La masificación de las redes sociales y las diversas tendencias que allí surgen posibilitan, en teoría, la oportunidad de compartir el contenido que se desee. Pese a ello, en muchas ocasiones observamos que la política interfiere, en mayor o menor medida, la cotidianidad de ciertos sectores que no coinciden con sus ideales. Por ejemplo, en la actualidad, las principales plataformas digitales presentan una increíble flexibilidad ante burlas o denigración hacia ciertas creencias religiosas. Sin embargo, condenan, cancelan y censuran a quienes brindan discursos políticamente incorrectos, que en muchas ocasiones no presentan componentes hostiles.

En ese contexto, Dhara Barco parece haber encontrado en las herramientas digitales -que ayer parecían encaminarse hacia el desarrollo cognitivo de las personas y que hoy, en su mayoría, adoptaron un rumbo definido hacia la degradación- una forma de evangelizar y compartir la moralidad cristiana a través de aplicaciones como Instagram o Tik Tok. Definitivamente, iniciativas como la suya evidencian elementos esenciales para el desarrollo personal: convicción y valentía. “Crecí en una familia católica, sin embargo, no sentía ese amor a Dios. Fue a partir de un retiro a los 13 años en el que opté por redirigir mi vida y modificar mi entorno”, puntualiza.

Dhara inició una sincera relación con Dios de una forma que solo la misma experiencia puede describir. En consecuencia, sintió motivación por desprenderse de las personas que no la impulsaban a seguir un camino idóneo o certero. Por el contrario, prefirió rodearse de quienes encontraban en la humildad y espiritualidad una forma de vida. También, aclara: “No puedo cerrarle la puerta a nadie, siempre estará abierta para quien lo necesite”. Además, cuenta que, debido a su intención de estudiar la biblia, se atrevió a compartir un video en Tik Tok, en el que planteaba la organización de un grupo de estudio que se enfocase en las enseñanzas bíblicas.

Actualmente, administra un grupo de más de 70 personas cuya dedicación semanal está enfocada en compartir y estudiar los diversos versículos o pasajes de la biblia. “Se trata de un ejercicio que nos nutre como seres humanos”, añade. Tener actividad espiritual en las redes sociales más utilizadas de hoy le permite convivir con testimonios bastante conmovedores que retratan la propia condición humana. Por consiguiente, Dhara entiende que su deber es aconsejar responsablemente a quien lo requiera, apoyándose en la oración y en las enseñanzas bíblicas. “Siento que soy un instrumento de Dios y eso requiere responsabilidad”, sostiene.

De forma involuntaria, se enfrenta a una realidad digital en la que predomina el ocio, la polémica y el libertinaje. Aun así, configura una alternativa productiva y enriquecedora, ya que, lejos de toda polémica y críticas mal direccionadas, la moralidad cristiana fomenta valores altamente beneficiosos para la integridad de los individuos y, por ende, de la sociedad. “Primero estudio versículos de la biblia y los analizo exhaustivamente. Después, pienso en cómo podría aplicar dicha enseñanza a mi vida y cómo podría relacionarla con mi cotidianidad”, expresa. Dhara considera que Dios es lo más preciado que tiene y asegura que continuará predicando ese mensaje tan benevolente, como necesario.              

Escribe: Renatto Luyo