Hace unos días, el 09 de noviembre para ser exactos, recordábamos la vacancia al expresidente Martín Vizcarra. En aquel entonces se desató una crisis política inolvidable, pero esta vez voy a centrarme solamente en él. Acaba de declarar que, en estos 100 días del gobierno de Pedro Castillo, solo hay improvisación. Sin ánimos de defender a nuestro actual jefe de Estado, es claro que el burro está hablando de orejas.

Siempre pasó desapercibido hasta que nos azotó la pandemia. Se volvió el protagonista de la historia con su programa diario a las 12:00 pm. La gente creía en él y se enganchaba a los televisores para escucharlo dar largas explicaciones y promesas inconsistentes, mientras que, al paralelo, éramos de los países con más muertes y una de las peores caídas económicas. Irónicamente, su nivel de aceptación era alto, más aún cuando disolvió el congreso y convocó elecciones para uno nuevo, que luego lo dejaría fuera del sillón de Pizarro. También están quienes nunca le creyeron ni una sola palabra —incluyéndome—, sobre todo el periodista Carlos Paredes, quien se aventuró en descubrir los secretos más oscuros de este personaje.

“El perfil del lagarto” es la biografía no autorizada e investigación exhaustiva de Martín Vizcarra o, en mejores términos, la radiografía de un político con sangre fría. El libro es un acierto en todos los sentidos. Paredes realizó un trabajo minucioso y documentado, con acertadas deducciones sobre la personalidad y pantomimas del exmandatario. Nos habla de sus inicios en Moquegua, los proyectos que realizó a medias, su participación en el APRA y toda la trayectoria política hasta que logró instalarse como Presidente de la República. Con un lenguaje estrictamente periodístico, se relata la actuación de Vizcarra para practicar la traición, mostrarse cínico e indiferente ante las evidencias, sus errores garrafales y muchas otras cosas que hacen de la lista algo interminable.

Tal como lo menciona el autor, el ejemplar es posible gracias al protagonista, pues es él quien se ha encargado de acumular mentiras, imprecisiones y escándalos cuando estuvo al mando. Lomas de Ilo y el Hospital de Moquegua fueron la cumbre de las coimas en empresas constructoras. A esto se le suman los “tarjetazos” de Richard Swing, los Cuellos Blancos y la punta del iceberg: el caso Vacunagate. No fue un valiente voluntario, de lo contrario, un presidente sin escrúpulos que actuó de espaldas al pueblo peruano. Personalmente, creo que a Carlos Paredes le faltó más tiempo para explayarse en el tema, pero es justificable. Era una premisa y había que sacarla a la luz cuanto antes.

Se hace merecedor del apodo “lagarto” que le pusieron sus propios hermanos por ser frío y calculador. No basta un libro para destapar todos los asuntos que lo rodean. Hace falta una segunda parte que elimine a todos los fieles de este sujeto, que no es más que un corrupto del montón. Pasará el tiempo y Vizcarra seguirá en el radar. No se conformó con ser vacado ni impedido de ejercer su cargo de congresista en este quinquenio, pues ya se aventuró en crear un nuevo partido político denominado Perú Primero. “El perfil del lagarto” es un documento excepcional y, en la coyuntura actual, hace falta saber cuál es el verdadero rostro de nuestros políticos. Son seis los expresidentes denunciados, procesados o detenidos por corrupción y él es uno más. No olvidemos esto. Si bien no lo escogimos, ahora que tuvimos la oportunidad, parece que nos volvimos a equivocar.

Escribe: Valeria Burga (@valeriaburga_26)