Después de haberse visto obligados a migrar a la ciudad de Lima por los ataques terroristas en los años 90’s, “Paraíso” nos sumerge en las historias de cinco jóvenes que se enfrentarán a la cruda realidad del país y de sus escasas puertas hacia nuevas oportunidades.

La trama contenida en el largometraje, dirigido por Héctor Gálvez, se sitúa dentro del asentamiento humano “Jardines del Paraíso”, conformado por individuos que buscan un refugio en la ciudad de Lima y que, por consiguiente, se implican en una situación caracterizada por la segregación de la centralidad urbana y los factores que la envuelven. Cada uno de los personajes expresa e intenta enfrentar sus problemas, impulsándose del profundo deseo de progresar fuera del lugar en el que viven y se desarrollan.

El retrato de un barrio marginado

“Jardines del Paraíso” es una representación, perfectamente lograda, de lo que constituye el ambiente de diversas zonas periféricas. La ilegalidad y clandestinidad son factores que se presentan en la ocupación, por parte de la población migrante (principalmente de la provincia de Ayacucho), de sectores espaciales. Este hecho surge como respuesta a la necesidad de montar sus propias y precarias viviendas en suelos que, en un principio, no estuvieron asegurados de manera legal. Asimismo, desde la construcción de estos hogares (como la casa de Mario, fabricada con esteras), hasta la ausencia de un sistema efectivo que lleve agua hasta las mismas (ya que la obtienen por cisterna), evidenciamos la informalidad presente en este asentamiento humano. Sin duda alguna, Gálvez y todo el equipo de producción ejecutaron un trabajo fenomenal respecto a la imagen de lo que constituye el día a día en un cono de la ciudad de Lima.

El circo es una fantasía

Los personajes, durante toda la cinta, experimentan un ambiente de criminalidad, sufrimiento e inestabilidad, que los somete a un, a veces latente, sentimiento de dolor. El circo es, entonces, un espacio que representa un mundo totalmente opuesto, donde los asistentes se envuelven en una experiencia llena de felicidad y diversión que no encontrarán en el exterior de la carpa. Estas emociones y momentos efímeros representan un escape de la realidad, un lugar donde olvidan las preocupaciones que les aquejan para darle protagonismo a la magia del espectáculo.

“¿Y si te caes?”

En una de las escenas más importantes, observamos a Joaquín genuinamente interesado en formar parte del circo, quien le pregunta a una de las estrellas si es que podría enseñarle a montar el trapecio. Esta persona le advirtió lo que podría suceder si es que

no hacía una buena maniobra; sin embargo, Joaquín desea seguir con el proceso. Esto simboliza las ganas que tiene el personaje de salir adelante que, sin importar las consecuencias, quiere alcanzar su felicidad y el éxito, decidiendo correr el riesgo que implica obtener lo que considera admirable.

El devastador camino hacia el progreso

Como se mencionó previamente, los personajes expresan un conflicto intrínseco sobre la actualidad y el futuro, cuyo origen se ve fuertemente influenciado por variables estructurales y constitucionales. Es evidente la subordinación que sufren los protagonistas de esta película respecto a las demás clases, por variables económicas y sociales, las cuales trazan sus futuros como un sueño o un ideal que será casi imposible de alcanzar. Sin embargo, la esperanza y la perseverancia liderarán las acciones de cada uno de ellos, que intentarán construir un futuro prometedor, a pesar de todas las adversidades que se puedan presentar.

Queda claro que el Perú, en sus ámbitos más duros, nunca estuvo proyectado de una manera tan precisa y consciente. “Paraíso” es el reflejo de la dura realidad de nuestra nación, un trasfondo social representante de las secuelas de un proceso que, como manifiesta el mismo director, está empapado de violencia.

Escribe Daniela Tordoya*