Intipalka continúa dejando en alto el nombre del Perú con sus vinos. Este año, obtuvieron medallas y altos puntajes en competencias y publicaciones internacionales.

«Valle del sol» es la traducción del quechua «Intipalka». La marca de vinos nacional eligió este nombre para llevar, en lo más profundo su identidad, la importante herencia ancestral y cultural de nuestro país. Asimismo, el término hace referencia al valle de Ica, de donde provienen los vinos; el cual es reconocido por su clima y suelos propicios para el cultivo. Intipalka nació del vientre de «Viñas Queirolo» en el 2008 y, desde entonces, ha ido creciendo y perfeccionando el arte de elaborar elixir de uva.

Antes, nuestro trabajo y productos en este rubro pasaban desapercibidos a nivel internacional. Por ello, de forma similar al crecimiento gastronómico, han tratado de construir la identidad del vino peruano; no solo mostrando singularidad, sino también una consideración de alta calidad. Después de 14 años de trabajo, están muy cerca de su objetivo. Este año, Intipalka ha participado en importantes concursos internacionales de vino, obteniendo excelentes resultados. Del mismo modo, ha recibido altas puntuaciones en conocidas guías y revistas especializadas del sector vitivinícola.

«Mundus Vini» es una de las competencias en las que se obtuvieron medallas de reconocimiento. En ella, se presentan más de 11 mil vinos cada año, para ser catados y elegir a los mejores. Su propósito, como mencionan ellos mismos, es «brindar a los cultivadores, productores, importadores y consumidores; un foro que permita dar un valor agregado y ayude a tomar mejores decisiones al momento de comprarlos».

El evento se da dos veces al año y, en su última edición, la marca peruana logró conseguir una medalla de oro por su vino «Intipalka Reserva C. Sauvignon Syrah 2020». Este se caracteriza por ser bivarietal, es decir, tener dos variedades de uvas. En este caso, incluye Cabernet Sauvignon al 60% y Syrah al 40%. Su condición de «Reserva» alude a que la mitad del blend ha madurado en barricas de roble francés por 6 meses. Tiene aromas a frutos negros y rojos, así como una amalgama de notas especiadas, achocolatas y avainilladas. En la lengua, los taninos se sienten de forma aterciopelada.

La revista «Tasting Panel», la guía «Descorchados» y el «Beverage Testing Institute» también evaluaron los vinos por medio de puntuaciones. La primera es una de las publicaciones que más circula en la industria de las bebidas. Tiene un equipo de editores y escritores con amplia experiencia que se encargan de erigir selecciones especiales y reseñas basadas en puntajes. La calificación que le dieron al «Intipalka Gran Reserva N1 2019»  fue de 94 puntos.

La segunda es una publicación del periodista chileno, Patricio Tapia, la cual incluye vinos de los países líderes en Sudamérica. «Nosotros abarcamos Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y ahora se suma Perú. Es la única guía sudamericana de este tipo que existe en el mundo», comenta el experto. La nueva edición le otorgó 93 puntos al Gran Reserva N1.

El vino en cuestión es la joya de la marca. Consiste de un blend de cuatro variedades de uva: Malbec al 45%; Tannat al 25%; Cabernet Sauvignon, 20%; y Petit Verdot, 10%. A diferencia del ejemplar comentado anteriormente, su condición de «Gran Reserva» implica que todo el corte reposa en barricas de roble francés de primer uso  por 12 meses. En boca es elegante, complejo y equilibrado. Además, cuenta con aromas a frutos negros y tenues notas de chocolate y vainilla.

Finalmente, «Beverage Testing Institute» es la primera competencia internacional de vinos, fundada en los Estados Unidos en 1981. Utiliza una metodología líder en la industria, desarrollada junto con la Universidad Cornell, así como «focus groups» y panelistas sensoriales. Todo esto convierte sus evaluaciones en mucho más que un concurso. Ellos le otorgaron la excelente calificación de 90 puntos al  «Intipalka Syrah 2021».

Este es un vino joven y afrutado que expresa su valor a través del sabor, color, aromas. Se elabora a partir de la cepa «Syrah», y su maceración posterior  es realizada en tanques de acero inoxidable. El resultado es un color rojo rubí con reflejos violeta, de cuerpo medio, taninos suaves y un buen balance de acidez. Por esto y más, no cabe duda de que Intipalka seguirá sorprendiéndonos; poniendo muy en alto a los vinos peruanos que nos llenan de orgullo.

Escribe: Gianella Altuna (@mirash18)