La pasarela es un escenario. Allí se derrocha actitud, personalidad y talento con cada paso. Para Danielle Rovi, modelo y cantante transgénero, también es una montaña rusa de emociones que inicia tras bambalinas y acaba en el compás de sus tacones mientras desfila. En su experiencia, desfilar significa comunicar emociones desde los ojos hasta los pies, con cada fibra del cuerpo. Ella forma parte de la primera generación de Locals Model Management, la nueva agencia peruana que ha apostado por una filosofía crítica de los parámetros establecidos y que está cambiando la industria del modelaje a nivel internacional.

Eder Calderón

A lo largo de la historia, encontramos tantas interpretaciones de lo que se considera hermoso como preferencias del observador; sin embargo, vemos que la moda refleja pocas veces la diversidad que existe alrededor del mundo. Mientras las tendencias en las pasarelas se transforman cada vez más rápido, pareciera que los cánones de belleza evolucionan a destiempo. Aun así, el reconocimiento internacional de modelos como Ashley Graham, Winnie Harlow y Valentina Sampaio confirma un insoslayable cambio de paradigma en los últimos años.

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Es en este contexto que agencias como New Pandemics y Zandwagon empiezan a ganar notoriedad en los Estados Unidos. Ambas apuestan por romper definitivamente con los parámetros de belleza. Su firma representa modelos de todo género, edad, talla y color de piel. La pluralidad es su bandera. En nuestro país, Locals Model Management surge como respuesta a una realidad cada vez más evidente: el futuro de la moda es inevitablemente diverso. Por ello, la novel agencia busca inyectar pluralidad al medio nacional impulsando talento de todo el Perú.

Roberto Otoya, runway coach y fundador de Locals, recuerda que en un primer momento consideró enfocar su agencia en modelos transgénero, hasta entonces representados de forma individual y desagregada. Quería apuntar los reflectores hacia profesionales como Javiera Arnillas, Illian Palafox, Killa y Danielle Rovi; sin embargo, durante los meses de confinamiento, se preguntó qué quería aportar a la industria de la moda en el Perú. Así, replanteó su objetivo y adoptó la misión de promocionar la gracia peruana en todas sus formas. ¿La razón? Tras 7 años de trabajo en el rubro piensa que se puede hacer mucho más para diversificar nuestras campañas y desfiles.

“Hay marcas que se han animado a ser más inclusivas, pero yo diría que lo hacen de forma muy tibia. Por ejemplo, por el mes del pride a lo mejor invitan a una persona trans o un personaje público abiertamente gay; o para otra campaña invitan a una modelo que no sea blanca y con eso es como si estuvieran cumpliendo una cuota. Yo pienso que las marcas deben ser más abiertas a la diversidad, que vean que esto no es una moda: es el futuro. Lastimosamente en el Perú hay temor de que las campañas no sean bien recibidas por los consumidores”, explica el también scouter de modelos. Frente a esto, plantea cuestionamientos importantes en el año del Bicentenario. ¿Cuántos de nosotros, peruanos, nos consideramos bellos? ¿Nos vemos representados en los medios de comunicación? ¿Por qué importamos talento si aquí tenemos potencial de sobra? Un casting peruano, inclusivo y diverso es su respuesta.

Otoya señala que muchas veces los rostros de la moda nacional reflejan el trabajo de modelos y diseñadores basados en Lima, mientras el potencial de otras regiones cuenta con menos representación. En ese sentido, proyecta realizar audiciones al interior del país apenas estén dadas las condiciones. En los albores del 2021, su intención es que Locals contribuya al esfuerzo de incrementar la representación de todo tipo en nuestro país, pero que también lleve ese talento a pasarelas internacionales. En suma, presenta la oportunidad de lucir nuestra belleza en el Perú y el mundo. “La diversidad ya es una realidad. No podemos seguir trabajando bajo patrones del pasado”, concluye.

Escribe: Marisol Alvarado // Fotos: Eder Calderón