 2-0 a nuestro favor. ¿Quién estuvo detrás de las asistencias maestras que permitieron estos goles? Christian Cueva, el jugador más cuestionado de los últimos tiempos, amado y odiado; pero, finalmente, un héroe indiscutible que nos compró el boleto a la zona de repechaje de Qatar 2022 y dejó atrás la indisciplina. Estamos a solo un juego de saber si seremos parte de una cita mundialista por segunda vez consecutiva. Nos mediremos nuevamente ante Dinamarca en una revancha explícita. Para esto, necesitamos de Christian Cueva.  He cambiado mi opinión sobre él.  Confío en que esta vez será diferente.

Escribe: Valeria Burga (@valeria.burga26)

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