El presidente de facto, Manuel Merino, acaba de renunciar a la presidencia tras seis días en el cargo. Merino se dirigió al país en un mensaje a la nación pasadas las doce del mediodía del domingo, en el que aseguró ser un hombre de Estado que busca lo mejor para el país. Tras el anuncio, se desató una cacerolazo a modo de celebración. Quienes ya se encontraban en la calle saltaron de alegría y agitaron su banderas en un mar de pancartas.

No festejemos aún

Pese al anuncio del señor Merino de Lama, hay quienes prefieren ser cautos, pues la renuncia a la presidencia no es efectiva en los términos que él la planteó, pues hace seis días se convirtió en un presidente del Congreso encargado de la presidencia de la República. «Este tema no es un juego de palabras», aseguró el Constitucionalista Luciano López. Corresponde, entonces, que se elija un nuevo presidente de la mesa directiva del Congreso para que se haga efectiva la salida de Merino.

¿Qué sigue?

A las 4 de esta tarde el pleno del Congreso sesionará para finiquitar la crisis. José Elice, exoficial mayor del Congreso, exhortó a los parlamentarios a presentar una sola lista para conformar una mesa de consenso, bien pensada, que inspire confianza a la ciudadanía en vilo y cuyo presidente (o presidenta) sea legítimo. «El reglamento del Congreso puede perfectamente solucionar este problema. Tenemos reglas para hacerlo y hay que usarlas con mucho cuidado», aseguró.