La casa ubicada en el Jr. De la Unión 1039 en el Cercado de Lima lleva consigo muchos años de experiencias vividas dentro de ella es así como se ha llegado a ser declarada Monumento Histórico Nacional. 

La primera referencia que se conoce de este inmueble data del siglo XVII, cuando dicho espacio pertenecía a doña Piraldo y Herrero de Colmenero, quien en 1606 solicitó al Ayuntamiento de Lima la apertura de un calle que cruzaría la huerta de su propiedad. y dando acceso al terreno que había cedido para la construcción de un retiro mercedario. Años más tarde, en 1619, Don Juan Antonio Alcalá Ugarte adquirió la propiedad, revendiéndola posteriormente al Dr. Leandro de la Raynaga Salazar, quien a su vez vendió a don Diego Loarte, cuyas hijas a fines del siglo XVII vendieron la propiedad a Nuño de Espinola y Villavicencio. 

A principios del siglo XVIII, después de la muerte de Espínola en 1704, la casa fue comprada por Don Agustín Carrillo. En 1754 la propiedad pasó a manos de Don de Boza y Garcés de Marcilla quien fue Alcalde Lima en 1786. A su muerte en 1793, la propiedad pasó a manos de sus hijos y descendientes. 

A mediados del siglo XIX, en 1853, la casa comprada por la señora Jesús Morales de Rivas que, tras ser completamente reformada, fue vendida un año después y por el Dr. Pedro Paz Soldán Ureta, entonces Ministra de Hacienda y de Justicia, casada con doña Francisca y de la Cuba, hija del prócer Hipólito Unanue. 

Entre 1927 y 1944, la casa fue vendida para la biblioteca de la prestigiosa “Sociedad Entre Nous”. La Casa fue lugar de encuentro de ilustres pintores, artistas, embajadores, entre otros. En 1970, la casa fue alquilada por el Club Social de la Corporación de Pasco, época en que la casa sufrió varias modificaciones. El 28 de diciembre de 1972, la casa fue declarada Sitio Histórico Nacional. 

La Hacienda Belén Real, actual propietaria de la casa Soldán, luego arrendaría la propiedad a la Corporación Club des de la Cerro de Pasco de Lima, hasta la década de 1980. La casa estuvo cerrada al público durante mucho tiempo hasta que, en 2016, por iniciativa de los dueños y de Casa, se amplió junto con la vecina casa Mujica. 

Actualmente, la casa Paz Soldán se recupera bajo la atenta mirada de uno de sus propietarios, Ernesto Alayza, quien se dedica ​​a la noble empresa de esta antigua casa testigo de nuestra historia, la cual no deja de sorprender por rincón a donde vayamos. 

Escribe: Omar Sarmiento (omarsarmientog)